lunes, 3 de agosto de 2026

30/julio/2026 #305 El temor al "qué dirán" es un complejo que te puede llevar al mismo infierno. / Autoría: Juan Calo

 


30/julio/2026 #305
El temor al "qué dirán" es un complejo que te puede llevar al mismo infierno.

🔴 Publicado originalmente en mi grupo de Facebook: Esto No Te Lo Dijeron Los Evangélicos 👈 (las letras en azules o grises lo va a dirigir directamente a la pagina)

Las personas que se acercan a una institución cristiana religiosa lo hacen motivadas por sus carencias emocionales. Llegan con la esperanza de sentirse aceptadas por un grupo que ha acordado participar activamente en un determinado culto.

Tenemos claro que todos los sistemas eclesiales —sin importar la ortodoxia que impongan basada en reflexiones teológicas de quienes afirman tener la «sana doctrina»— están diseñados para dar la bienvenida a las personas que buscan atención. 

Allí son persuadidas para escuchar una predicación que las convenza de comprometerse y participar activamente en un determinado culto. Este, a su vez, está orientado a que la persona aporte financieramente para mantener un sistema sacerdotal según el modelo del Antiguo Testamento.

Sin embargo, una vez que la persona se siente aceptada por la congregación y entra formalmente al sistema religioso mediante el bautismo, las cosas cambian.

Es en esta etapa donde aseguran que, tras el bautismo, «murió el viejo hombre» y ahora nace uno nuevo. Sin embargo, esta nueva persona se ve obligada a vivir la experiencia cristiana bajo el cumplimiento de reglas estrictas. 

Con ello, el nuevo prosélito pierde la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico que le permita discernir entre las verdades bíblicas y la manipulación psicológica.

Recuerdo haber escuchado a un evangelista pentecostal, maduro en la fe, comentar que si a los fanáticos del pentecostalismo criollo se les pregunta por qué llevan la vida religiosa que llevan, responden: «Porque el pastor no quiere que hagamos ciertas cosas». Él señalaba que se trata de personas ignorantes que se entregan voluntariamente a una forma de esclavitud.

Recuerdo cuando trabajé en la División de Armas Ilegales del Negociado de Drogas y Narcóticos de la Policía de Puerto Rico. En una ocasión, me asignaron realizar una investigación en el municipio de Loíza debido a la ola de asesinatos provocada por la guerra por el control de los puntos de droga. El objetivo era desarmar a ambos bandos en conflicto.

Les cuento que es costumbre que el comandante del precinto gestione junto con miembros de la Policía quienes se identifican como cristianos para organizar un evento, con el fin de impactar a la comunidad mediante la palabra de Dios.

Les cuento que abordé un vehículo oficial junto a mi supervisor y al comandante del precinto de Loíza para ubicar ciertos lugares como parte de la investigación. En ese momento, se presentó en el cuartel un individuo en estado paranoico alegando que lo perseguían para matarlo, por lo que dos agentes uniformados, supuestamente cristianos, lo atendieron.

Observamos desde el vehículo oficial cómo uno de los agentes puso su mano derecha sobre la cabeza del individuo y comenzó a orar por él, dando un par de zapatazos en el suelo.

Luego, el agente se acercó al vehículo oficial y le dijo al comandante del precinto que había que llevar al individuo a la iglesia pentecostal de la cual ambos eran miembros.

El comandante le preguntó por qué había que hacer eso, a lo que el agente respondió que el individuo era «fruto» del evento evangelístico que habían realizado en una de las comunidades de Loíza. Ante esto, el comandante los autorizó.

Más tarde, el comandante quien conducía el vehículo en el cual nos encontrábamos a bordo para realizar la investigación, pasó frente a la institución religiosa donde se celebraba el culto. Allí estaban sentados los dos agentes junto al individuo, por lo que el comandante exclamó: «Ahora nos jod... con estos fanáticos religiosos que no quieren trabajar atendiendo querellas».

Hermanos, los cristianos tenemos que pensar con el corazón y amar al prójimo con la mente.

El afán de las instituciones religiosas por llenar las congregaciones de prosélitos y convencer a las personas de participar en un determinado culto llega al extremo de que, quienes dicen estar «evangelizando» pierden la razón en dicha gestión.

Aquel individuo lo que tenía era un brote paranoico provocado por el consumo de una sustancia controlada conocida como crack, la cual causa alucinaciones; por lo tanto, lo que realmente necesitaba era ser trasladado a un centro de rehabilitación.

Le pregunté al comandante del precinto cuántas iglesias había en el pueblo de Loíza y me respondió que aproximadamente ochenta, en un municipio donde Satanás parece tener título de propiedad.

Cuando decimos que somos pentecostales, nos referimos a que creemos en un evangelio de poder. Sin embargo, autonombrarse pentecostal es muy distinto a participar en el sistema conocido como pentecostalismo, el cual promueve un celo denominacional enfocado en hacer prosélitos que adoptan creencias bajo las cuales pierden la capacidad de razonar por sí mismos.

La razón por la cual hay tantas instituciones religiosas en Puerto Rico es que estas cuentan con ministros adiestrados para adoctrinar e inculcar un celo incuestionable. Esto genera en los creyentes un complejo que lleva a muchos a fingir dentro del culto e, incluso, a cohibirse de faltar —aun teniendo necesidades urgentes— por el temor al «qué dirán».

El movimiento pentecostal criollo es la denominación supuestamente protestante más influyente; de una forma u otra, ha permeado incluso en las demás denominaciones que creen en la manifestación activa del Espíritu Santo.

Sin embargo, aunque muchas congregaciones afirman creer en dicha manifestación, a la larga se encuentran en rebelión contra la cruz del Calvario. Esto ocurre al convertir el celo denominacional en su propio dios e infundir, de manera violenta, un complejo en todo aquel que cuestiona sus creencias, aun cuando estas resulten anticristianas.

Mi esposa y yo trabajamos durante aproximadamente quince años en el Negociado de Drogas y Narcóticos de la Policía de Puerto Rico, en una batalla diaria contra el trasiego de drogas. Esa labor nos permitió conocer, sin filtros, la cruda realidad de la sociedad violenta puertorriqueña.

Pero puedo decir, sin temor a equivocarme, que las peores actitudes que he visto las tienen quienes afirman ser el «pueblo de Dios» en Puerto Rico, un pueblo dominado por un «ídolo del celo», tal como se menciona en el libro del profeta Ezequiel (8:3).

Por esta razón, muchas personas que se han retirado de estos centros de reunión tóxicos —los cuales por décadas han hecho tanto daño a la sociedad puertorriqueña imponiendo cargas ajenas a Dios—, aun dándose cuenta de que fueron manipuladas por un sistema religioso institucional, se muestran renuentes a proclamar las verdades bíblicas. 

Todavía se sienten identificadas con falsos ministros que imponen las nuevas tendencias y ceden por el temor al «qué dirán», con tal de seguir a las masas y sentirse aceptadas.

Todo porque saben que, una vez que asumen la responsabilidad ministerial de derribar paradigmas religiosos, esto inevitablemente trae persecución de parte de aquellos que dicen ser el pueblo de Dios solo de labios, pero que actúan motivados por un celo denominacional, tal como lo hicieron los antiguos fariseos que se rebelaron contra la cruz.

Hermanos, las dos bestias del capítulo 13 del libro de Apocalipsis representan los dos poderes de control social de los cuales 
Satanás ejerce dominio: la política y la religión. Son dos sistemas anticristianos a los cuales los pueblos de la tierra rinden lealtad, y de ahí surge el asunto de la marca de la bestia, que se trata de las almas que se rebelan en contra de la cruz del calvario y rinden lealtad a las tendencias del mundo.

Hay que entender que en el reino de los cielos no existen limbos donde el hombre pueda vivir en un estado inconcluso de la salvación. Por lo tanto, es un asunto de vida o muerte: o sirves de testigo a Jesucristo para vida eterna, o sirves de testigo a los hombres por el temor al «qué dirán», lo cual te conducirá al mismo infierno.

Porque si usted dice ser cristiano, pero cree estar en un estado inconcluso de la salvación y se queda callado ante las injusticias que se cometen en el sistema religioso para estar en paz con los hombres, mejor váyase a practicar el budismo o la Nueva Era, donde a lo mejor tendrá menos condenación el día del juicio final.

Mateo 10:34-36 (RVR1960)
No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Este pasaje bíblico de ninguna manera justifica el uso de la violencia física o psicológica en contra de quienes se nos oponen. Por el contrario, nos advierte de una realidad: dar testimonio de Jesucristo y asumir las demandas del evangelio siempre nos traerá una «muerte social», donde la misma familia suele ser la primera en levantarse en contra de uno para hacernos la guerra con la frasecita: «adió pero, tú no eres cristiano o cristiana».

Hay que comprender que Satanás codició el haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, con la potestad de gobernar como lo hacen los hombres. Por tanto, usted tiene que entender que Satanás posee el título de propiedad de este mundo porque Adán se lo concedió.

De manera que Satanás, los demonios, el razonamiento humano corrupto, la política y los sistemas religiosos conspiran en conjunto en contra de la cruz del Calvario.

Por lo cual, usted tiene que estar convencido de que, si se identifica como un creyente en Jesucristo, la Palabra de Dios lo obliga a dar testimonio de la luz en un mundo vendido a las tinieblas.

Lo que quiero que entienda, en el amor de Jesucristo, es que si usted sigue las corrientes y las nuevas tendencias de este mundo —haciéndose partícipe de prácticas o enseñanzas que ni siquiera comprende, pero que le parecen agradables al ego—, inevitablemente pagará las consecuencias de haber apostatado de la fe: ya sea que parta de este mundo material y despierte en el infierno, o que se quede fuera en el rapto de los testigos fieles de Jesucristo.

Siempre digo que el hombre tiene la obligación de buscar su libertad, pero solo hay libertad en conocer las verdades bíblicas de la revelación del reino de los cielos que nos trajo Jesucristo, quien fue la mayor manifestación de la misericordia de Dios dada a la humanidad.

Estos no son tiempos para estar jugando a «ser el más cristiano, el más espiritual» siguiendo las nuevas tendencias que gobiernan al sistema religioso solo para caerle bien a la gente fanática.

Estos son tiempos decisivos donde muchos están siendo probados sin darse cuenta y están saliendo faltos, tal como el rey Belsasar, quien profanó los utensilios sagrados del Dios de Israel hasta que el dedo de Dios escribió en la pared.

Hermanos: no existen preguntas tontas, sino cristianos prosélitos que no preguntan.

Si el Espíritu Santo te está inquietando a cuestionar ciertas doctrinas que imponen algunos ministros, busca a líderes competentes en el nuevo pacto y plantea tus dudas. 

El cristianismo no consiste en seguir reglas impuestas por oradores adiestrados por un sistema conciliar, sino en una profesión de fe que nos exige saber lo que estamos haciendo, para evitar actuar insensatamente ante un Dios santo, quien es el único que tiene la potestad de salvarte o enviarte al infierno.

Acuérdese de que, mientras Sansón peleaba contra los filisteos, la gloria de Dios se manifestaba sobre él. Sin embargo, una vez que se cansó de pelear y se acomodó en el regazo de Dalila —aquella que debilita—, terminó solo, ciego y cautivo.

Por lo tanto, esa actitud pasiva que tienen millones de cristianos que actúan con la neutralidad de un budista —escudándose en que «el evangelio no hay que defenderlo porque se defiende solo»— los llevará al crujir de dientes en el lugar de tormento eterno.

Mateo 13:50 (rvr1960)
y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Hay un dicho popular que expresa con claridad la realidad del creyente: «Camino malo se pasa rápido».

Por lo tanto, como cristianos tenemos que comprender que, por causa del testimonio de Jesucristo, siempre seremos perseguidos por quienes se oponen al mensaje de la cruz —incluso por aquellos que dicen ser «los más espirituales» o «los más ungidos que están en niveles»—. 

Vale la pena llevar los azotes de Cristo para llegar a ser reconocidos en el reino de los cielos como testigos fieles. ¡Aleluya! Esa tiene que ser la mayor añoranza de todo cristiano: estar en la presencia del Cordero.

«Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros». Mateo 5:11-12 (RVR1960)

Sin embargo, a pesar de que JESÚS nos dio una promesa real y verdadera para la vida de todo creyente como la de Mateo 5:11-12, no entiendo cuál es el demonio, el engaño espiritual que se ha metido en el pueblo cristiano para tenerle temor a falsos y falsas ministras boconas y a sus fanáticos seguidores. 

Esta gente actúa con violencia en las redes sociales como verdaderos criminales justificados por un celo denominacional. 
La mayoría de la cristiandad ignoran que, al adoptar una actitud pasiva ante estos Barjesús (Hechos 13:6-11), usted también será juzgado el día del juicio final, porque los cobardes no entrarán al reino de los cielos, según Apocalipsis 21:8.

Por lo tanto, usted tiene la necesidad de arreglar sus cuentas con Dios, porque vienen tiempos difíciles. Mi mayor deseo es verlos en el cielo gozando de la presencia del Cordero, quien venció y nos hizo partícipes de su victoria sobre las fuerzas del mal para caminar con firmeza en medio de las adversidades.

Este es el consejo de Dios para su pueblo fiel en estos tiempos postreros, en los que la fe de muchos está siendo probada:
«Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige? El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú». Isaías 51:12-16 (RVR1960)

Vivimos tiempos decisivos donde la tibieza ya no es una opción. 

Seguir la corriente de las masas o callar ante la injusticia por proteger una reputación denominacional solo conduce a la ruina espiritual. 

El evangelio exige valentía para derribar paradigmas religiosos y sostener la verdad, aun cuando eso signifique la persecución o el desprecio de los hombres. 

Recuerda: el furor del perseguidor pasará, pero la palabra de Dios y la corona de los fieles permanecerán para siempre.

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

26 de julio de 2026 #304 🖊️Como cristianos confesos, tenemos que entender la diferencia entre lo que es evangelización y de qué se trata el proselitismo religioso./ Autoría: Juan Calo

 


26 de julio de 2026
#304

🖊️Como cristianos confesos, tenemos que entender la diferencia entre lo que es evangelización y de qué se trata el proselitismo religioso.

🚩 Compartido en mi pagina de grupo en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos 

Nací en el año 1973 y les cuento que, en el barrio donde he vivido toda mi vida, mi madre me contaba que había tres barras por el hecho de que en tal barrio predominaba el alcoholismo entre los residentes, incluyendo a Felipe Birriel, conocido como «el gigante de Carolina», como también se llevaba a cabo la prostitución.

Pero llegaron desde los Estados Unidos unos misioneros afiliados al concilio de las Iglesias de Santidad Wesleyanas, quienes predicaron el evangelio y muchos de los alcohólicos, incluyendo a Felipe Birriel, fueron transformados para la gloria de Dios.

De manera que, ya para mi época de niño, solo quedaba una pequeña barra y mi madre me llevaba a los cultos en una pequeña parroquia del movimiento de la santidad, la cual fue el producto de la evangelización de aquellos misioneros americanos.

Pero cuando la congregación tuvo la necesidad de construir una parroquia, un templo religioso con mejores facilidades, adquirieron uno de los pocos solares llanos del barrio y me cuentan que muchos feligreses hicieron préstamos para la construcción.

Pero, una vez se construyeron las facilidades, la congregación se olvidó de atender las necesidades de la comunidad por causa de un celo religioso. Por lo que el pastor se sintió desilusionado y se marchó a fundar otra congregación en el centro urbano de Carolina.

Recuerdo hace unos años que me encontré con uno de los miembros fundadores de esa congregación y me dijo que se había ido para otra congregación afiliada a la misma organización por el hecho de que él no sabía el porqué a esa congregación no le gustan los pastores que salen a atender asuntos de la comunidad.

Sino que les gustan los pastores que solamente se dedican a atender el programa semanal de la congregación, el cual, lamentablemente, se convierte en el dios de las instituciones religiosas cristianas.

A pesar de que los teólogos reformadores en el siglo XVI rescataron doctrinas fundamentales de la fe cristiana que se perdieron en el catolicismo medieval, el cual promovió el proselitismo basado en tradiciones y supersticiones.

Estos teólogos protestantes no abolieron la institución religiosa basada en un sistema sacerdotal piramidal, el cual establece a los pastores u obispos en la cima de la pirámide eclesiástica como los más cercanos al trono de Dios. Seguidos de otros ministerios como evangelistas, maestros, diáconos, ujieres y otros, culminando con los laicos que se limitan a recibir servicios religiosos y así, los diversos bloques de la pirámide, que solo sirven como soporte a la cima de la pirámide, se van alejando de la presencia de Dios.

Cuando estamos en Adán, crecemos según el proselitismo que imponen los hombres, que nos lleva a ascender en la vida alejándonos de nuestra infancia, alejándonos de la dependencia de nuestros padres en quienes, cuando infantes, pusimos toda nuestra confianza, para venir a ser autosuficientes, confiando en nuestros propios recursos.

Sin embargo, en el reino de los cielos no es así.

Mateo 18:2-4 (RVR1960)
«Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.»

El reino de los cielos es al revés del derecho, según el proselitismo por el cual los hombres en Adán escalan en la vida hasta alcanzar la cima de la pirámide.

Por lo cual, la entrada al reino de los cielos no está reservada para los más privilegiados de la sociedad, para los más privilegiados en los sistemas religiosos o los que se encuentran estableciendo las nuevas tendencias en esta sociedad moderna, como vemos en las redes sociales.

Porque, en el reino de los cielos, el «sí» de los hombres en Adán es «no» en Cristo. Lo vil y menospreciado del mundo en Cristo se convierte en bienaventurado. Para el hombre en Adán poder alcanzar la plenitud en la vida, tiene que crecer según las tendencias del mundo; sin embargo, el verdadero creyente, quien ha sido trasladado de Adán a Cristo Jesús, le es necesario morir a las tendencias del mundo para venir a despertar en el reino de los cielos.

De manera que el consejo de JESUS de ser como un niño nos llama a volver a poner toda nuestra confianza en el centro, que es Cristo JESÚS, por quien fueron hechos los cielos y la tierra, para que podamos disfrutar de toda la creación según el diseño original.

Mateo 6:33 (RVR1960)
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.»

Mientras las instituciones religiosas están diseñadas para hacer prosélitos a los hombres, convenciéndolos por medio de mensajes persuasivos de ministros adiestrados para llevarlos a participar en un determinado culto religioso, fomentando el proselitismo para satisfacer las estadísticas de una estructura conciliar.

Por tal razón el evangelismo tiene que estar centrado en glorificar a Jesucristo por sobre todas las cosas sin esperar nada a cambio, dándole una salida a los hombres que se encuentran en Adán, para que vengan a ser puestos en la cruz juntamente con Cristo Jesús, para venir a resucitar despertando ya dentro del reino de los cielos, en donde siempre estamos en presente desde la eternidad hasta la eternidad.

Pues la verdadera fe cristiana en Cristo Jesús nos enseña que la salvación la recibimos solo por la gracia de Dios y que las obras que podamos manifestar en el ministerio de la piedad son la expresión del fruto del Espíritu Santo que reside en nosotros.

Entonces, según el derecho establecido en el reino de los cielos, tenemos que dar por gracia lo que por gracia hemos recibido cuando, aun siendo pecadores, cuando procedemos del mismo infierno, se nos otorgó sin merecerlo la oportunidad de tener acceso para entrar al reino de los cielos por medio de la predicación de ministros de la palabra de Dios.

Si verdaderamente los que profesan ser cristianos redimidos por la sangre real del Cordero, entonces, ¿por qué siguen enajenados con los afanes del mundo y con las nuevas tendencias que surgen en el sistema proselitista iglesiero? 

Cual es la razón por la cual los prosélitos del cristianismo institucionalizado no ponen todos esfuerzos en conocer todo lo relacionado con el efecto de la cruz en nosotros.

Para que otros que viven como esclavos del pecado —en quienes Satanás, el diablo, tiene título de propiedad— puedan experimentar el efecto de la cruz del Calvario para que puedan comer del pan de vida que les otorga el derecho de ser partícipes tanto en la muerte como en la resurrección de Jesucristo.

En conclusión, evangelizar no es atraer personas para llenar los bancos de una institución ni para sostener una estructura humana; eso es proselitismo. La verdadera evangelización consiste en comunicar la gracia manifestada en la cruz de Cristo, para que las vidas atadas al pecado sean transformadas y pasen de la muerte a la vida eterna en el reino de Dios.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

#303 15/julio/2026 EN REALIDAD, ¿NECESITAN LOS CRISTIANOS DE PROFESIONALES QUE LES ENSEÑEN A AFRONTAR LOS MOMENTOS DIFÍCILES DE LA VIDA? / Autoría: Juan Calo

 


#303 15/julio/2026

EN REALIDAD, ¿NECESITAN LOS CRISTIANOS DE PROFESIONALES QUE LES ENSEÑEN A AFRONTAR LOS MOMENTOS DIFÍCILES DE LA VIDA?

🔴 Compartido en mi pagina de grupo en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos 👈 (las letras en azul o grises los va a dirigir directamente a Facebook)

Jesús edificó su iglesia sobre la roca según Mateo 16:18; es decir, sobre su propia fe, la cual se manifestó en la respuesta de Pedro cuando dijo:

Mateo 16:16 (RVR1960) Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Pedro manifestó, movido por la propia fe de Cristo en él, una confianza perfecta en aquel que lo sostenía en ese momento.

Santiago 2:14-17 (RVR1960) 
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

El apóstol Santiago hace alusión en este famoso pasaje bíblico al hecho de que la verdadera fe de Cristo se tiene que manifestar en sus discípulos fieles, quienes operan como la iglesia que es el cuerpo místico de Jesús el Nazareno sobre la tierra.

Mateo 20:28 (RVR1960) ...como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Sin embargo, el sistema religioso cristiano se embarcó en una agenda proselitista en la cual, en vez de hacer discípulos, se ha encargado de hacer proselitismo en todas las naciones.

Cuando utilizo la palabra prosélitos, me refiero al hecho de que la mayoría de los líderes clericales o eclesiásticos han sido adiestrados para convencer a las personas de que pueden hacer un buen uso de su libre albedrío para venir a Jesús por voluntad propia. Pero ¿cuál es el problema de esto?

El problema estriba en que tales prosélitos llegan a entender que, por el hecho de haber aceptado voluntariamente participar de forma activa en un determinado culto en el cual se mantienen perseverando, Dios tiene una deuda con ellos.

De manera que los prosélitos tienden a malinterpretar pasajes bíblicos tales como:

Hebreos 11:1 (RVR1960) Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Juan 14:13 (RVR1960) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Partiendo de la premisa de que los prosélitos afiliados a distintas instituciones religiosas cristianas entienden que Dios tiene una deuda con ellos basada en el desempeño de la religión que practican, malinterpretan el texto bíblico que se encuentra en Hebreos 11:1, como si se tratara de que Dios se ve obligado a cumplir con todos los deseos temporales que ellos puedan tener.

El pasaje bíblico de Juan 14:13 no se refiere al hecho de que Elohim, basándose en el desempeño religioso de las personas, se vea obligado a cumplir todos sus deseos en lo temporal solo por pedir las cosas en el nombre de Jesús. Es precisamente sobre esta falsa expectativa que los falsos ministros enseñan a decretar y declarar, sin tomar en cuenta la anuencia de un Dios soberano, el cual no está sujeto a acatar la voluntad de nadie para tomar sus decisiones.

En estos tiempos, la iglesia, en vez de manifestar la fe de Cristo, lo que se encuentra manifestando es una rebelión en contra de la cruz del Calvario.

De manera que, en estos últimos días, existe la urgencia de que los términos iglesia y cristiano sean definidos desde la perspectiva bíblica.

La realidad es que un verdadero cristiano, en quien Jesucristo ha puesto fin a su rebelión en contra de la cruz, expresará su voluntad haciendo peticiones con el único propósito de que Jesús sea glorificado para testimonio a las naciones.

Esta perspectiva que crean los prosélitos sobre el desempeño en la religión es la causa de que, al pensar que Dios tiene una deuda con ellos, vivan alimentando falsas expectativas. Piensan que Dios se ve obligado a hacerles la vida fácil, llegando al colmo de pretender que nada perturbe sus vidas tranquilas y perfectas.

Recuerdo que en la iglesia evangélica del barrio, a la cual asistía por costumbre, cada familia ocupaba el mismo lugar donde se sentaban década por década, con el fin de servir como espectadores del programa semanal formalista. Este programa se encontraba diseñado para comenzar de una forma y terminar de tal forma, el cual convertían en el dios de la institución religiosa.

Recuerdo que un día que me encontraba libre en la Policía un domingo, y mi esposa María se encontraba trabajando, decidí visitar la iglesia del barrio. Me senté en una de las bancas y, para mi sorpresa, un matrimonio constituido por personas mayores ni siquiera me saludó. Al contrario, la dama que me conocía me pidió que me echara a un lado para ellos ocupar ese lugar donde tradicionalmente se sientan, para ver qué es lo que van a dar en el programa del culto dominical.

Pero cuando a estos prosélitos les llega el día malo que los saca inevitablemente de su lugar de confort, vienen a expresar amargura diciendo: «Mira lo que Dios nos ha hecho, después de todo lo que le hemos servido». «¿Qué tengo que hacer? ¿Ajunar más?». Muchos de ellos optan por apartarse de la institución religiosa.

Muchos prosélitos optan por estar buscando ministraciones y, para colmo, buscan hacer cumplir las estipulaciones de tales manifestaciones, sin importar el medio que tengan que utilizar para ver cumplidas esas profecías con las que se obsesionan.
Otros optan por buscar ayuda profesional con el fin de ocultar problemas de un alma que no ha sido regenerada por la palabra de Dios.

Por estas razones, vemos a tantas personas que se identifican como cristianas viviendo decepcionadas con la vida al ver que no se cumplen todas sus expectativas en lo temporal, hasta llegar a pensar que Dios las ha abandonado.

Pero como humanos que somos, sujetos a pasiones, es natural que sintamos la necesidad de contar con una persona que nos muestre su amor incondicional en los momentos difíciles.
Por lo cual, todo cristiano que está pasando por momentos difíciles, debido a pruebas que nos pueden sacar de control, tiene la responsabilidad de entender que Jesús nos ha amado con un amor perfecto:

2 Timoteo 2:13 (RVR1960) Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

Así como Jesús nació como hombre, sujeto a pasiones como nosotros, se mantuvo fiel a su gloria, lo cual le llevó a ser conocido como el varón perfecto, cumpliendo todo lo estipulado por la ley, manteniéndose fiel a su Padre y amando a su prójimo como a sí mismo, con la condición de que tal obediencia perfecta nos fuera tomada en cuenta como si hubiera sido nuestra propia obediencia.

Si Dios no permitiera las diversas pruebas en nuestro caminar como cristianos, entonces nos convertiríamos en robots programados por la religión, privándonos de la bendición de conocerle cara a cara, tal como lo llegó a conocer su siervo Job.
Las diversas pruebas que nos pueden llegar a sacar de control tienen el propósito de santificarnos para que dejemos los apegos a los bienes temporales; así nos prepara el Cristo Nazareno para poder afrontar las diversas pérdidas y decepciones que experimentamos en la vida.

Como cristianos, tenemos la responsabilidad de dejar de hacer de las situaciones que nos incomodan —las cuales nos pueden llevar a vivir día a día con ansiedad— nuestra religión, para comenzar a ver la vida y la experiencia cristiana desde la perspectiva de Jesucristo.

La fe no se trata de la certeza de que Dios va a cumplir con todas nuestras expectativas en lo temporal; la fe que Jesús ha puesto en nosotros nos lleva a glorificarle en espíritu y en verdad sin importar las circunstancias adversas. No importa la muerte social que conlleve el proclamar las verdades bíblicas que incomodan tanto a los prosélitos religiosos como a los del mundo que se rebelan en contra de la cruz del Calvario.

También como cristianos, debemos tener la certeza de que nos queda poco tiempo en este mundo caído, por lo que en el poco tiempo que nos resta, tenemos que poner todos nuestros esfuerzos en llevar el mensaje de la cruz a toda criatura, inclusive a los prosélitos del sistema religioso, quienes creen que están bien con Dios y no pueden reconocer su rebelión en contra de la cruz debido a su desempeño en la religión.

Trabajando como policía, tuve la lamentable oportunidad de ver cada día lo vulnerables que somos los seres humanos. Vi cómo, en diferentes circunstancias, las personas perdían la vida; inclusive, vi cómo los delincuentes les cambiaban las vidas a ciudadanos decentes, quienes tenían que recurrir a psicólogos por causa de aquellos que, en realidad, tienen necesidad de ser tratados por psiquiatras.

Por tal razón, los cristianos tenemos que expresarnos en términos eternos, reconociendo el hecho de que, con la pasión y muerte de Jesucristo, se le puso fin a nuestra rebelión en contra de la cruz. Así, adoptamos la naturaleza eterna del divino Creador, quien ha preparado moradas en el cielo para que participemos del real sacerdocio en su santo santuario celestial, siendo en un futuro cercano partícipes de las maravillas del reino de los cielos en su plenitud.

Por lo cual, vale la pena llegar a ser conocidos en el reino de los cielos por llevar, sin vergüenza alguna, los azotes de Cristo en nuestro cuerpo, aun sufriendo el rechazo de la familia, del mundo y del sistema religioso tradicional. Sabemos que aquel que es fiel hasta la muerte no nos dejará desamparados, sino que ha puesto en nosotros lo más sagrado del universo: su Santo Espíritu, el cual nos lleva cada día a renovar nuestros pensamientos revelándonos su verdad, para poder ver la vida desde la perspectiva de Dios y no a través del proselitismo de los hombres, quienes solo buscan sacar ventaja de los demás fomentando el abuso de autoridad.

Si hacemos una lista de todo lo que el Príncipe de Paz, desde la eternidad, ha hecho por nosotros —quienes fuimos constituidos como enemigos de la cruz—, no vamos a encontrar excusas para sentirnos deprimidos o para andar retraídos, en lugar de dar a conocer las bienaventuranzas del reino de los cielos a nuestros hermanos en la fe que se encuentran caídos; porque Jesús prometió que haríamos cosas más grandes que Él, no en la manifestación de poder, sino en alcanzar a las naciones con el mensaje de la cruz.

Solamente vamos a experimentar el pleno gozo de la salvación en la medida en que reconozcamos que nos hemos rebelado en contra de la cruz al adoptar creencias religiosas, para luego venir a reconocer que tenemos la responsabilidad apostólica de vivir con un peso ministerial. 

Esto implica permitir que el Espíritu Santo nos saque del letargo espiritual y del proselitismo, haciendo las cosas sin buscar recibir algo a cambio, y haciéndolas todas para que Jesucristo Nazareno sea glorificado; solo así podremos disfrutar de los medios de la gracia de Dios, los cuales no están condicionados por nuestro actual estado de ánimo.

Regresando al tema… ¿necesitan los cristianos de profesionales del mundo que les enseñen a afrontar los momentos difíciles de la vida? 

La respuesta se halla en la diferencia entre el prosélito y el verdadero discípulo. Mientras que el sistema religioso produce prosélitos dependientes de un evangelio cómodo y de ofertas temporales —quienes al primer golpe de la realidad quedan desarmados y corren a buscar el auxilio de la sabiduría humana—, el verdadero cristiano ha sido cimentado sobre la Roca.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico

yomteruahministries@gmail.com

Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)

"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

#302 12/julio/2026 EL SISTEMA RELIGIOSO INSTITUCIONAL CRISTIANO NO ENTIENDE CÓMO SE MANIFIESTA LA GRACIA DE DIOS EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES/ Autoría: Juan Calo


 

#302 12/julio/2026

EL SISTEMA RELIGIOSO INSTITUCIONAL CRISTIANO NO ENTIENDE CÓMO SE MANIFIESTA LA GRACIA DE DIOS EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES

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Romanos 5:3-5 (RVR1960) "Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."

Estamos acostumbrados a ubicar el periodo de la gran tribulación como un evento relacionado exclusivamente con catástrofes reservadas para el fin de los tiempos.

Sin embargo, el cosmos —en otras palabras, todo lo conocido— ha experimentado una tribulación constante desde la caída de Satanás y los ángeles que le siguieron en rebelión, quienes se opusieron al plan de Dios de crear al hombre a SU imagen y semejanza.

Cuando hablamos del reino de los cielos, tenemos que entender que el evangelio se rige por los mismos principios de autoridad que regían a los reyes, emperadores y monarcas de la historia antigua. Por ejemplo, cuando alguien era hallado culpable de violar alguna disposición de la ley del reino, era puesto de inmediato a disposición del monarca soberano para que este dictara su sentencia.

Muchas veces, el monarca exhibía su autoridad como aquel que tenía potestad sobre la vida y la muerte, perdonando la vida de quien había sido puesto en sus manos para ser juzgado.

Ante esto, muchas personas se preguntan: ¿por qué si Dios sabe todas las cosas, permitió la caída del hombre?

Dios permitió la caída del hombre para que, por este medio, sus criaturas pudieran conocerle como el Dios creador que tiene toda la potestad tanto de condenar como de perdonar. De esta forma, Adán y Eva, quienes conocían la ley que quebrantaron, pudieron experimentar la salvación por la gracia de Dios.

Con este artículo pretendo exponer el hecho de que, a pesar de que Martín Lutero sentó las bases teológicas que dieron paso a que otros teólogos, como Juan Calvino, desarrollaran e institucionalizaran un pensamiento organizado que se vendría a conocer como la teología reformada —la cual estableció las doctrinas de la salvación solo por la gracia de Dios—, el sistema actual presenta fallas.

Sin embargo, por más que los evangélicos y protestantes reformados aleguen tener la sana doctrina, aún mantienen una fuerte influencia católica bajo el velo del legalismo, fuertemente apegados a la tradición patrística.

Inclusive, los doctores reformados ubican a los padres de la iglesia en un altar de infalibilidad, al punto de que pretenden hacer creer que estos eran reformados. Cuando en realidad, eran claramente católicos quienes ensamblaron una obra filosófica que vino a ser conocida como la doctrina de la trinidad de Dios, a base de una reflexión de más de 300 años. Todo esto se hizo con el fin de que la Iglesia católica se convirtiera en la institución religiosa más poderosa del mundo antiguo, la cual impondría la autoridad de las dos bestias del libro de Apocalipsis 13.

Tenemos que entender de una vez por todas que el Antiguo Testamento no es literatura cristiana, sino hebrea. De manera que es imposible establecer, según la literatura hebrea conocida como el Pentateuco, que el Dios que se dio a conocer como "YO SOY EL QUE SOY" existe en tres personas.

Por tal razón, los ministros trinitarios, apegados a la tradición patrística católica, alegan que la doctrina de la trinidad es el resultado de la revelación progresiva. Bajo ese argumento, hacen conjeturas en cada versículo donde se menciona una pluralidad, alegando que ahí está la trinidad, siendo deshonestos en tal actividad.

Es importante comprender que JESÚS cumplió perfectamente la ley. Pero debemos tener claro que Yeshua ha Mashiaj es la ley misma; y si JESÚS, siendo Dios mismo encarnado, estableció la verdadera forma de alabar a Dios, vemos cómo afirmó la unicidad divina al citar las Escrituras:

Marcos 12:29 (RVR1960) "Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es."

Esta realidad nos da a entender que Jesús nunca fue el fundador del cristianismo arriano, como tampoco fundó el cristianismo trinitario. Ambas posturas surgieron del proselitismo de los padres de la iglesia por fundar una religión que se acomodara al paganismo grecorromano con fines políticos. Al hacerlo, ignoraron la literatura hebrea y los principios establecidos en cuanto a la naturaleza de Dios, olvidando que las disposiciones del antiguo pacto tienen que ser ratificadas por el nuevo pacto.

Se pueden tomar en consideración las enseñanzas y testimonios de fe de los teólogos y obispos de los primeros siglos en la medida en que sean bíblicos. Sin embargo, tenemos que desarrollar un pensamiento crítico para interpretar la Biblia desde la perspectiva de Dios, y no desde las reflexiones de los académicos que te dicen: "Esto es lo que vas a creer".
Entonces, ¿qué tiene que ver el tema de las tribulaciones con la doctrina de la trinidad católica?

Los académicos protestantes y evangélicos nos mintieron al asegurar que el Edicto de Tesalónica —promulgado en el año 380 por el emperador Teodosio I con el fin de establecer el cristianismo como la religión oficial del Imperio romano— prohibió de inmediato la práctica del paganismo.

La realidad es que el Edicto de Tesalónica no prohibió el paganismo. Si estudiamos el Arco del Triunfo del emperador Constantino I el Grande, erigido en el año 315, en conmemoración a su victoria en la batalla del Puente Milvio en el año 312.

Vemos que es una obra arquitectónica que no incluye ninguna simbología cristiana. Por el contrario, para consolidar su poder, Constantino I utilizó simbología pagana, donde se ilustra a Constantino realizando sacrificios a los antiguos dioses, haciendo clara alusión a la diosa Victoria.

Lo mismo ocurre con el Coloso de Constantino. Contrario a lo que nos dice la tradición —la cual alega que esta obra monumental representa la victoria del cristianismo sobre las antiguas costumbres paganas romanas—, la realidad es muy distinta.

Con este monumento, Constantino realmente conmemoró su victoria sobre la fe cristiana, declarándose a sí mismo como el hijo de la luz. 

Él fusionó religiones que se relacionaban con el culto a la luz: por un lado, el cristianismo (donde en Juan 8:12 Jesús se refirió a sí mismo como la luz del mundo) y, por el otro, el culto pagano al Sol Invictus, al cual consideraba como su deidad protectora. De esta forma consolidó su poder, unificando tanto a cristianos como a paganos mediante la similitud del culto a la luz.

Cuando en realidad, el Edicto de Tesalónica del año 380, tuvo el firme propósito de institucionalizar la doctrina de la trinidad, la cual ha pretendido hacer pasar una doctrina politeísta, como si fuera monoteísta, atentando contra el estricto monoteísmo de la religión judía.

De manera que, dicho edicto no se promulgó para prohibir el paganismo, sino con el fin de perseguir a los grupos de cristianos que no estaban de acuerdo con la doctrina de la trinidad, la cual había surgido como una estrategia política del emperador Constantino para consolidar su poder.

Dado que los cristianos de la parte oriental del imperio eran arrianos —quienes creían que Jesús fue la primera creación de Dios—, sufrieron crueles persecuciones por no alinearse con el dogma trinitario. Aunque se trate de un error doctrinal, la presión fue tal que estos grupos sintieron que las invasiones musulmanas les servían como un alivio ante las persecuciones católicas. 

Por este motivo, el islam prevaleció y se consolidó en el Medio Oriente, mientras la religión católica imponía a los pueblos la conversión obligatoria bajo pena de muerte, imponiendo el culto al dios triuno.

La religión musulmana era tolerante ante el culto cristiano, con la salvedad de que estos eran privados de ciertos derechos, como el participar en los asuntos políticos. De manera que muchos cristianos optaban por renunciar a la fe en Cristo para convertirse al islam y así gozar de los privilegios civiles.

Sabemos que el Edicto de Tesalónica del año 380, dio paso a las más sanguinarias persecuciones promulgadas por la Iglesia católica romana, imponiendo el culto al dios triuno a pueblos monoteístas o disidentes como los musulmanes, los arrianos y los judíos. 

Esto nos da a entender que, históricamente, la alianza entre la Iglesia y el Estado, siempre ha traído persecución en contra de las minorías, tal como lamentablemente lo estamos presenciando hoy día en los Estados Unidos.

Sin embargo, el poder temporal del papado católico —el cual trajo una tribulación sobre los pueblos, no solo en el antiguo continente, sino también sobre los pueblos nativos del Nuevo Mundo— comenzó a decaer en 1809, cuando las tropas de Napoleón Bonaparte confiscaron los Estados Pontificios y arrestaron al papa Pío VII.

Posteriormente, la total caída del poder temporal papal, representado en Apocalipsis 6:2, ocurrió en 1870 cuando el Reino de Italia tomó el control de Roma. El papa Pío IX se opuso firmemente a la anexión de Roma al nuevo Estado italiano, declarándose a sí mismo como un "prisionero en el Vaticano".

Esa disputa entre el Estado italiano y la sede papal duró más de seis décadas. En 1929, por medio de los Pactos de Letrán como gestión diplomática, se firmó el tratado con el cual se creó el Estado de la Ciudad del Vaticano como un Estado soberano; a su vez, el Vaticano reconoció formalmente al Estado soberano de Italia.

De esta manera, la actividad enjuiciadora de Dios se manifestó de forma pasiva, dándole fin a la tribulación que trajo en contra de la humanidad la era católica, época en la que imponían, bajo pena de muerte, el culto al dios triuno. Este dogma fue una creación del constantinismo que terminó fundando la nueva religión del Imperio romano.

Sin embargo, a pesar de que Dios permitió que los teólogos reformadores establecieran los fundamentos teológicos para impulsar la Reforma protestante, estos, al estar apegados a la tradición patrística, no abolieron la institución religiosa basada en la adoración al dios triuno impuesta por el constantinismo. 

Tampoco eliminaron el sistema piramidal que establece la necesidad de pastores adiestrados, quienes tienen la encomienda de hacer prosélitos en los pueblos. 

De este modo, cumplen con una "gran comisión religiosa" que, sin importar la denominación, impone la doctrina de la trinidad en cumplimiento tácito del Edicto de Tesalónica del 380. Bajo ese mismo decreto, tanto los clérigos católicos como los ministros trinitarios protestantes reformados y evangélicos, condenan como herejes a todos los cristianos que cuestionan el culto al dios triuno hasta el día de hoy.

Hermano, contrario a la tradición religiosa, la doctrina de la trinidad católica no es la doctrina fundamental del cristianismo.
La kenosis (el despojamiento) de Jesucristo es la doctrina fundamental del verdadero cristianismo primitivo. 

Esta nos enseña que el Dios inalcanzable del Antiguo Testamento, desde la eternidad, estuvo de acuerdo en despojarse de su gloria para nacer como hombre en igualdad de condiciones y venir a ser conocido como el Hijo del Hombre, con el fin de aplacar su ira y poder apiadarse de la humanidad.

Filipenses 2:5-8 (RVR1960) "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

Mientras la tradición nos enseña que Satanás deseó ocupar el trono de Dios, en realidad lo que verdaderamente codició la posibilidad en haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.
Por tal razón, Satanás se rebeló y se sigue rebelando en contra del evangelio eterno. A través de un terror religioso, impone un culto en el cual los prosélitos creen tener la necesidad de aplacar la ira de un dios encolerizado por medio del mero desempeño y las obras dentro de la religión.

Recuerdo una vez que una anciana pentecostal nos dijo que si ella no asistía al culto de los domingos, Dios se las iba a cobrar con ella y con su hijo. Pregunto: ¿de dónde sacó esta idea pagana de la necesidad de los prosélitos de aplacar la ira de un dios encolerizado por medio del desempeño en la religión?

La idea de que los hombres tienen que aplacar la ira de un dios encolerizado proviene de los antiguos cultos paganos. 

Un ejemplo de esto es el culto a Baal y Moloc, donde se sacrificaba a los hijos primogénitos en tiempos de sequía para calmar la furia de tales deidades. Hermanos, todos los tipos de religiones exigen sacrificios a sus prosélitos.

De manera que las sectas pseudoespirituales basadas en la tradición mariana católica —reconocibles por las expresiones de sus atalayas que proclaman juicio, castigo y la manifestación de una hecatombe que supuestamente Dios tiene preparada para la nación si la sociedad puertorriqueña no se convierte en fanática religiosa— son la versión moderna del baalismo que menciona la Biblia. 

El apocalipsis mariano católico se trata de un falso culto que exige el sacrificio de someterse ciegamente a disposiciones basadas en ciertas apariciones de la Virgen María como parte de la cuaternidad católica, con el fin de aplacar la ira de un dios medieval verdugo que no conoce la misericordia.

Mientras Satanás, los demonios y el hombre natural representan entidades que son responsables del caos que ocurre en el mundo, el Dios bíblico, el YO SOY que se manifestó al profeta Moisés, es un Dios que tiene el propósito de ordenar todo ese desorden provocado por los hombres en este mundo.

Así ocurrió en la tribulación del paraíso del Edén. A pesar del caos que provocó la desobediencia de Adán y Eva por hacerle caso a la serpiente antigua —la cual les hizo pensar que tenían libre albedrío como para decidir por sí mismos qué es malo y qué es bueno—, la gracia operó. La doctrina del libre albedrío del hombre es, en realidad, una doctrina satánica que fomenta el ateísmo y que ha sido utilizada por el sistema iglesiero para ganar prosélitos en determinados cultos, haciendo pensar que el ser humano es el soberano de su propia salvación, cuando el hombre solo tiene libre albedrío para caer en el infierno:

Romanos 3:10-18 (RVR1960) "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos."

Aunque la tribulación del Edén trajo graves consecuencias a la vida de Adán y Eva, quienes perdieron su posición en el reino de Dios y aun su hogar, mira si Dios es bueno que desvió la maldición del hombre —en cuanto a que tenía que morir inmediatamente— hacia la tierra, según Génesis 3:17. 

Por tal razón, vemos que la creación entera está experimentando dolores de parto por causa del hombre natural, y no por un arrebato de cólera de Dios como afirman los hijos y las hijas del diablo que se visten de piedad y engañan a muchos disfrazándose de ángeles de luz.

Mientras los religiosos acusan al Dios bíblico de ser el autor de todas las tribulaciones del mundo debido a supuestos arranques de cólera, llegando a decir incluso que en la Gran Tribulación se va a terminar la misericordia de Dios, la verdad es otra. Son los hombres naturales, influenciados por Satanás (el dios del caos), los que van a provocar el inicio de la Gran Tribulación. 

En ese escenario, el sistema iglesiero tal como lo conocemos —el cual ha sido establecido como una red de empresas privadas de pastores asalariados— será cortado al quedarse tras el arrebatamiento de los verdaderos fieles en Cristo Jesús.

Sin embargo, en medio de la Gran Tribulación ocurrirá una colosal manifestación de la gracia de Dios. Cuando muchos se den cuenta de que fueron engañados por los pastores impostores de la fe y sus falsos profetas.

Dios utilizará otros medios, como lo establece el libro de Apocalipsis, para que el mensaje del evangelio del reino de los cielos sea proclamado a todos los habitantes de la tierra. Y como mencionó Jesucristo, entonces vendrá el fin:

Mateo 24:14 (RVR1960) "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."

Estos tiempos en los cuales nos encontramos viviendo son más peligrosos que los tiempos de la Gran Tribulación que están por vivir los moradores de la tierra.

Son tiempos peligrosos porque los más hábiles de palabra están viviendo de los más ingenuos; días donde los mismos que se identifican como cristianos escogen creer en las mentiras difundidas por el sistema mediático y el sistema iglesiero. 

En este entorno, los pastores y pastoras más privilegiados de la historia infunden un delirio de persecución en sus prosélitos, alegando que los del mundo se están comiendo vivos los unos a los otros, propagando teorías y agendas conspirativas con el único fin de que sus seguidores se sientan seguros bajo sus garras.

Los prosélitos afiliados a estos cultos subestiman el poder de engaño que se le ha permitido manifestar a Satanás, un poder tan grande que incluso hará bajar fuego del cielo. Hoy en día, el enemigo está imitando los dones del Espíritu Santo por medio de hechiceros y adivinos que montan un espectáculo en las instituciones religiosas carismáticas y pentecostales: dan nombres, fechas, realizan supuestos milagros creativos y hacen despojos, ignorando que una deidad de alto rango en las tinieblas le puede ordenar a un espíritu de perturbación ir y venir a su antojo.

Pero lo que Satanás jamás podrá manifestar por medio de sus hijos e hijas es el fruto del Espíritu Santo. Esta gente mala puede engañar a muchos por un tiempo, pero su maldad y sus verdaderos propósitos siempre terminarán saliendo a la luz pública.

Recordemos que Jesús, nuestro Maestro, nos enseñó a poner todas nuestras expectativas en lo eterno, allí donde ni Satanás el diablo ni los demonios tienen influencia.

Mateo 6:32 (RVR1960) "Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas."

Esto es porque todas las manifestaciones, ya sean del Espíritu Santo o las producidas por falsos ministros hechiceros en su afán de vestir de santas sus obras, son temporales y pasajeras. El que fue sanado, de cualquier manera va a experimentar la muerte física, tal como está establecido.

Sin embargo, los fieles en Cristo tienen que perseverar en conocer todo lo concerniente a las realidades eternas del evangelio del reino de los cielos para darlo a conocer a los que se encuentran perdidos. 

Es nuestro deber derribar los paradigmas con los cuales el sistema iglesiero hace prosélitos, quienes terminan manifestando un celo basado en el fanatismo hacia un determinado culto religioso.

En estos tiempos cambiantes se están cumpliendo muchas de las profecías apocalípticas de forma simultánea. Vemos a los falsos profetas al servicio de la mafia del diezmo y a los falsos cristos de la política impulsados por la mafia evangélica politiquera. 

Asimismo, las acciones bélicas y los preparativos para reconstruir el tercer templo por parte del actual Estado de Israel están sirviendo como piedra de tropiezo para la paz en el Medio Oriente, contando con la anuencia de los Estados Unidos y los evangélicos sionistas anglosajones, según Zacarías 12:3.

Los fieles en Cristo tienen que saber que Jesús es nuestro Dios, quien está sentado en el santo trono del cielo y va a manifestar su infinita gracia para con los suyos en medio de toda tribulación, sin importar el juicio religioso de los hombres. 

Por lo tanto, tenemos que mantenernos firmes en la fe, sabiendo que a pesar de no participar de las ventajas sociales que disfrutan los líderes del sistema iglesiero y los del mundo secular, Jesús tiene preparadas muchas cosas lindas más allá de los cielos que ni imaginamos.

Vale la pena perseverar en la batalla en contra de Satanás y los enemigos de la fe que se disfrazan de piedad. 

Hay que luchar por las almas que son engañadas por medio de los afanes del mundo y los sistemas religiosos institucionales, pues tienen la necesidad de un pronto rescate. 

Así, los fieles en Cristo manifiestan el amor ágape como fruto del Espíritu Santo; un amor que ni Satanás, ni los demonios, ni los impostores de la fe con todo su dinero pueden imitar.

Romanos 5:3-5 (RVR1960) "Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."

El temor apostólico profetizó la caída del sistema iglesiero institucionalizado en los últimos tiempos:

1 Timoteo 4:1 (RVR1960) "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;"

El llamado al arrepentimiento para el pueblo cristiano de los últimos tiempos consiste en que sean conscientes de su rebelión en contra de la cruz del Calvario. 

Han pretendido utilizar el culto a Jesucristo para llevar a cabo sus propias y egoístas agendas; un culto que hacen para sí mismos. Ante esto, pregunto: ¿vale la pena vender nuestra primogenitura en Cristo por un plato de lentejas?

En definitiva, el sistema religioso institucionalizado, ciego por el velo del legalismo patrístico y la herencia del constantinismo, ha distorsionado el propósito divino de las dificultades. Al presentar la tribulación como un simple castigo de un "dios medieval verdugo" que necesita ser aplacado mediante el activismo eclesiástico, las empresas privadas de la fe han ocultado la verdadera naturaleza de la Gracia. 

Las crisis mundiales y los dolores de parto de la creación no son arranques de cólera divinos, sino el desorden natural provocado por el hombre sin Dios y gobernado por el dios del caos.
Frente a la mafia del diezmo, el engaño ecuménico, las agendas geopolíticas y el falso show de señales místicas, la soberanía de Aquel que es el "YO SOY" permanece inalterable. 

La kenosis de Cristo Jesús nos demuestra que la salvación no depende del libre albedrío humano —el cual solo conduce a la perdición—, sino del sacrificio perfecto en la cruz. 

Mientras el sistema iglesiero corre hacia su propia apostasía y destrucción, los verdaderos fieles deben refugiarse en lo eterno y manifestar el amor ágape. Es en medio de la tribulación donde la paciencia, la prueba y la esperanza inquebrantable revelan el verdadero evangelio del reino; un testimonio santo que ningún dinero ni falsedad institucional podrán jamás imitar.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo
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