lunes, 28 de septiembre de 2026

27/septiembre/2026 Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries, Puerto Rico ® #316 🖊️ ¿CUÁL ES EL CONCEPTO CORRECTO RELACIONADO CON EL TEMA DE LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO?

 


27/septiembre/2026 Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries, Puerto Rico ®

#316

🖊️ ¿CUÁL ES EL CONCEPTO CORRECTO RELACIONADO CON EL TEMA DE LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO?


Existe mucha especulación sobre el tema conocido como «el bautismo del Espíritu Santo». Tengo 52 años de edad y he estado relacionado con el movimiento de santidad wesleyano y el pentecostalismo criollo desde que tengo uso de razón. He escuchado tantas cosas sobre cómo opera el Espíritu de Dios en nuestras vidas que no hay un consenso definido sobre el tema.

En Puerto Rico, el sistema de salvación evangélico pentecostal ha practicado el semipelagianismo católico. Este consiste en la creencia de que el pecador escucha la predicación, ve la manifestación de milagros o pasa por un proceso de liberación por parte de un ministro que alega tener un «ministerio de liberación» (el cual no es bíblico) y el pecador alegadamente se convierte.

Pero ¿en qué se convierte? Se convierte motivado por alguna de las circunstancias antes mencionadas, haciendo alegadamente, un buen “uso” de su libre albedrío, dando a entender el hecho de que, no necesitó de la gracia de Dios para tomar la decisión de aceptar a Cristo.

Sin embargo, para este sistema de salvación, la persona a pesar de haber aceptado a Cristo, lo que se trata de un dogma sin sustento bíblico, aún no es salva hasta que se compromete a participar del bautismo por inmersión en las aguas, donde presuntamente viene a ser una nueva criatura por el hecho de que con el agua, se le “van” los demonios.

Pero aún no está a salvo, porque tiene que recibir el Espíritu Santo para hablar en lenguas y danzar en el Espíritu.

Pero con todo y eso aún no es salvo, porque tiene que mantener la salvación mediante el cumplimiento de los dogmas iglesieros, orando y ayunando.

Por lo tanto, el sistema evangélico pentecostal y carismático en la isla no es más que un purgatorio católico medieval, del cual los ministros competentes en un nuevo pacto, tienen el compromiso de liberar la conciencia del pueblo cristiano evangélico de semejante campo de concentración espiritual.

Antes de entrar de lleno en el tema, les tengo que recordar que, para entender el nuevo pacto, hay que conocer el antiguo pacto; solo así se puede interpretar de manera correcta el nuevo pacto.

El antiguo pacto no se trata de literatura cristiana, así como tampoco Jesús fue cristiano y mucho menos el fundador del cristianismo trinitario. Esta es una realidad histórica que solo puede ser comprendida a través del desarrollo de un pensamiento crítico.
Para hablar sobre el tema del Espíritu Santo, tenemos primero que entender, desde la perspectiva del antiguo pacto, ¿quién es Dios?

Juan 4:24 (RVR1960)
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Hermanos, mientras que los seres humanos somos parte de la materia —por el hecho de que tenemos masa y ocupamos un lugar en el espacio—, Dios es de una naturaleza distinta.

Dios es Espíritu, como el viento, de manera que no forma parte de la materia que compone el universo. Por tal razón, Juan 1:18 nos dice que nadie jamás ha visto a Dios, sino que se dio a conocer habiéndose hecho semejante a los hombres en Emanuel, según Mateo 1:23.

A pesar de que Jesús de Nazaret fue criado en el estricto cumplimiento de la ley mosaica dentro de la religión de los judíos, nos enseñó la necesidad de tener un pensamiento crítico cuando juzgó la estructura religiosa de los fariseos al decir:

Marcos 7:13 (RVR1960)
invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Este pasaje se relaciona íntimamente con lo expuesto por Jesús en Mateo 23:1-36, donde denunció la religión de los fariseos desde adentro. Jesús señaló que los escribas y fariseos se sentaban en la cátedra de Moisés para dar sus propias interpretaciones de los pasajes de la Torá, exponiendo así la hipocresía de estos líderes que imponían cargas pesadas al pueblo, haciéndole imposible la entrada al reino de los cielos.

Permítanme explicarles que tanto la oración como el ayuno no son las mejores armas en contra de Satanás y sus demonios, según la tradición pentecostal criolla ha impuesto bajo la influencia de la herejía conocida como el Movimiento de la Lluvia Tardía de finales de los años 40.

Acudimos a la oración y al ayuno como ejercicios relacionados con actos de fe, con el fin de vaciarnos de nosotros mismos y hacernos nada delante de un Dios Santo por causa de nuestro ego —el cual se niega a morir—, para permitir que Jesús de Nazaret pueda llevar a cabo su obra apostólica por medio de nosotros.

El conocimiento pleno que tenía Jesús de Nazaret de los rudimentos de la religión de los judíos basados en la ley de Moisés y la tradicion de los ancianos, le permitió desarrollar un pensamiento crítico. Este lo facultó para denunciar a las autoridades del templo, quienes habían convertido la casa de Dios —el lugar a donde el pueblo de todas las naciones acudía a humillarse delante del único Dios verdadero— en una cueva de ladrones (Marcos 11:17).

De manera que un cristiano que desarrolla un pensamiento crítico suficiente como para discernir entre una doctrina bíblica y una mentira sustentada en tradiciones iglesieras, se convierte en un peligro para el reino de las tinieblas. Este reino opera por medio del engaño, el mismo que utilizan diversas denominaciones para ejercer dominio sobre la cristiandad cuando imponen: «Esto es en lo que vas a creer porque es bíblico», anulando toda posibilidad de cuestionamiento.

Y es que la manera más sutil con la que las instituciones religiosas esclavizan a sus miembros es negándoles el acceso al conocimiento fiel sobre las doctrinas relacionadas con la revelación del reino de los cielos, el cual fue el mensaje principal de Jesús en su ministerio terrenal.

Mientras que solo mencionó en dos ocasiones la palabra «iglesia» —proveniente del término griego ekklēsía—, la cual no se refiere a una estructura religiosa o edificio, sino a una asamblea o reunión de personas convocadas con un propósito específico.

Tenemos que comprender que los miembros, motivados por el amor ágape de Cristo, siempre van a sentir el anhelo de permanecer unidos al cuerpo de Cristo con el propósito de escudriñar la enseñanza bíblica, orar los unos por los otros y partir el pan en la mesa del Señor.

Los prosélitos afiliados a instituciones religiosas suelen decir que «la iglesia tiene que salir de las cuatro paredes», cuando en realidad la iglesia eres tú, que sales a la calle todos los días con la responsabilidad de despojarte de todo celo denominacional para permitir que el amor de Cristo se exprese a través de ti mediante un buen testimonio en tus relaciones interpersonales.

Por lo tanto, el propósito de cada cristiano no es convencer a las personas para que visiten la institución religiosa donde se congregan, sino anunciar la llegada del reino de los cielos. Se trata de explicar a los inconversos que Dios ha provisto la vida eterna para los hombres, quienes hoy estamos y mañana ya no.

Recibimos la vida eterna por medio de la fe en que Jesús murió como si hubiera sido el más grande pecador —a pesar de que jamás cometió pecado—, para que nosotros, siendo pecadores reos de culpa, pudiéramos ser justificados como si fuéramos los más santos.
Así, una vez que somos crucificados juntamente con Cristo para que nuestro ego sea exterminado, podemos recibir el aliento de vida de parte de Dios. Me refiero al Espíritu Santo resucitándonos de entre los muertos para experimentar una vida sacerdotal, la cual trasciende la experiencia terrenal.

Por lo tanto, damos gracias a Dios, quien es bueno, porque ya no tenemos la necesidad de continuar pagando la deuda de nuestro pecado mediante penitencias dentro del sistema iglesiero. Ya no necesitamos estar sometidos a una estructura religiosa engañados con la ilusión de que podemos agradar a Dios por nuestro propio desempeño en la religión.

Esta es una trampa fruto de la reflexión de los académicos evangélicos que promueven el semipelagianismo, afirmando que, después de ser salvo, hay que mantener la salvación mediante el esfuerzo en la religión.

Si no que, el evangelio del reino de los cielos lo que en realidad nos demanda es que nos esforcemos en el desempeño de operar mediante una vida sacerdotal.

¿Sabías que tanto los judíos como muchos cristianos no creen realmente que Dios mismo vino a salvarlos?

La nación de Israel esperaba —según su celo nacionalista y basándose en la idea de que eran el pueblo escogido por Dios de entre todas las naciones— a un ungido que naciera de la unión ordinaria de sus padres, siguiendo la descendencia del rey David.
Los judíos no esperaban que Dios mismo se despojara de su gloria para morar entre ellos como un varón sin mancha.

En su lugar, esperaban a un líder político que culminara con la diáspora de las tribus dispersas de Israel, quien reunificara el reino y le diera fin a la ocupación de los gentiles, estableciendo así el dominio de Israel por sobre todas las naciones.

Jesús fue entregado al gobierno de los gentiles por la simple razón de haber afirmado ser el Hijo de Dios, a pesar de que no existe ninguna disposición en la ley mosaica que prohíba a un judío hacer tal manifestación.

Sin embargo, para quienes habían sido elegidos por Dios desde antes de la fundación del mundo para salvación, Jesús se reveló a sí mismo como el único Dios del pueblo de Israel.

Juan 14:8-10 (RVR1960)
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos el Padre, y nos basta». Jesús le dijo: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: "Muéstranos el Padre"? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras».

Por lo tanto, Jesús era un hombre de carne y hueso que se encontraba sujeto a las mismas debilidades de los hombres; sin embargo, se mantenía santo, unido a su estado de gloria al que llamaba Padre.

Juan 1:14 (RVR1960)
«Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad».

Nosotros, como cristianos, habitamos en un cuerpo de carne y hueso sujeto a pasiones. Sin embargo, Dios nos ha dado su aliento de vida, por lo cual venimos a ser conformados a la imagen de Jesucristo, quien nos devolvió al origen de todas las cosas.

Ya no vivimos guiados por nuestra propia voluntad —la cual se rebela en contra de Dios constantemente—, sino que vivimos sujetos en todo momento a buscar su gloria, así como Jesús se mantuvo sujeto a la gloria del Padre. Dios mismo nos enseñó a adorarle en espíritu y en verdad; y dado que Jesús perdonó pecados (según Mateo 9 y Lucas 7), reconocemos que solo Dios tiene la potestad de perdonar nuestros pecados.

Sin embargo, por causa de un académico considerado católico e influenciado por el paganismo, conocido como Tertuliano (160–220 d. C.), la mayoría de la cristiandad no cree que Jesús es quien se encuentra sentado en el trono de Dios.

En su lugar, han abrazado un concepto moldeado por la filosofía griega, el cual sostiene que Dios envió a su Hijo primogénito como la «segunda persona» de una triada —concepto conocido hoy como la Trinidad— a morir por los pecadores.

Tertuliano fue el primero en utilizar el término en latín trinitas para dar forma a esta doctrina. Él definió la naturaleza del Dios de Israel como un solo ser que existe en tres personas, sosteniendo que Jesús y el Espíritu Santo no eran de la misma sustancia del Padre, sino que estaban subordinados a Él. Al hacerlo, dejó a un lado la literatura judía (la Torá) y obvió el estricto concepto unicitario de la naturaleza de Dios, tal y como el propio Jesús —siendo judío— lo reafirmó:

Marcos 12:29 (RVR1960)
Jesús le respondió: «El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es».

No podemos hablar del concepto del Espíritu Santo sin definir primero la naturaleza del Dios de Israel desde la perspectiva de la literatura judía.

Sabemos que el santo nombre de Dios se conoce como el tetragrámaton, compuesto por las cuatro letras hebreas YHWH, el cual se considera un nombre impronunciable.

Sin embargo, «Yahweh» es una pronunciación académica moderna en la que al tetragrámaton se le añadieron las vocales del hebreo original para hacer pronunciable el santo nombre de Dios.

Entonces, la definición del nombre «Yahweh» es "El que existe por sí mismo", aquel que no depende de nada ni de nadie para existir.

Por esta razón, resulta imposible sostener la Trinidad católica desde la perspectiva de la literatura judía, ya que Dios es infinito, no forma parte de la materia, no se encuentra confinado a un trono físico, no tiene necesidad de subordinados para ejecutar su voluntad, no está sujeto al tiempo y está presente en todas partes.

Así que es válido preguntar: si la Biblia enseña que «Dios es Espíritu» (Juan 4:24), pero los cristianos trinitarios afirman que el Espíritu Santo es la "tercera persona" de la Trinidad, entonces, ¿por cuántos espíritus está compuesto Dios?

Está claro que los cristianos gentiles de los primeros siglos rompieron con la influencia de los judíos mesiánicos dentro del cristianismo.

Una vez que el reino de las tinieblas centró su persecución en contra de los apóstoles y profetas, la iglesia primitiva cayó bajo el dominio de los obispos. Estos pasaron a ser conocidos en la tradición como los «padres de la iglesia»: académicos gentiles fuertemente influenciados por la filosofía griega.

Dichos líderes comenzaron a diseñar una religión alejada de la influencia del judaísmo. Para ello, iniciaron un proceso de reflexión teológica que duró más de 300 años, en el cual interpretaron la naturaleza del Dios de Israel a partir de declaraciones de Jesús como «Yo y el Padre uno somos» (Juan 10:30). Sin embargo, recurrieron a categorías de la filosofía griega para definir la relación entre el Padre y el Hijo, ignorando la estricta unicidad con la que se define la naturaleza de Dios en el Antiguo Testamento:

Isaías 45:5 (RVR1960)

«Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste».

Fíjese en que el Espíritu Santo no es descrito en el Antiguo Testamento como una persona que forma parte de una Trinidad, consustancial y coeterna con el Padre —quien a menudo es ilustrado en la imaginería religiosa como un anciano sentado en un trono, semejante al dios Zeus de la mitología griega, junto a un Cristo y un Espíritu Santo en forma de paloma—. Al contrario, en el antiguo pacto, el Espíritu Santo era conocido como el Rúaj HaKodesh, término que significa «el Aliento de Dios».

Así, este aliento divino se ha mantenido activo desde la creación, cuando se movía sobre la faz de las aguas, y fue con este mismo aliento que Dios le dio vida a Adán.

Sin embargo, no debemos confundir el Aliento de Dios con las teofanías, las cuales eran manifestaciones visibles de la presencia misma de Dios, como en los siguientes casos:

✔️ La Shekina es un término rabínico utilizado para describir la manifestación visible de la gloria de Dios en el tabernáculo: una nube luminosa que indicaba que Yahweh moraba en medio de su pueblo.

✔️La zarza ardiente: La manifestación de la presencia de Dios cuando envió a Moisés a Egipto con un propósito especial y le reveló su santo nombre: «Yo Soy el que Soy».

✔️ La columna de nube y la columna de fuego: Manifestaciones que guiaban al pueblo hebreo en medio del desierto.

✔️La teofanía en forma de varón: Cuando Dios tomó forma humana y, acompañado de dos ángeles, visitó a Abraham.

✔️ Melquisedec, rey de Salem: Quien representa una prefiguración de Jesucristo, a quien Abraham dio el diezmo del botín de guerra siguiendo la costumbre de la región.

✔️ El monte Sinaí: Donde Yahweh descendió en medio de fuego, humo, fuertes truenos, relámpagos, el resonar del shofar y la comunicación directa con Moisés.

✔️ El ángel de Yahweh: Un enviado investido con la presencia misma de Dios y facultado para transmitir su voz directa.

✔️ Por otro lado, el Rúaj Ha Kodesh o Aliento de Dios es la manifestación activa del poder divino y de su influencia.

En el Antiguo Testamento, se posaba temporalmente sobre aquellos a quienes Dios había consagrado con un propósito específico —como los jueces de Israel y algunos reyes—, capacitándolos con fuerza, valentía y sabiduría para liderar al pueblo.

De igual manera operaba en los profetas, en quienes se manifestaba el Aliento de Dios para comunicar su voluntad, contener el pecado del pueblo y guiar al pueblo de vuelta a la adoración del Dios verdadero.

Por lo tanto, el Espíritu Santo no es una «tercera persona» de la Trinidad católica que posee a ciertos individuos de forma selectiva para convertirlos en una clase privilegiada de «ungidos», tal como ocurría bajo el antiguo pacto. Hoy opera de manera distinta en todo creyente:
Efesios 2:1 (RVR1960)
«Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados».

En el contexto del nuevo pacto, el pasaje de Efesios 2:1 nos recuerda que antes de la cruz estábamos muertos —no heridos— en nuestros delitos y pecados.

Al considerar la primera parte del verso, «Y él os dio vida a vosotros», comprendemos que la llamada llenura o bautismo del Espíritu Santo consiste, en realidad, en que Dios nos ha impartido su Aliento de Vida, tal como lo hizo con Adán. De esta forma, tras la obra de la cruz, somos resucitados como una nueva creación en Cristo.

Por lo tanto, recibir el Aliento de Dios va mucho más allá de hablar en lenguas, de mujeres saltando y agitando el cabello, o de manifestaciones como supuestas liberaciones y sanidades atribuidas a la imposición de manos de los «ungidos».

El profeta Joel anunció que, en un tiempo futuro, Dios derramaría su aliento de vida sobre toda carne (Joel 2:28). Dicha promesa se cumplió el día de Pentecostés entre los judíos (Hechos 2), y posteriormente se extendió cuando Pedro fue enviado a la casa del centurión romano Cornelio.

Por medio de la predicación de Pedro, tanto Cornelio como los gentiles que se encontraban allí recibieron el aliento de vida y el don del Espíritu Santo (Hechos 10:44-48). Esto marcó el inicio de la operación de la iglesia apostólica de Cristo, fundada sobre la proclamación del mensaje del reino de los cielos para todas las naciones, cumpliendo así la promesa hecha por Dios a Abraham en Génesis 12:3.

Hechos 10:44-48 (RVR1960)
«Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días».

La razón por la cual en Puerto Rico se encuentra retenida la manifestación de los diversos dones dados a la comunidad de creyentes en Cristo es la influencia de pastores caídos, quienes se impusieron durante décadas sobre un pueblo que carecía de capacitación teológica.

Estos líderes, mediante la práctica de la doctrina de los nicolaítas —el control despótico sobre el pueblo, el cual el Señor aborrece según Apocalipsis 2:6 y 2:15—, impusieron un modelo sacerdotal propio del antiguo pacto. Con ello alegaron que el Espíritu Santo solo se manifiesta en los supuestos «ungidos» de Dios, a quienes las teolocas y la cultura pentecostal, beatifican llamándolos simplemente «siervos».

Los pastorados caídos han privado a la comunidad evangélica pentecostal —donde muchos creyentes se ven forzados a fingir en los cultos, para que la congregación estime que tienen al Espíritu Santo — no sólo les han privado de una verdadera capacitación teológica, sino también de recibir el aliento de vida de Dios.

La capacitación teológica la cual es impartida en un discipulado, es indispensable para que la comunidad de creyentes sean instruidos en los fundamentos del evangelio fiel, de modo que puedan proclamar la necesidad que tiene el pecador de ser justificado ante Aquel que está sentado en el trono.

De manera que, el evangelio del reino de los cielos, no se trata de convencer a las personas con una predicación persuasiva, sino que estén conscientes de la necesidad de ser justificados por Dios por medio del arrepentimiento de obras muertas en el caso de los religiosos y de haber rechazado el mensaje del evangelio fiel en el caso de los inconversos.

Así, el creyente es facultado para manifestar el reino de los cielos en la tierra y ejercer una función sacerdotal dondequiera que se encuentre, estableciendo la verdadera adoración a Jesucristo: en espíritu y en verdad.

Tengo la fe de que, algún día, el pueblo cristiano en Puerto Rico recibirá ese aliento de vida de parte de Dios, para salir del letargo y cautiverio espiritual en el que lo han sumido pastorados caídos, afanados con la única idea de gobernar sobre sus propias basílicas.
Confío en que ocurra lo mismo que en los tiempos de aquellos ministros que impulsaron los avivamientos históricos al margen del sistema institucional que olvidó al pueblo secular: hombres de la talla de George Whitefield, John Wesley, Jonathan Edwards y David Brainerd.

No le he pedido al Señor fama, riquezas, ni un templo ostentoso donde se reúna una multitud bulliciosa para alardear de una supuesta capacidad apostólica en la multiplicación de miembros, lo cual no es más que una vanidad propia de gente descarriada.

En cambio, le pido —tal como el Señor le prometió al anciano Simeón, quien esperaba la redención de Israel— que no me deje morir sin antes ver en Puerto Rico, a un pueblo cristiano espiritualmente maduro; un pueblo que rechace el culto voluntario que realizan los domingos, para luego salir de lculto para ir a los restaurantes a jartarse, sin mirar la necesidad ajena.

Para que el pueblo venga a dejar de expresarse enfocados en lo que pueden lograr en lo temporal, para que vengan a ser trasladados a expresarse en términos eternos, manifestando la naturaleza de Jesucristo mediante el fruto del Espíritu Santo.

Deseo ver a los cristianos como buenos ciudadanos quienes, dejen la mala fe de señalar, de insultar, de difamar, fomentando una cadena de odio en contra del prójimo detrás de una computadora, a fin de agradar a un o una lideres sectaria quien padece de falta de atención, para que con su testimonio basado en la manifestación del aliento con el cual Jesús nos dio vida, motiven a otros, para que puedan encontrar el buen camino que Cristo Jesus abrió para que pudiéramos alcanzar la vida eterna.

Hebreos 10:20 (NTV)
«Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida— a través de la cortina al Lugar Santísimo».

Por lo tanto, la esencia de recibir el Espíritu Santo radica en la necesidad del pecador —quien es un ser meramente animado por el alma, quien carente de espíritu— de llegar al arrepentimiento tras haber vivido ignorando los mandamientos de Jesucristo.

Así, al ser crucificado y sepultado juntamente con Cristo, el pecador viene resucitar al recibir el aliento de vida de parte de De Jesús el dador de la vida, de manera que, esta nueva creación queda sellada para siempre, haciéndose participante de un pacto de gracia perpetuo. Amén.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
📨 yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

#315 22/septiembre/2026 Tema: Cómo la cristiandad ha cambiado el gozo de la salvación por un sentido de seguridad religiosa y la autosuperación, según el consejo de los hombres /Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries, Puerto Rico)


 

22 de septiembre de 2026
#315


Cómo la cristiandad ha cambiado el gozo de la salvación por un sentido de seguridad religiosa y la autosuperación, según el consejo de los hombres 

➡ Publicado en Facebook la pagina de grupo: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos (las letras en azul o grises te llevarán a la pagina)

No cabe duda de que la humanidad se encuentra viviendo en tiempos decisivos, y no me refiero exclusivamente al fracaso político que está afrontando el actual gobierno de los Estados Unidos.

Además de los desastres naturales que están ocurriendo a nivel mundial, destacan las guerras absurdas iniciadas por líderes políticos para saciar sus ansias de poder, la trata humana y la desigualdad social en la que a muchos les fascina vivir, con tal de sentirse por encima de los demás.

Sin embargo, la peor tragedia que afronta esta última generación es el amor por la mentira y por toda la desinformación que se propaga en las redes sociales como los tentáculos de un pulpo. 

En este entorno, las personas que carecen de capacidad para desarrollar un pensamiento crítico escogen las falsedades en las que deciden creer, para terminar refugiándose en el negacionismo, un verdadero acto de irresponsabilidad social.

He tenido la experiencia de encontrar la mentira aun en los hábitos del cristianismo pseudoespiritual, un culto que aparenta ser el más espiritual. Esto me ha llevado a reflexionar sobre la serpiente antigua, a la cual la cristiandad por costumbre asemeja con un reptil, cuando en realidad debió ser un ser de luz, según lo describe 2 Corintios 11:14.

Recuerdo que hace muchos años nos invitaron a un culto de oración en una pequeña cabaña con suelo de tierra. Allí asistían los miembros más devotos de esa congregación, la mayoría de personas de avanzada edad. Aun sin conocernos, nos ungieron para el ministerio al cual el SEÑOR nos envió.

Pero noté el hecho de que, en el lugar donde estaba ubicada la pequeña cabaña, había dos casas de madera pertenecientes a los hijos del pastor, quienes ni siquiera forman parte de la congregación. Luego de que culminó la reunión de oración, escuché al pastor decirle a uno de los caballeros que tenían que mantener limpio el patio de todo ese lugar —incluyendo los de las casas de sus hijos—, alegando que se trataba de un lugar santo.

Mira, cuando comenzamos con el ministerio, nos encontrábamos en la misma situación que el pueblo de Israel en el tiempo del libro de los Jueces: teníamos buenas intenciones al hacer las cosas, pero las hacíamos sin conocimiento teológico.
De manera que el SEÑOR nos envió a visitar congregaciones que aparentaban ser las más espirituales. No fuimos en calidad de profetas, sino como simples visitantes, ya que en aquel momento no contábamos con el conocimiento teológico que tenemos hoy en día.

De una forma u otra, fuimos edificados en estas congregaciones a nivel emocional durante la transición de renunciar a nuestro trabajo en la Policía de Puerto Rico. Por esa razón, queríamos convencernos de que lo que se manifestaba allí era verdad, ya que al ser humano le gusta refugiarse en este tipo de culto carismático. Es precisamente por este motivo que existen las mega iglesias carismáticas.

Sin embargo, el Espíritu Santo le revelaba la mentira a mi esposa, la profetisa María Izabel Mestre, quien fue consagrada como profeta para denunciar a pastores caídos. Ella actuó valientemente, sin importar las represalias que la mafia de estos líderes tomaran en su contra.

Incluso lo siguen haciendo de forma encubierta en las redes sociales. Allí, personas que dicen ser cristianas, pero están descarriadas, buscan profetas que les ministren como si fuera un horóscopo. Se dejan influenciar por quienes alegan ser los más espirituales, pero que con sus actos de maldad y egoísmo demuestran que no tienen el fruto del Espíritu Santo.

Debemos que los académicos cristianos concluyeron y se pusieron de acuerdo en establecer que la rebelión del arcángel Lucero consistió en conspirar para usurpar el trono de Dios. Sin embargo, lo que Lucero en realidad codició fue ser semejante a Dios, tal como Dios tenía planeado crear al hombre: a su imagen y semejanza, un atributo con el que no cuentan los ángeles del cielo.

Por tal razón entendemos que Dios no está centrado en el hombre —como hacen pensar los evangélicos al decir que JESÚS lloró en la cruz para que la humanidad lo “aceptara” —, sino que Dios está centrado en su propia gloria. 

Por eso permitió una disputa cósmica con el reino de las tinieblas y de las mentiras, para que toda la creación fuera testigo de la victoria del Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, quien está sentado en el trono, por medio del mensaje de la cruz.

La Biblia nos enseña en:

Hebreos 4:12 (RVR1960)
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hermanos, tenemos que entender que mientras tengamos el compendio de libros judeocristianos que conocemos como la Biblia en nuestros hogares como si fuera un talismán protector, o como un libro que el culto al que asistimos nos exige tener por puro legalismo, la Biblia pasa a ser tratada simplemente como cualquier otra colección de libros seculares escritos sin inspiración divina.

Sin embargo, el poder de la palabra de Dios —que el autor del libro de Hebreos describe como una espada corta de dos filos utilizada por los soldados romanos en el combate cuerpo a cuerpo para causar la muerte de sus oponentes— se manifiesta únicamente cuando se predica y se enseña el mensaje de la cruz del Calvario. 

Solo a través de este mensaje el pecador, e incluso los cristianos descarriados, pueden ser justificados ante Aquel que está sentado en el trono de Dios.

Les cuento que, hace años, cuando me congregaba por costumbre en una institución religiosa local del movimiento wesleyano de la santidad, vi cómo comenzaron a cambiar. Basándose en el criterio de los académicos del concilio, hicieron ver el mensaje de la cruz como si fuera legalismo, para en su lugar articular mensajes motivacionales destinados a atraer a la gente.

Antes del año 2000, se hacía un llamado a la santidad, aunque de forma legalista. Se basaba en la idea de que la santidad consistía en cumplir normas eclesiásticas impuestas por los pastores, argumentando que sin ellas nadie podía ser salvo. Esto refleja una mala interpretación de Hebreos 12:14, pasaje que nos exhorta a vivir en santidad y que pretendo explicar a continuación:

Si bien es cierto que dicho pasaje afirma que sin santidad nadie verá al SEÑOR, esto se refiere a que la ley expresa la voluntad de Dios, la cual es santa, perfecta, buena y agradable (Romanos 12:2). 

Sin embargo, nosotros no somos buenos, sino que estamos vendidos al pecado, como declaró el apóstol Pablo en Romanos 7:14.

Como Dios mismo declaró en Génesis 8:21, la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud. Por tal razón, en su sabiduría, Dios preservó una simiente de la cual vendría Aquel que era el único capaz de vencer al reino de las tinieblas. 

Su propósito fue establecer la luz en un mundo oscurecido y santificar a los elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo, para que fuéramos testigos fieles de quien nos resucitó de entre los muertos para vida eterna.

La santidad bíblica es el poder del Espíritu Santo que nos capacita para actuar según la fe apostólica —la misma que llevó a Pedro a confesar que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16)—. Por lo tanto, la santidad no consiste en el cumplimiento de normas eclesiásticas humanas, las cuales carecen de poder para perfeccionar a nadie (Gálatas 4:9) y solo sirven para fomentar un celo denominacional que mantiene en pie a las instituciones religiosas.

De manera que las personas convencidas de participar activamente en un culto voluntario entran a un sistema donde esperan que el evangelio les arregle la vida. Exigen una fe fácil y exenta de problemas, por lo que la mayoría de la cristiandad ve el evangelio simplemente como un recurso que, según la capacidad del prosélito, sirve para alcanzar metas personales.

Sin embargo, para quienes realmente llegan a comprender el evangelio por revelación del Espíritu Santo, la realidad es muy distinta. Aunque es la proclamación de la llegada del Rey de reyes y de la vida eterna en el paraíso de Cristo, en lo terrenal el evangelio representa para el creyente un "mal augurio". Y es que al participar del bautismo por inmersión, este acto de fe se convierte en una abierta declaración de guerra contra el reino de las tinieblas, tal como lo advirtió Jesús:

Juan 15:18-19 (RVR1960) 
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Usted tiene que entender que la humanidad aborrece lo que verdaderamente implica creer en Cristo: abandonar el «yo», el egocentrismo y la satisfacción de los deseos de la carne, los cuales forman parte del instinto de la naturaleza caída del hombre.

Vemos esto cuando un cantante de música urbana declara en medio de un concierto que “aceptó” a Jesucristo; de inmediato la multitud aplaude y se torna eufórica en apoyo a la declaración del ídolo de la farándula.

Sin embargo, esos mismos fanáticos afirman que su ídolo tomó la mejor decisión de su vida y que hay que ser muy valiente para renunciar a millones por Cristo. Expresan semejantes disparates sin conocimiento teológico, movidos por el sentir tradicional de Puerto Rico según el cual el 95% de la población cree en la existencia de Dios. No obstante, los hábitos terrenales de los inconversos y el celo denominacional de los religiosos demuestran que, en realidad, aborrecen a Cristo.

Cuando el mundo y sus instituciones aprueban las cosas de la iglesia, debemos entender que algo está profundamente mal.
De manera que la cristiandad moderna se ve atraída por personajes convertidos en celebridades. Ellos han pasado a ser modelos de la autorrealización del hombre occidental, pretendiendo tener la potestad de manejar ciertas potencias espirituales a su favor y en beneficio del pueblo laico.

A esto se suma la costumbre occidental de medir la presencia de Dios en la vida de un ministro a través de sus logros personales, la acumulación de bienes materiales o la capacidad de levantar una congregación. Mientras tanto, la mayoría de la población cristiana desconoce el tema central de la Biblia: la urgente necesidad de la justificación.

No cabe duda de que el pueblo cristiano, en lugar de expresar el gozo de la salvación, está practicando un culto voluntario basado en los deseos de su propio corazón. Ponen todos sus esfuerzos en crear una falsa expectativa de seguridad, fomentando sobre todo un individualismo guiado por la idea de que le sirven a Dios por el mero hecho de asistir a un culto, al cual ven como la clave para obtener bendiciones, cuando ni siquiera invitan a nadie a participar en sus actividades locales.

El pueblo cristiano puertorriqueño no puede reflejar el verdadero gozo de la salvación en la cultura popular porque desconoce esa experiencia real. 

Una salvación genuina nace al ser confrontados por la terrible realidad del pecado en nuestras vidas, una realidad tan grave que Dios, por pura misericordia, desvió la maldición del pecado —que conllevaba la muerte inmediata de Adán y Eva— hacia la tierra, según Génesis 3:17.

No cabe duda de que el pueblo cristiano, en lugar de expresar el gozo de la salvación, está practicando un culto voluntario basado en la lascivia de sus corazones. Ponen todos sus esfuerzos en crear una falsa expectativa de seguridad, fomentando sobre todo un individualismo guiado por la idea de que le sirven a Dios por el mero hecho de asistir a un culto, al cual ven como la clave para obtener la bendición de Dios en sus vidas, cuando ni siquiera invitan a nadie a participar en sus actividades locales.

El pueblo cristiano puertorriqueño no puede reflejar el verdadero gozo de la salvación en la cultura popular porque desconoce esa experiencia real. Una salvación genuina nace al ser confrontados por la terrible realidad del pecado en nuestras vidas, una realidad tan grave que Dios, por pura misericordia, desvió la maldición del pecado —que conllevaba la muerte inmediata de Adán y Eva— hacia la tierra, según Génesis 3:17.

El tormento del infierno no se trata de Satanás y sus demonios torturando a las almas —siendo este el concepto del infierno católico influenciado por La Divina Comedia del escritor italiano Dante Alighieri (1265-1321)—, el cual pasó a formar parte de la superstición católica y continuó arraigado en la tradición evangélica protestante.

Sin embargo, la verdadera realidad del infierno es estar expuesto eternamente a la santidad de Aquel que está sentado en el trono, quien es fuego consumidor y ante cuya presencia el pecado queda totalmente al descubierto, separando al hombre de Dios.

Apocalipsis 1:17 (RVR1960)
Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

Alguien que no ha sido expuesto a los tormentos del infierno al ser confrontado con la santidad de Cristo, definitivamente no puede experimentar el gozo de la salvación.

Saulo de Tarso fue expuesto ante la santidad de Aquel que está sentado en el trono de Dios. Experimentó la verdadera realidad del infierno cuando el SEÑOR le reveló su propia conciencia de pecado, una impresión tan profunda que incluso lo dejó ciego temporalmente. Luego, mediante la intercesión del siervo fiel Ananías, no solo recobró la vista, sino que experimentó el gozo de la salvación por la gracia de Dios.

Esta experiencia transformó la vida de Saulo para siempre. Al ser confrontado con la santidad divina, sintió el horror del infierno —que no es más que la propia conciencia acusándolo constantemente— y luego recibió el pronto auxilio de la gracia. El cambio fue tan radical que no quedó rastro de su antigua vida, al punto de comenzar a utilizar su nombre romano, Pablo, cuando fue enviado a predicar a los gentiles.

Saulo de Tarso era candidato para ser el principal rabino de Israel. Sin embargo, una vez que experimentó el gozo de la salvación, perdió todo su estatus social y pasó a ser perseguido por sus propios hermanos por causa del testimonio de Jesucristo.

El gozo de la salvación no se basa en el concepto humano de que el evangelio viene a arreglarnos la vida con la excusa de que «antes hacías cosas malas y ahora no». 

El verdadero evangelio viene a borrar todo rastro de tu antigua vida. Por causa de ese testimonio que el mundo aborrece, el creyente experimenta una muerte social e incluso llega a ser perseguido por el mismo sistema eclesiástico que se opone a la predicación de la cruz —esa predicación que exige la renuncia al yo, al egocentrismo y a la vanagloria de los hombres—.

Por medio del gozo de la salvación, el verdadero cristiano llega a ser uno en Cristo JESÚS. Y si por el mensaje de la cruz somos uno con Él, también nos toca participar de sus padecimientos, caminando por los mismos desiertos por los que anduvo nuestro SEÑOR.

Santiago 1:2-4 (RVR1960) 
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

A pesar de los padecimientos que pueda experimentar un verdadero creyente —quien, al igual que Pablo, ha recibido la palabra fiel del nuevo pacto—, nuestra vida se fundamenta en la revelación del reino de los cielos que nos trajo nuestro SEÑOR Jesucristo.

Como ministros competentes de este nuevo pacto, debemos entender que JESÚS ha provisto los medios de la gracia, no solo para el tiempo presente, sino para la eternidad. A esa eternidad nos está preparando precisamente a través de las diversas pruebas, las cuales nos llevan a anhelar estar para siempre en la presencia de Cristo. Solo debemos tener paciencia, sin la cual es imposible sostener la fe.

Apocalipsis 22:20 (RVR1960) 
El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

El verdadero gozo de la salvación no nace de una vida terrenal exenta de conflictos, ni de la aprobación de una sociedad que aborrece la cruz, ni del cumplimiento de ritos religiosos diseñados para calmar la conciencia. 

El verdadero gozo florece en el corazón de aquel que, habiendo sido confrontado con la abrumadora santidad de Dios y sabiéndose merecedor de la condenación, ha sido alcanzado por la gracia inmerecida del Redentor.

Quien ha experimentado esta transformación no busca un evangelio a la medida de sus ambiciones personales, ni teme la persecución o el rechazo del sistema religioso. Sabe que su ciudadanía está en los cielos y que cada prueba en el desierto presente solo perfecciona su fe y acelera su anhelo por la eternidad. 

Que la iglesia de hoy despierte del engaño de la autorrealización, abrace nuevamente el mensaje de la cruz y mantenga la mirada fija en Aquel que prometió regresar: «Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús».

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

12 de septiembre de 2026 #314 🖊️ Tema: Hablamos de la historia de la tradición religiosa basada en la superstición relacionada con el castigo de Dios contra Puerto Rico/ Autoría: Apóstol Juan Calo Yom Teruah Ministries®

 


12 de septiembre de 2026
#314
🖊️
 Tema: Hablamos de la historia de la tradición religiosa basada en la superstición relacionada con el castigo de Dios contra Puerto Rico

➡ Publicado en Facebook en mi pagina: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
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Tenemos que tener claro el hecho de que Puerto Rico es una colonia desde 1508, cuando el régimen español estableció su presencia permanente en la isla con Juan Ponce de León como primer gobernador.

Con la bula conocida como Romanus Pontifex, del 8 de agosto de 1511, promulgada por el papa Julio II, se dio paso a la creación de la diócesis católica en la isla, conocida como San Juan Bautista, siendo ésta una de las primeras del Nuevo Mundo.

Debemos entender el hecho de que la segunda bestia que surge de la tierra, mencionada en Apocalipsis 13:11, NO está relacionada estrechamente con el supuesto futuro gobierno del Anticristo. Se trata, más bien, de la fusión entre la religión institucional y el Estado político, conocido en la Biblia como Babilonia. 

En este sistema, los sacerdotes o profetas de la religión institucional imponen la autoridad de los monarcas del Estado utilizando a sus dioses y espiritualizando un castigo divino por la desobediencia.

🚩
¿Qué implicaciones trajo la bula o decreto papal en la isla cuando se impuso el catolicismo como religión oficial?

Este acontecimiento establece el hecho de que el régimen estatal español y la Iglesia católica quedaron unidos. De esta manera, ser prosélito o laico de la religión católica era obligatorio, por lo que otras expresiones religiosas, como las de los taínos o las creencias yoruba de los esclavos, fueron prohibidas y perseguidas.

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¿Sabías que el régimen católico español en la isla de Puerto Rico estableció una inquisición en la diócesis de San Juan? 

Esta estuvo al mando del obispo don Nicolás Ramos, quien, en 1591, ordenó la ejecución en la hoguera de tres mujeres esclavas quemadas vivas por ser reincidentes en la práctica de la brujería.
Hermanos, el texto que aparece en la Carta a los Hebreos 11:1 ha sido uno de los versículos predilectos de la institución religiosa cristiana para promover la fe ciega del pueblo laico. 

Sin embargo, la verdadera fe no puede anular el uso de la razón, por cuanto la fe genuina que nos otorga Jesucristo exige evidencia documental. Es por ello por lo que Dios nos otorgó la Biblia como evidencia escrita, para que tengamos la certeza o seguridad de que:

1. Dios va a cumplir con todas sus promesas en Cristo Jesús.

2. La convicción se relaciona con el desfile de evidencia que nos provee la Biblia, mientras que la presencia permanente del Espíritu Santo en cada creyente nos revela las realidades eternas del Reino de los Cielos, las cuales no pueden ser percibidas por nuestros sentidos naturales.

Si nos basamos en estos hechos históricos, podemos demostrar que el argumento tradicional religioso —según el cual la «Isla Bendecida del Cordero» es una nación cristiana, catalogada como la «segunda Israel» o pueblo escogido entre las naciones de donde han salido más ministros a predicar el evangelio al mundo— se trata únicamente de un mito. 

Este fue fabricado por la Inquisición que llevó a cabo la diócesis católica de San Juan Bautista en la isla en contra de toda expresión opuesta a la tradición católica.

Por tal razón, debemos tomar en cuenta el hecho de que los antiguos behiques o chamanes taínos, quienes eran los líderes espirituales en el Caribe, ayunaban por periodos prolongados de meses. Asimismo, por medio de la fabricación de un polvo que los inducía a entrar en trance, alegaban que se comunicaban con los cemíes. Una vez salían del trance, podían expresar la voluntad de sus divinidades, así como su descontento, el cual adjudicaban a la aparición de enfermedades y a la manifestación de fuertes vientos y lluvias.

Si bien es cierto que la diócesis de San Juan Bautista fue una de las primeras establecidas en el Nuevo Mundo. Sin embargo, la superstición de que Dios “castiga” a Puerto Rico o a las naciones por no someterse a la religión institucional no forma parte de la estructura dogmática del catolicismo romano.

Para entender por qué en estos tiempos modernos —tanto en Puerto Rico como en el Caribe, Centroamérica y Suramérica— los movimientos pentecostales y las sectas pseudoespirituales de atalayas maldicen a la isla por el pecado de sus habitantes al no someterse al régimen religioso institucionalizado, tenemos la necesidad de comprender en qué consiste la interpretación teológica de la época medieval conocida como el providencialismo católico medieval.

Esta postura era una interpretación mediante la cual el clero católico ejercía la autoridad del Estado, sometiendo al pueblo laico a través de la creencia de que Dios castiga activamente a las naciones por no acatar las reglas morales y eclesiásticas de la «madre Iglesia católica».

Hermanos, la teología conocida como el providencialismo católico medieval fue inculcada en el pensamiento de la población criolla de la isla por el régimen español católico como un arma para someter a la población, la cual explico de la siguiente manera:

1. La misión liberadora de Cristo y la adoración verdadera:

Lo primero que tenemos que entender es que, mientras Jesús tuvo como propósito en su primera venida levantar el tabernáculo caído de David —es decir, la adoración en espíritu y en verdad—, dedicó su ministerio a revelarnos las realidades eternas del Reino de los Cielos. Esto con el fin de liberar nuestras conciencias de todo yugo temporal, permitiéndonos servirle como sacerdotes de la verdadera adoración a Dios en espíritu y en verdad, mediante el cumplimiento de la misión apostólica de dar a conocer el Reino de los Cielos a toda criatura.

Sin embargo, la bestia que surgió de la tierra tiene el propósito de imponer el dominio de Satanás sobre los moradores de la tierra, mayormente a través de la religión institucional cristiana. A estos los esclaviza mediante la ignorancia bíblica y la creación de diócesis católicas, diócesis evangélicas y sectas pseudoespirituales que imponen sus dogmas basados en las reflexiones de los hombres.

Dichos líderes niegan el acceso a la verdadera revelación bíblica a quienes consideran como «laicos» o cristianos de segunda categoría, a los cuales ni siquiera se les permite vestirse como el resto de la jerarquía eclesiástica.

Les cuento que en una ocasión visitamos una institución religiosa de los Defensores de la Fe. Durante el culto, el pastor comentó que un predicador había asistido como invitado sin incluir la corbata como parte de su vestimenta eclesiástica. De forma altisonante, el pastor afirmó que el predicador bien sabía que en esa institución religiosa no se podía predicar sin corbata.

Este legalismo, expresado por un pastor adiestrado por la institución religiosa, demuestra que solo le importó mantener un celo denominacional. Dicho celo establece una diferencia en la forma de vestir entre la jerarquía eclesiástica y el resto del pueblo laico, a quienes les imponen la creencia de que la uniformidad en la vestimenta es la característica de la «iglesia sin mancha y sin arrugas». Un ejemplo de esto ocurre en la Congregación Mita, donde el pueblo laico debe vestir de blanco.

Ocurre lo mismo con las sectas carismáticas que fomentan la ideología del Movimiento del Nuevo Pensamiento surgido en la década de 1830 en los Estados Unidos.

La teología de la prosperidad —la cual tiene apariencia de cordero, pero blasfema delante de Dios— idealiza a los líderes espirituales de dichas sectas como seres deificados que se dan a conocer como los «ungidos de Dios». Según esta falsa interpretación teológica, estos líderes afirman contar con la capacidad de reclamar derechos como hijos de Dios e invocar las potencias del cielo para utilizarlas a favor del bienestar terrenal de los hombres.

Tales prácticas, como los llamados «actos proféticos», aparentan ser manifestaciones piadosas —al igual que las adictivas ministraciones proféticas—, cuando en realidad solo representan la práctica de la hechicería dentro del cristianismo institucionalizado. Estas costumbres están basadas en supersticiones que constituyen una clara desviación de la verdadera fe cristiana.

Suelen decir que Satanás es el peor enemigo de los cristianos, cuando en verdad son los ministros ordenados por las diferentes instituciones religiosas los que imponen la doctrina de los nicolaítas (Apocalipsis 2:15). Estos líderes ejercen un dominio total sobre la vida del pueblo laico desde que nace hasta que muere.

2. La potestad de la Iglesia y el castigo colectivo:

El providencialismo católico medieval se regía por la creencia de que el Reino de los Cielos estaba representado en la tierra por la «Santa Madre Iglesia Católica», la cual poseía la potestad de imponer ciertas reglas morales a la población.

De esta manera, si la sociedad se desviaba de acatar las reglas morales impuestas por la Iglesia, la providencia de Dios intervenía colectivamente en contra de los habitantes de dicha nación. Así, la población debía sufrir la retribución por sus pecados y por darle la espalda a Dios, con el fin de que fuera restaurado el orden moral según lo establecido por la institución eclesiástica.

De aquí podemos entender por qué las sectas de atalayas proclaman, tanto dentro como fuera de la isla, amenazas de un inminente castigo manifestado en una hecatombe para Puerto Rico. Según estos grupos, luego de dicho desastre ocurriría un supuesto «gran avivamiento espiritual».

Sabemos que estas personas, influenciadas por demonios, no tienen base bíblica para fabricar tales montajes ni para pretender legitimarlos espiritualizando su discurso o hablando lenguas sin entendimiento e impunidad. 

Esto ocurre en gran medida porque las congregaciones históricas se muestran renuentes a condenar como herejías tales afirmaciones supersticiosas. En el fondo, de alguna forma, estas falsas profecías les convienen para mantener a cierta parte de la población en cautiverio espiritual mediante un falso sentido de seguridad personal y familiar por el solo hecho de pertenecer a una institución religiosa.

Estos falsos atalayas se la pasan dando tales presagios motivados por la tradición del providencialismo medieval del antiguo régimen español católico que dominó a la población criolla de la isla. Con el tiempo, dicha corriente llegó a formar parte del folclor religioso e incluso caló en la población secular supersticiosa.

Lamentablemente, la interpretación teológica de un inminente juicio y castigo para Puerto Rico ha sido popularizada durante décadas por celebridades de las diócesis pentecostales y por grupos sectarios pseudoespirituales que abundan en la isla. Esto lo hacen con el fin de ejercer un dominio sobre la mentalidad supersticiosa puertorriqueña, a la cual las instituciones evangélicas han privado de una debida educación teológica y bíblica.

3. El uso de modelos del Antiguo Testamento y el interés económico:

Los líderes sectarios pentecostales criollos y los atalayas pseudoespirituales utilizan modelos de culto basados en el «viejo hombre» del Antiguo Testamento para justificar estos mensajes de un inminente juicio y castigo sobre los habitantes de Puerto Rico por no querer someterse a la mafia eclesiástica que exige el pago de diezmos a cambio de ofrecer servicios religiosos:

A. Sabemos que la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico estipula en su Artículo II, Sección 3, lo siguiente:

«No se aprobará ley alguna relativa al establecimiento de cualquier religión ni se prohibirá el libre ejercicio del culto religioso. Habrá completa separación de la iglesia y el estado».

Sin embargo, las cúpulas de los líderes evangélicos y las diferentes ramas denominacionales han establecido durante décadas —incluso en círculos seculares de educación— el mito de que Puerto Rico es «el segundo Israel», la Isla del Cordero elegida por Dios para llevar el evangelio a las naciones.

De esta manera, pretenden equipararnos al antiguo pueblo de Israel, cuyos miembros nacían como israelitas y tenían la obligación de permanecer observando fielmente la ley de Moisés.

La mafia religiosa en la isla se encargó de aplicar a los habitantes gentiles de Puerto Rico el mismo contexto bajo el cual nacían los descendientes de Israel en el antiguo pacto. De este modo, han amenazado continuamente a la población pecadora puertorriqueña con la narrativa de la manifestación de un inminente juicio divino.

Para lograr sus objetivos —los cuales no son otros que poner en cautiverio la conciencia de la población y vivir a costa del pueblo ignorante—, han articulado relatos bíblicos como el diluvio universal y la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra.

Condenan así el homosexualismo como el pecado más abominable delante de Dios, junto con el aborto, utilizando para este último la analogía del antiguo culto a la potestad de Baal —donde los cananeos sacrificaban a sus primogénitos en los lugares altos—. De esta manera, abogan por la imposición de leyes punitivas por parte del Gobierno para prohibir tales prácticas.

Por tanto, sabemos que el antiguo pueblo bíblico de Israel se encontraba continuamente bajo la amenaza de los antiguos profetas sobre la manifestación de la ira de Dios. Esta se materializaba mediante la invasión de Israel por parte de diferentes imperios históricos, así como con sequías y hambrunas, a causa del pecado de sus reyes idólatras, sus líderes y jueces que torcían la justicia dejándose sobornar, y sus pastores, quienes no eran más que ladrones.

B. La teología católica medieval, conocida como el providencialismo divino, nunca buscó explicaciones científicas para conocer la procedencia de las pandemias colectivas, las derrotas en batallas de los pueblos cristianos o las malas cosechas, sino que buscaba causas estrictamente espirituales.

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Las armas del juicio divino según el providencialismo medieval

¿Cuáles son las armas que supuestamente utilizaba el dios de los católicos romanos para llevar a cabo su actividad enjuiciadora según la teología providencial medieval?

1. Las pandemias y pestes (La Peste Negra):

La pandemia conocida como la Peste Negra, ocurrida en el siglo XIV, cobró la vida de aproximadamente 200 millones de personas. Se estima que tan solo en el continente europeo pereció cerca del 60 % de la población.

Sin embargo, la causa científica de dicha pandemia fue la bacteria Yersinia pestis, presente en los roedores y transmitida principalmente a los seres humanos a través de las pulgas de las ratas.

Por ello, la comunidad médica comenzó a quemar los cadáveres y sus vestimentas, aplicando la cuarentena (un principio de aislamiento sanitario con antecedentes en los textos bíblicos) para contener la expansión de la pandemia.

Sin embargo, al igual que ocurre hoy con las corrientes evangélicas conspiranoicas y anticiencias manifestadas en el último siglo, los religiosos europeos del siglo XIV coincidían unánimemente en espiritualizar la Peste Negra. Así, la adjudicaban a una manifestación activa de la ira del dios católico como castigo por el pecado de la población.

A causa de esta errónea interpretación sobre la manifestación de la ira de Dios, surgió el fenómeno de multitudes que salieron a las calles a humillarse flagelando sus cuerpos públicamente. Esto constituyó una abierta rebelión contra la condena del apóstol Pablo al culto voluntario y al duro trato del cuerpo en Colosenses 2:23, todo con la intención de aplacar el “castigo divino”.

Partiendo de esta premisa sobre la mala interpretación de la teología providencialista católica medieval, podemos comprender el origen y propósito del evento conocido como «Día de Clamor a Dios». Este acto es organizado anualmente por líderes religiosos pentecostales frente a lo que simbólicamente representa la casa de Herodes —en contubernio con la política, cual moderna Herodías—. 

A través de esta plataforma, adoctrinan a la población promoviendo la narrativa de que Dios ha tenido misericordia de Puerto Rico gracias a la intercesión de estos líderes eclesiásticos, a quienes se les atribuye el mérito de merecer honra con oro, plata y piedras preciosas, mientras mantienen a un pueblo laico que adopta una máscara religiosa y se humilla falsamente delante de Dios.

2. Las derrotas militares frente a pueblos extranjeros e imperios:

Las batallas perdidas por los pueblos cristianos ante las invasiones vikingas y el avance del Imperio otomano musulmán eran interpretadas, según la teología providencialista católica, como un «ay» o castigo que Dios permitía debido a la falta de fe de la población.

3. El mandato 3 divino de los monarcas y las maldiciones territoriales:

Bajo el pensamiento de la teología providencial católica, los monarcas poseían un mandato divino sustentado en pasajes como Daniel 2:21. De esta manera, atribuían la manifestación de maldiciones sobre todo un territorio a los pecados del propio monarca o al hecho de que este permitiera la proliferación de la herejía en su región.

Por esta razón, la jerarquía eclesiástica católica recurría a negar el acceso a los sacramentos —sin los cuales, según su dogma, las almas se condenaban al infierno—. Con ello buscaban provocar la movilización y protesta del pueblo para presionar al monarca y a los gobernantes a arrepentirse, evitando así la manifestación activa de la ira de Dios.

En contraste, el Catecismo de la Iglesia Católica actual rechaza que las tragedias colectivas sean causadas por un castigo divino; por el contrario, las atribuye a fenómenos explicables por las ciencias y regidos por las leyes de la naturaleza.

Los líderes pentecostales y las sectas pseudo-cristianas, con la complicidad de congregaciones evangélicas y bautistas históricas, persisten en difundir una mentira fundamentada en la mala interpretación del providencialismo católico medieval. Su objetivo es evitar el trabajo secular y mantener el dominio sobre un sector de la población que jamás ha comprendido la verdadera esencia del evangelio del Reino de los Cielos. 

Este evangelio no se basa en infundir un terror supersticioso a través de juicios colectivos, sino en la urgente necesidad de justificación de una humanidad que, por su condición espiritual, ya se encuentra bajo condenación a la separación eterna de Dios.

Por el contrario, la teología protestante moderna debe promover —tal como lo hacemos nosotros desde nuestro ministerio apostólico y profético— el descarte categórico de que los eventos catastróficos que afectan a un grupo colectivo sean fruto del juicio divino. 

Para ello, nos apoyamos en las palabras de nuestro Maestro, Jesús de Nazaret, en Lucas 13:4-5, donde Aquel que posee potestad absoluta tanto sobre la vida como sobre la muerte descartó la postura legalista y religiosa que cataloga a quienes sufren tragedias colectivas como «más pecadores» que el resto de los habitantes de la Tierra.

En fin, la narrativa del inminente juicio y castigo sobre Puerto Rico no es más que una herramienta de dominio social y económico perfeccionada por líderes sectarios que han cambiado la esencia del Evangelio por un modelo inquisitorial de control. Copiando las peores estructuras del providencialismo medieval —donde las pestes, las derrotas militares y las catástrofes se atribuían a la ira de Dios para someter a los pueblos y a sus gobernantes—, el liderazgo evangélico y pentecostal mercantilista han pretendido sustituir la gracia redentora por el terror ideológico.

La verdadera teología protestante y apostólica no puede callar ante esta distorsión. Basados en las palabras de Cristo, afirmamos que el Dios de las Escrituras no exige el sometimiento supersticioso a una mafia eclesiástica ni manipula la historia para exigir tributos de oro y plata. Romper con el mito del «segundo Israel» y rechazar la imposición del dogma religioso sobre las leyes del Estado Libre Asociado son pasos indispensables para devolverle al pueblo puertorriqueño la libertad de conciencia y la dignidad teológica que le fueron arrebatadas.

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"