lunes, 31 de agosto de 2026

31 de agosto de 2026 #311 ¿Sabías que el satanismo es nato en todos los hombres y mujeres que no están en Cristo?


 

31 de agosto de 2026
#311
¿Sabías que el satanismo es nato en todos los hombres y mujeres que no están en Cristo?

🔵 Publicado en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
Génesis 3:6 (RVR1960)
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
¿Sabías que los académicos que se definen como ateos o agnósticos son, en realidad, algunas de las personas más religiosas de este mundo?
Ellos se dedican a estudiar hechos históricos y postulados científicos para intentar probar la inexistencia de Dios. Con esto buscan borrar de sus conciencias la realidad del pecado y defender la ilusión de que el hombre posee libre albedrío, aun cuando hasta los animales se rigen por sus instintos.
Los ateos académicos postulan que, si Dios existiera, ¿por qué se cometen tantas injusticias en el mundo?
Cabe preguntarse: ¿de dónde sacan los ateos tal sentido de justicia?
La Biblia nos ofrece una respuesta objetiva sobre este asunto:
Romanos 2:14-15 (RVR1960)
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
Entonces, reformulemos la pregunta de los ateos:
Si los seres humanos no existieran, ¿habrían ocurrido tantas injusticias como las que conocemos a través de la historia humana, las que nos narra la Biblia judeocristiana o aquellas de las que ni siquiera tenemos registro?
Toda persona que busca borrar su conciencia de pecado por sus propios medios —incluso si no es consciente de su transgresión contra un Dios santo debido al desconocimiento de la ley revelada en Éxodo 20:1-17— puede catalogarse como una persona religiosa.
Me llamó la atención un short de YouTube en el que la figura pública conocida como «Molusco» le preguntó a la abogada Alexandra Lúgaro si en Puerto Rico ocurren actos de discriminación por motivos de libertad religiosa.
La licenciada Lúgaro respondió que, en un país donde el 95 % de la población es creyente, resulta improbable que exista discriminación por ese tema.
Sin embargo, la realidad es que ese 95% de la población en Puerto Rico se considera creyente debido a un contexto social en el que, desde la escuela, se transmitió la idea de que somos una nación “cristiana”. Si se le pregunta a cualquier puertorriqueño —sin importar sus ideales— si cree en Dios, la respuesta suele ser afirmativa.
El hecho de responder así demuestra cómo la sociedad ha sido educada para declararse creyente, independientemente del concepto que cada cual tenga sobre la divinidad, todo ello con el fin de acallar la conciencia de pecado.
No sé quién les enseñó a los pentecostales criollos a entablar una «guerra espiritual» en contra de los practicantes de la religión yoruba, sin entender que el propio culto pentecostal es, en sí mismo, un culto religioso. Debemos comprender que existen personas que encuentran un sentido de seguridad en distintas religiones, sectas pseudocristianas o ideologías, mientras que otras no; esto es algo que hay que asumir con madurez espiritual.
El Espíritu Santo nos despierta a las realidades eternas del evangelio del reino de los cielos para que ejerzcamos en la tierra una función sacerdotal. Nuestro objetivo es establecer la verdadera adoración al Dios verdadero, nuestro Señor Jesucristo, llamando al arrepentimiento «con cuerdas de humano, con ataduras de amor» (Oseas 11:4), sin fomentar el odio ni la violencia.
Como ministro competente de un nuevo pacto, he tenido la experiencia de explicarle a personas que se encuentran apartadas del sistema institucional la verdadera realidad del evangelio, según la revelación del reino de los cielos que nos enseñó Jesús de Nazaret.
Es entonces cuando llegan a comprender que han estado cargando con una culpa y un yugo innecesarios, producto de la manipulación emocional ejercida por líderes adiestrados. Estos mantenedores del sistema religioso conservan activa a su feligresía imponiéndoles un constante sentimiento de condenación, haciéndoles creer que, al apartarse de la institución o del celo denominacional, le han fallado a Dios y a sus autoridades.
Sin embargo, cuando uno confronta a cualquiera de los miembros que participan en los cultos de la isla con la verdad fiel del evangelio de Jesucristo, estos se muestran renuentes a ser cuestionados sobre sus creencias y terminan rechazando las verdaderas disposiciones que establece el reino de los cielos.
Lamentablemente, el falso evangelio que llegó desde Estados Unidos a Puerto Rico trajo en su equipaje la actitud intolerante de la ideología conservadora propia del evangelicalismo blanco anglosajón, la cual busca permanentemente el poder político para perseguir a las minorías que no comparten su pensamiento.
En nuestro caso, al ejercer un ministerio apostólico y profético que rechaza rotundamente las manipulaciones psicológicas con las que los principales líderes evangélicos en Puerto Rico construyen sus plataformas personales, se nos margina por completo.
Ni siquiera nos invitan a sus actividades como espectadores —aunque tampoco nos interesa participar de sus dinámicas—. Asimismo, debido al celo denominacional con el que han sido adoctrinados muchos puertorriqueños, aun reconociendo en privado la veracidad de nuestros planteamientos, prefieren guardar silencio públicamente por temor a la presión social y al arraigado complejo del «qué dirán».
En Juan 3:1-25 vemos cómo el complejo religioso se apoderó de Nicodemo, uno de los rabinos más respetados de Israel. Aunque él reconoció que JESÚS era un apóstol enviado del cielo para enseñar y manifestar el poder del reino de Dios con milagros y prodigios, actuó bajo la influencia del temor al qué dirán.
Jesús de Nazaret conocía el celo religioso que acomplejaba a Nicodemo y que lo llevó a buscarlo de noche para no ser visto por los miembros del Sanedrín. Por esa razón, Jesús le confrontó directamente:
Juan 3:3 (RVR1960)
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Hermano, el cristianismo no consiste en responder a un llamado emotivo al son del piano en un momento de vulnerabilidad o crisis para «aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal», creyendo ingenuamente que estamos haciendo uso de nuestro libre albedrío.
Tampoco se trata de que, a partir de esa experiencia, nos convenzamos de que somos inherentemente buenos por las obras que desempeñamos dentro del sistema religioso. Caer en eso nos lleva a pensar que somos los únicos que agradamos a Dios, terminando por fomentar el odio y utilizar la pedagogía religiosa para incitar a otros a perseguir a las minorías que no piensan como nosotros.
Nicodemo cometió un pecado al acercarse al Dios encarnado con una actitud hipócrita, creyéndose una persona piadosa digna de recibir honra divina. Precisamente por esa razón, cuando las enseñanzas de Jesús —el testigo fiel— nos confrontan, nos recuerdan que nacimos desnudos y que nada trajimos a este mundo.
Ante esa verdad, la ilusión de la personalidad que tanto esfuerzo nos cuesta construir como una máscara para el mundo termina por derrumbarse, obligándonos a reconocer que todo lo que somos, lo que hacemos y lo que podemos alcanzar depende únicamente de estar en Cristo.
Frente a esto, le pregunto: ¿usted se ofendería o se enojaría si, al ir caminando por la acera, alguien que pasa a su lado le pisa la sombra?
Usted no puede entender el hecho de que todo lo que vemos y aquellas cosas por las que nos afanamos son solo sombras; no son realidades eternas en sí mismas.
Durante esta semana en la que redacto este artículo, líderes evangélicos sostenidos por el pueblo laico han levantado una controversia al alegar que un grupo de ideólogos del satanismo planea realizar una actividad frente al Capitolio, intentando proyectar este evento como una grave amenaza para Puerto Rico.
Hermanos, pertenecí a la Policía de Puerto Rico y trabajé en las calles de la isla en unidades de impacto contra el trasiego de drogas, armas ilegales y control de vicios, y nunca vi a los evangélicos protestando frente a la casa de un narcotraficante ni frente a las de los criminales de cuello blanco que hacen fortunas lavando dinero.
Por el contrario, a individuos que le han hecho un daño terrible a la sociedad, estos sectores religiosos los suben a sus altares para vender testimonios emotivos que conmuevan a la gente de las barriadas y residenciales públicos, e incluso los nombran pastores.
¿Con qué moral vienen después a quejarse de que una minoría desee expresarse públicamente, asumiendo que sea cierto lo que ellos alegan?
Como ministerio apostólico y profético, tenemos la responsabilidad de orientar al pueblo sobre la verdadera realidad del satanismo. Esta se encuentra íntimamente relacionada con el relato del Génesis, cuando la serpiente antigua convenció con astucia a Eva de que Dios los había engañado al negarles el conocimiento y la capacidad de ser iguales al Creador mediante el uso del libre albedrío.
Tanto Adán como Eva, al creer tal mentira, comieron del fruto prohibido. Desde entonces, la humanidad asumió la presunta potestad de decidir por sí misma lo que es bueno y lo que es malo, dejando a un lado la ley de Dios.
Esa idea innata en el ser humano de creer que posee la autonomía absoluta para determinar el bien y el mal no es otra cosa que la mala semilla que Satanás sembró en su corazón.
Por esta razón, todos nacemos con la semilla del satanismo en el corazón, la cual nos impulsa a rebelarnos contra las disposiciones del evangelio del reino de los cielos. De ahí nace nuestra profunda necesidad de que el Espíritu Santo realice un trasplante divino: que remueva nuestro corazón de piedra y nos otorgue un corazón de carne que alabe a Cristo en espíritu y en verdad (Ezequiel 36:26).
La realidad del satanismo es mucho más cruda de lo que la mayoría imagina:
El satanismo teísta tradicional concibe a Satanás como un ser de luz que supuestamente despertó a la humanidad a la realidad del libre albedrío. Por ello, se enfoca en manifestar una abierta rebelión contra los dogmas del cristianismo institucional. Quienes lo profesan practican la hechicería mediante diversos rituales; una corriente que echó raíces en los países nórdicos como reacción cuando el cristianismo católico obligó a esos pueblos a abandonar sus antiguas costumbres vikingas.
El satanismo estadounidense se conoce mayormente como satanismo laveyano, el cual es de carácter ateo y no cree en la existencia de divinidades, ni en Dios ni en Satanás mismo. Para esta postura, Satanás es solo un símbolo de rebelión, libertad personal, autosatisfacción de la carnalidad y egoísmo racional como motor para alcanzar el éxito individual.
Por su parte, el luciferismo concibe a Lucifer como el portador de la luz que otorgó el conocimiento a los hombres para su superación personal. Según esta corriente, el ser humano debe buscar un equilibrio entre la luz y las tinieblas mediante el ejercicio de su libre albedrío.
El agnosticismo postula que el ser humano no puede conocer ni percibir la existencia de un Dios espiritual o divino. De esta manera, sus defensores pretenden borrar la conciencia de pecado bajo la premisa de que no existe una ley moral ni un destino eterno que juzgue las acciones humanas.
Por lo tanto, afirman que somos nosotros los únicos responsables de nuestras acciones —ya sean buenas o malas—, cuyos efectos solo se reflejarán en la convivencia social.
Vemos cómo estas posturas ideológicas, filosóficas y esotéricas coinciden en un mismo punto: defender el libre albedrío del hombre. De forma similar, los católicos semipelagianos y los evangélicos arminianos adoctrinan a sus prosélitos con el argumento de que Dios le otorgó al ser humano el regalo de la libre elección. Según esta visión, a pesar de su naturaleza caída, el hombre conserva la capacidad inherente de decidir amar a Dios mediante el buen uso de su libre albedrío.
Por causa de este tipo de adoctrinamiento antibíblico y humanista, he visto a cantantes puertorriqueños de música urbana convertidos al sistema religioso evangélico quienes, cuando en la farándula les preguntan cuál fue el motivo de su conversión, responden que se trató de una decisión personal mediante el buen uso de su libre albedrío. Ante esto pregunto: ¿en dónde glorifica a Jesucristo este tipo de confesión antibíblica?
Esta confesión antibíblica es la que estos ídolos faranduleros llevan a un pueblo al que el sistema iglesiero le ha negado el acceso a un conocimiento teológico basado en realidades eternas.
El hombre natural no puede percibir estas verdades mediante la razón; en cambio, interpretan los asuntos espirituales a través de sus emociones. Por eso, cuando uno de sus ídolos confiesa a Cristo desde una tarima, los fanáticos aplauden y celebran, mientras ellos mismos viven en rebelión contra las disposiciones del evangelio del reino de los cielos, lo que representa una terrible incongruencia.
Si entendemos la psicología del movimiento evangélico arminiano y del semipelagianismo del catolicismo romano, podemos comprender el hecho de que sus académicos postulen la idea de que Jesús solo hizo posible que el hombre pueda ser salvo mediante su sacrificio vicario, pero que es “responsabilidad” del hombre responder con fe al llamado al arrepentimiento para salvación, así como perseverar en el desempeño de la religión para mantener dicha salvación.
En cambio, el pensamiento reformado histórico, basado estrictamente en la Biblia, sostiene que el hombre fue destituido de la gloria de Dios y que, por lo tanto, está espiritualmente muerto e imposibilitado de acercarse a Dios por derecho propio.
De manera que el hombre tiene la necesidad absoluta de ser expuesto a la ley de Dios, la cual lo hace consciente del pecado de vivir ignorando las demandas del evangelio del reino de los cielos.
Por esta razón, el hombre natural no puede generar su propia fe, sino que debe responder con la fe que solo Dios otorga a los pecadores elegidos para recibir la justificación por su pura gracia.
Él es el único que tiene la potestad de resucitar a aquellos que, a pesar de estar vivos físicamente, se encuentran espiritualmente muertos en sus delitos y pecados.
El semipelagianismo católico romano y el arminianismo wesleyano evangélico postulan que Jesús ya hizo su parte al ofrecerse como sacrificio vivo en la cruz para el perdón de pecados, pero que el hombre tiene que hacer la suya aceptando la gracia de Dios y haciendo un buen uso de su libre albedrío para poder ser salvo.
De manera que tanto a los del semipelagianismo como a los arminianos wesleyanos, personalmente los llamo «los defensores de Dios», por el hecho de que niegan que el mensaje de la cruz sea discriminatorio. Ignoran que el mensaje de la cruz ofrece el reino de los cielos a los pobres de espíritu y condena al infierno a los soberbios, según Salmos 138:6.
Sino que ambas posturas humanistas ubican a Jesús en la posición de Poncio Pilato cuando pretenden hacer justo a Dios según los términos de los académicos religiosos. Proponen que, cuando Jesús se sentó a la diestra del Padre, se lavó las manos y delegó en el hombre la responsabilidad de escoger su salvación haciendo un buen uso del libre albedrío.
La Biblia nos señala como enemigos de Dios cuando estábamos en el reino de las tinieblas, según Romanos 5:10. En aquel tiempo nos gustaba justificarnos diciendo que creíamos en Dios, pero rechazábamos escuchar las demandas del evangelio fiel cuando el pastor local nos exhortaba a renunciar a nuestros hábitos pecaminosos, mientras murmurábamos para nuestros adentros: «Ah, ese mensaje es para mí».
Hermanos, cuando decimos con boca de jarro de barro que somos cristianos, esto no quiere decir que seamos personas buenas en las que se pueda confiar ciega y automáticamente, como cree la cultura popular carente de entendimiento cuando afirma: «él es cristiano», «ellos son cristianos», «ella es pastora», o «fulano es evangelista o profeta».
Cuando el SEÑOR me reveló esta verdad, comprendí que, al confesar públicamente que somos cristianos, lo que realmente estamos declarando ante el mundo es que fuimos pecadores que vivíamos rebelándonos constantemente contra el mensaje de la cruz del calvario.
De manera que confesar que somos cristianos es similar a reconocer públicamente que fuimos exconfinados que pagamos una deuda ante el pueblo de Puerto Rico, por el hecho de que en el pasado estábamos bajo el cautiverio de Satanás, teniendo una deuda con Dios que no podíamos satisfacer. Sin embargo, por la gracia de Dios, fuimos rescatados y comprados por el precio de la sangre real derramada por nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos, una cosa que aprendí trabajando en la Policía de Puerto Rico fue que mi función no era juzgar a la gente por sus infracciones contra la ley, sino expedirles una multa o llevarlos ante un magistrado con el fin de que fueran orientados por el sistema judicial, haciéndoles conscientes de que infringir la ley conlleva pagar las consecuencias.
De manera que el sistema iglesiero religioso en la isla se olvida de que en el pasado estuvo bajo el dominio de Satanás y que tuvo la necesidad de ser rescatado por la gracia de Dios; o es que nunca ha sido rescatado y por tal razón se muestra intolerante con aquellos que continúan en esa condición y necesitan ser rescatados mediante el conocimiento y el poder del evangelio fiel de Jesucristo, el cual nos limpia de todo pecado.
Hermanos, ustedes que están conscientes de que tengo razón en lo que estoy exponiendo sobre cómo los “aleluyeros” evangélicos creen que el gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico es una teocracia donde los políticos tienen que favorecer al sistema iglesiero.
Para después alegar con un complejo de persecución que están siendo perseguidos por el solo hecho de que el gobierno permita que las minorías, que los religiosos consideran como una amenaza, se manifiesten o exijan derechos de igualdad en una democracia.
¿Cómo es posible que Puerto Rico esté afrontando una crisis nacional por la sequía —la cual produce gran incertidumbre en los puertorriqueños— y los aleluyeros, quienes se supone que están llamados a ejercer una función sacerdotal tal como lo hicieron Noé, Abraham, Moisés y el profeta Samuel, estén entretenidos con tonterías del mundo?
Pretenden que los habitantes de la nación americana a la cual pertenecemos se comporten como cristianos, de manera que los aleluyeros, motivados por un celo religioso que no proviene de Dios, confunden el egoísmo que manifiestan contra los que no piensan como ellos con la fe de Jesucristo, la cual nos conduce a amar a aquellos que se resisten a creer en el evangelio del reino de los cielos y no están conscientes de las realidades eternas.
No entiendo qué demonio de alta jerarquía se ha metido en parte del pueblo evangélico, que tiene una obsesión por estar metido en la casa de Herodes Agripa, en un lugar babilónico como lo es el Capitolio o casa de las leyes de Puerto Rico.
Allí los políticos se muestran favorables a las peticiones de los aleluyeros solo para ganar votos, pero por detrás dicen: «Ahora nos jodi… con estos religiosos».
La forma más fácil de esclavizar a un pueblo es negándole el acceso a la educación; de esa misma manera opera el sistema iglesiero a nivel cognitivo en la gente.
Pastores adiestrados, junto a evangelistas —o más bien promotores de la religión— y profetas que están al servicio de la mafia del diezmo, se encargan de convencer a los prosélitos de que el gobierno está conspirando contra ellos mediante agendas ocultas.
Hacen pensar al pueblo laico que los del mundo se están comiendo vivos entre sí como si se tratara de una invasión de zombis, asegurándoles que por tal razón tienen que permanecer sometidos al sistema religioso para estar seguros, porque si se van, afuera los está esperando el diablo.
Le proponen al pueblo laico —que no pertenece a ese sistema sacerdotal basado en jerarquías eclesiásticas que pretenden rozar el cielo— la mentira de que solo el pago de diezmos y ofrendas hace posible que se abran las ventanas de la provisión de Dios, mientras privan a la gente de conocer el evangelio fiel basado en la manifestación de la gracia divina en nuestras vidas.
El conocimiento de las doctrinas de la gracia de Dios es lo que le da el derecho legal a cada persona que habita este planeta de tener un encuentro personal con el Jesucristo resucitado. Es el mismo anhelo que tuvo el discípulo Tomás, quien no quería vivir por el testimonio ajeno, sino que deseó tener su propia experiencia de fe para la gloria de Dios.
Por causa de la apostasía del autoproclamado pueblo de Dios, los ministerios de apóstoles y profetas terminan desarrollándose fuera del sistema iglesiero denominacional. Por eso pregunto: ¿por qué los apóstoles del SEÑOR terminaron sus ministerios escribiendo cartas a las iglesias?
Lo mismo ocurrió en los tiempos de los teólogos reformadores salidos del catolicismo, y con predicadores como George Whitefield, John Wesley, Jonathan Edwards o el misionero a los nativos americanos David Brainerd.
Históricamente, denunciar el abuso de poder del sistema religioso conlleva ser condenado a una muerte eclesiástica, en la cual el sistema organizado procura guardar silencio —sin decir nada, ni para bien ni para mal— con respecto al ministerio apostólico y profético desde el cual llevamos a cabo la misión, con tal de que el pueblo no tome en cuenta los artículos que escribimos.
Porque esto no es cuestión de que el pueblo evangélico nos dé la razón; serán los apóstoles y profetas los que servirán de testigos el día del juicio final. Ese día, Dios condenará las malas obras de aquellos que se autoconstituyeron como el pueblo de Dios mientras se hacían partícipes de las injusticias que cometieron sus líderes eclesiásticos en el nombre de Dios.
De manera que toda ideología, corriente religiosa, esotérica, mística, filosófica o política que pretenda convencernos de que poseemos la capacidad de elegir lo que consideramos bueno o malo según nuestro propio criterio —sin tomar en cuenta la ley de Dios— busca hacernos vivir bajo la ilusión de que podemos moldear nuestro propio destino y el de la nación.
Pretenden lograrlo mediante una pedagogía enfocada en fomentar el odio hacia los que no piensan como ellos, ignorando el consejo divino.
Esta realidad de nuestra sociedad, en la que ciertos grupos se han convencido de que son «los buenos» que determinan quiénes son «los malos», representa una amenaza real para el pueblo de Puerto Rico.
Ni el agnosticismo, ni el satanismo laveyano, ni el pensamiento arminiano o semipelagiano pueden ofrecer una respuesta real a la condición del ser humano. Todos parten de la misma premisa engañosa: poner al hombre en el centro y reducir a Dios a un mero espectador.
Pero la Escritura es clara: la salvación es del Señor de principio a fin. Mientras el sistema iglesiero continúe entreteniendo a la gente con promesas humanas y miedos infundados, nosotros seguiremos apuntando a la cruz y a la gracia soberana que rescata a los perdidos.
Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

viernes, 28 de agosto de 2026

28 de agosto de 2026 #310 ¿POR QUÉ JESÚS NOS DIO COMO CONDICIÓN EL HACERNOS COMO NIÑOS PARA PODER ENTRAR AL REINO DE LOS CIELOS?


 

28 de agosto de 2026
#310
¿POR QUÉ JESÚS NOS DIO COMO CONDICIÓN EL HACERNOS COMO NIÑOS PARA PODER ENTRAR AL REINO DE LOS CIELOS?
Mateo 18:3 (RVR1960)
«y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.»
Si interpretamos este pasaje bíblico desde la perspectiva religiosa —en la cual el hombre busca siempre justificarse por medio de una alegada perfección moral—, vamos a sugerir que JESÚS nos pidió que seamos inocentes como los niños, cuando en realidad hasta los niños se esconden para hacer maldades.
Hermanos, hay que dejar claro que los infantes no son inocentes, por cuanto han sido concebidos con los genes que contienen la naturaleza pecaminosa del hombre.
Ahora bien, los niños lo que no tienen son obras conscientes por las cuales puedan ser juzgados. Por tal razón, no existe ningún motivo por el cual los infantes tengan la necesidad de ser bautizados, tal como lo establecieron los antiguos anabaptistas, quienes postularon que la persona tiene que ser bautizada en pleno uso de la conciencia.
Vemos en nuestra cultura, la cual ha sido influenciada por la cultura anglosajona conservadora, que tanto padres como madres ponen todos sus esfuerzos en evitar que sus hijos experimenten las decepciones de la vida.
Estos padres, influenciados por la ideología conservadora anglosajona, aun con las mejores intenciones del mundo, promueven la orfandad de sus hijos pretendiendo que instituciones de educación privadas o la escuela dominical de la institución religiosa se hagan cargo de la formación moral de sus hijos con el fin de que sean reconocidos como los más ejemplares de la sociedad, cuando el equivocarnos en ciertas etapas de la vida es lo que nos hace ser humanos de carne y hueso.
Cuando verdaderos padres cristianos, en el verdadero amor de Jesucristo, tienen que hacer conscientes a sus hijos de que son pecadores y del hecho de que pertenecen a una buena familia según el criterio moral de la sociedad, ninguna postura moralista los va a justificar delante de un Dios santo.
Así que el peor error que cometen los padres moralistas de esta sociedad —quienes creen que le han dado lo mejor a sus hijos— cuando sus hijos son sorprendidos cometiendo actos ilegales, es decir «mi hijo no» o «mi hija no», formando un berrinche como personas con una mentalidad infantil que pretenden vivir ajenas a las decepciones de la vida.
De manera que podemos interpretar el pasaje desde dos diferentes perspectivas:
✔️ Primero: El pasaje nos invita a confiar en Dios como un Padre en quien ponemos toda nuestra confianza a todas sus palabras, sabiendo que nunca tendrá la intención de hacernos daño, como también podemos confiar en que nos defenderá de todo peligro, esperando cada día ser sustentados por este Ser Celestial que nos ha amado al punto de que se despojó de su gloria para venir a nacer de mujer, vestir de pañales como niño, crecer y experimentar todas las pasiones a las que están sujetos los hombres.
Aún más, se sumergió en lo más profundo del dolor humano para poder apiadarse de aquellos a quienes amó desde antes de la fundación del mundo.
🟠 NOTA: A esta postura teológica se le conoce como la kenosis de Dios, siendo la doctrina que describe cómo el Dios creador de todas las cosas se despojó de su gloria y vino a habitar la tierra como hombre en igualdad de condiciones con el fin de levantar el tabernáculo caído del rey David, constituyéndose como nuestro sumo sacerdote de la verdadera adoración en espíritu y en verdad, siendo esta la doctrina principal del cristianismo desde nuestra postura bíblica como ministerio apostólico y profético.
✔️ Segundo: Si analizamos el capítulo 18 del Evangelio según Mateo, del verso 1 al 5, notamos que los discípulos de Jesús le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
De manera que Jesús utilizó la pedagogía ilustrativa al llamar a un niño —a quienes los judíos consideraban como ignorantes y molestos, como una parte más de la servidumbre al igual que a las mujeres en ese contexto cultural— diciendo:
Mateo 18:3-5 (RVR1960)
y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
De esta forma, Jesús les enseñó a sus discípulos el hecho de que el reino de los cielos no se trata de quién es el mayor entre los hombres o quién es el más “espiritual” o el más “ungido” de Dios. Sino que todos los que venimos a ser hechos nuevas criaturas en Cristo somos como niños que estamos en un constante proceso de aprendizaje hasta que estemos ante la presencia del SEÑOR de las almas.
Por tal razón, en el ministerio apostólico y profético siempre compartimos de gratis todo lo que recibimos en la sabiduría de Dios con todos nuestros hermanos en la fe en Cristo, para que puedan crecer en el conocimiento de las doctrinas de la gracia de Dios:
Lucas 2:52 (RVR1960)
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
En conclusión, hacernos como niños para entrar al reino de los cielos no es una invitación a la ingenuidad ni a la falsa inocencia moral, sino un llamado radical a la dependencia total de nuestro Padre celestial y a la verdadera humildad.
JESÚS no busca seguidores inflados por el orgullo religioso o por la pretensión de ser los más virtuosos de la sociedad, sino corazones dispuestos a despojarse de sus propios méritos, a reconocer su necesidad constante de aprender y a depender diariamente de la gracia de Dios. Sólo cuando abandonamos la máscara de la autosuficiencia espiritual podemos experimentar la plenitud del Reino que Cristo vino a manifestar entre nosotros.

Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

26/agosto/2026 #309 NUESTRA PERSONALIDAD NO ES MÁS QUE UN ENGAÑO QUE HEMOS CONSTRUIDO TODA NUESTRA VIDA/ Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries®


 

26/agosto/2026
#309
NUESTRA PERSONALIDAD NO ES MÁS QUE UN ENGAÑO QUE HEMOS CONSTRUIDO TODA NUESTRA VIDA

✔ Publicado en mi pagina de grupo en: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
(las letras en azul o grises le van a dirigir a la pagina) Gracias por leer.

Tenemos que entender que la cultura define la personalidad de un determinado grupo étnico desde que nace hasta que fallece, en todos los aspectos de su vida: la historia de su origen, creencias religiosas, supersticiones, idioma, gastronomía, celebraciones, deportes, forma de vestir, la jerga a la hora de expresarse, música, bailes e ideologías políticas.
Asimismo, influye en la manera en que se lleva a cabo un oficio, los valores que moldean la forma en la que nos comportamos, las costumbres que guían la experiencia matrimonial, y el afanarse trabajando o adquirir deuda en la búsqueda de bienes materiales con el fin de aparentar un estatus social.
De manera que, en un país como Puerto Rico, el cual se encuentra tan arraigado a su cultura, la personalidad de los puertorriqueños inevitablemente se encuentra definida por ciertas costumbres que les impiden desarrollar un pensamiento crítico.
Por lo cual, podemos estar toda la vida construyendo una personalidad basada en una mentira, la cual tiene el propósito de encajar dentro de los patrones culturales de la sociedad puertorriqueña en la búsqueda constante de aceptación social.
De manera que la sociedad puertorriqueña sufre por ciertos disturbios psicológicos por causa de que buscan tener control de todos los aspectos de las diversas circunstancias que les rodean, motivadas por el complejo del qué dirán las demás personas quienes, a la larga, no han aportado nada positivo en sus vidas.
Para colmo, si entendemos la psicología del sistema religioso de las iglesias, podemos comprender que la religión cristiana en Puerto Rico se ha beneficiado del hecho de que la sociedad sufre por el afán de controlar todos los aspectos de su vida. Cuando sienten que están perdiendo el control, muchos acuden a buscar los servicios de psicólogos, de ciertos coaching motivacionales, de la práctica del ocultismo, prácticas relacionadas con el hinduismo, la nueva era o la metafísica.
Y claro, muchos son convencidos por ministros adiestrados quienes identifican las carencias emocionales de las personas y valiéndose de mensajes persuasivos, comprometen a Dios ofreciéndoles a un Cristo quien alegadamente va a ocupar todos esos vacíos emocionales que el mundo no puede llenar, si lo aceptan como su salvador personal.
Así, la persona invirtió toda su vida en construir una personalidad basada en el engaño de las demandas culturales de esta sociedad puertorriqueña.
Ahora que la persona se ha convertido en un prosélito que ha sido convencido de participar en un determinado culto religioso cristiano con el fin de llenar ciertas carencias emocionales, cae en lo que el apóstol Pablo definió como "culto voluntario" en la Carta a los Colosenses 2:23, el cual se lleva a cabo por costumbre con el fin de recibir favores espirituales.
Este prosélito, una vez acepta participar en el sacramento del bautismo con el fin de integrarse activamente en los asuntos de la congregación, ahora es declarado una nueva criatura.
De manera que el prosélito va a poner todos sus esfuerzos en el desempeño de ponerse una nueva máscara, cumpliendo con todas las nuevas reglas según el sistema conciliar, con el objetivo de construir una nueva personalidad que lo venga a distinguir del resto de la cultura popular.
Por lo cual, en lo primero que el sistema de salvación religioso insiste es en la manera de vestir. Así, poco a poco, el sistema va aislando al prosélito de su familia, de sus amistades y del resto de la sociedad. Inclusive, si es posible, de su trabajo, cuando le dicen que "trabajo que le quita el tiempo a Dios, hay que dejarlo", haciéndolo partícipe de un campo de concentración espiritual sin que se dé cuenta.
Mi interés es que entienda el hecho de que las personas que participan de un determinado culto cristiano, sin importar la denominación, creen que le están sirviendo a Dios asistiendo a todos los cultos y participando de las actividades que organiza la congregación, cuando en realidad están invirtiendo tiempo y dinero en construir una personalidad con tal de ser aceptados por un determinado grupo.
Si estudiamos a los “ungidos” y “ungidas” seudo espirituales del movimiento evangélico pentecostal y carismático contando con un profundo conocimiento teológico, podemos darnos cuenta de que estos líderes espirituales no han manifestado el reino de los cielos en sus respectivos ministerios.
Estas celebridades evangélicas, quienes son tomadas en cuenta por la farándula e inclusive por la Cámara de Representantes, lo que en realidad han venido manifestando por décadas es su propia personalidad. Son personas que se adjudican el tener el derecho conferido directamente de parte de Dios de imponerse sobre los prosélitos o pueblo laico.
Inclusive por tradición, en Puerto Rico se cree que el hecho de que un personaje carismático logre cumplir con los objetivos terrenales en la construcción de un concilio, de facilidades a las que llaman "la casa de Dios" y de tener bajo su gobierno una congregación fiel, sugiere que tal ministro verdaderamente se trata de un “ungido” de Dios a quien hay que respetar como a Dios mismo.
Cuando Jesús demandó de sus seguidores —a quienes llamó apóstoles (enviados)— el hacer discípulos de todas las naciones, estamos hablando de personas como Aquila y Priscila, quienes se trataban de un matrimonio cristiano del primer siglo que tenía un peso ministerial colaborando con el apóstol Pablo en la difusión del evangelio del reino de los cielos.
Una de las formas más fáciles con la cual se puede esclavizar a un pueblo es negándole el derecho a la educación. De manera que, cuando un cristiano ha sido sometido a la esclavitud según los paradigmas que impone una determinada denominación, el Espíritu Santo permite que entienda la idea central de toda la Biblia en la kenosis de Dios.
La kenosis de Dios está basada en el pasaje que encontramos en Filipenses 2:7, que se trata de cómo Dios estuvo de acuerdo desde la eternidad en despojarse de toda su gloria para venir a nacer como hombre en igualdad de condiciones, adentrándose a lo más profundo del dolor humano con tal de compadecerse de nosotros, los pecadores, quienes fuimos elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo, haciéndonos partícipes de un real sacerdocio del orden de Cristo para bendición de las naciones.
El evangelio fiel nos exhorta a desechar toda idea religiosa que inculcan los líderes religiosos de que la feligresía está compuesta de meros laicos, de puros prosélitos, de gente ignorante que tiene la necesidad de que se le enseñe constantemente a ser cristiana, cuando todos los discípulos de Cristo hemos sido llamados a ejercer un ministerio sacerdotal según los dones conferidos por el Espíritu Santo.
Por causa de la mala fe de los líderes evangélicos que desecharon el término apostólico del pensamiento protestante y evangélico alegando que el ministerio apostólico solo existe en la Biblia, ellos mismos se adjudican el derecho de administrar todos los dones del Espíritu Santo. Son pastores y pastoras que pretenden operar como si fueran orquestas dentro de las congregaciones, negándole el derecho divino a cada creyente que sea hallado fiel y de buen testimonio para operar con un peso ministerial, enseñando a otros, según 2 Timoteo 2:2, para que lleguen a la plenitud del conocimiento de la doctrina de Cristo.
Hebreos 5:12-13 (RVR1960)
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;
El hecho de que a los prosélitos de una determinada denominación evangélica y sus distintas ramas se les trate como infantiles —quienes siempre tienen necesidad de que se les dé leche en vez de alimento sólido— es la razón por la cual hay tanto pecado en las instituciones religiosas.
Esto da paso a la manifestación de la gran apostasía de la iglesia en estos últimos días, cuando de estos grupos religiosos pseudo espirituales surgen líderes carismáticos que imponen las nuevas tendencias por las cuales tienen que regirse sus seguidores, llevando a muchos al mismo infierno.
Por cuanto la gente que participa de un culto voluntario que llevan a cabo para ellos mismos, escoge en cuáles mentiras va a creer y permanecer fiel, tal como lo hizo el rey insensato Acab, relato que encontramos en 1 Reyes 22.
La operación del Espíritu Santo en el verdadero creyente es convencerlo de arrepentimiento con el fin de desmantelar esa personalidad que la persona estuvo construyendo toda su vida basada en un engaño —inclusive participando en un culto voluntario con el fin de ser aceptada por un determinado grupo religioso— para que pueda servir como un heraldo del reino de los cielos.
Esta es la razón por la cual, en el Evangelio según Mateo 3:1-17, Juan el Bautista hace un llamado al arrepentimiento a un pueblo que construyó su personalidad basada en una religión de obras muertas, donde sus líderes religiosos hacían alarde de practicar un estricto cumplimiento de la Ley de Moisés que les otorgaba el derecho moral de excluir de la religión a todos los que no podían agradar a Dios según dicho cumplimiento.
Todas las denominaciones están de acuerdo en que el arrepentimiento consiste en arrepentirse de cometer pecados, exhortando a la persona a volver a la práctica de la religión organizada.
Sin embargo, el verdadero concepto de arrepentimiento bíblico consiste en arrepentirse de no creer al evangelio del reino de los cielos. Por cuanto los del mundo no creen en el evangelio del reino de Dios, ya han sido condenados. Cuando muchas veces actuamos en contra de la ley de Dios a sabiendas, no estamos creyendo en el evangelio que nos reveló nuestro Señor Jesucristo, y por tal razón el Espíritu Santo nos convence de pecado, redarguyéndonos en nuestro interior.
Si nosotros, como ministerio apostólico y profético, nos hubiéramos dedicado a identificar las carencias emocionales de miles de personas que se han acercado al ministerio con diferentes propósitos mundanos, tuviéramos miles de seguidores y miles de “likes” por las redes sociales, viviendo en opulencia.
Sino que nos hemos enfrentado a un pueblo puertorriqueño el cual, históricamente, está acostumbrado a vivir sometido por diferentes regímenes: ya sea cultural, religioso, supersticioso, político, económico o farandulero, el cual impone las nuevas pautas con las que se tiene que regir la sociedad. De manera que es difícil que este pueblo llegue a desarrollar un pensamiento crítico con el cual pueda minimizar la posibilidad de ser engañado.
Entonces, ¿vale la pena poner todos nuestros esfuerzos en construir una personalidad basada en un engaño con tal de ganar el mundo? ¿O poner todos nuestros esfuerzos en construir una personalidad basada en un celo denominacional que no proviene de Dios, en el cual el prosélito viene a actuar como si fuera el único que puede agradar a Dios en el desempeño de la religión?
Lucas 17:20-21 (RVR1960)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
Si Jesús, en el pasaje que encontramos en Lucas 17:20-21, se identificó como el mismo reino de Dios, y si la Santa Escritura nos dice que en el contexto de un nuevo pacto Jesús nos dio su aliento de vida, su “ruaj” (soplo), podemos afirmar que Jesús vive en nosotros.
Eso quiere decir que nuestra personalidad no puede estar basada en un engaño, en una máscara que nos ponemos para agradar a los de la cultura popular o a los líderes religiosos que se convierten en personajes del pueblo religioso.
Si afirmamos que Cristo vive en nosotros, se supone que la personalidad de cada creyente en Cristo venga a revelar el reino de los cielos para testimonio a este mundo caído, el cual vive sin fe y sin esperanza.
Si decimos que estamos en Cristo pero no expresamos la revelación del reino de los cielos, tal como lo hizo Jesús el Nazareno en su ministerio terrenal, entonces tenemos graves problemas que pueden afectar nuestro destino eterno.
Por lo tanto, ha llegado el momento de despojarnos de la máscara del engaño cultural y de la religiosidad de apariencias.
No fuimos llamados a construir una personalidad para encajar en los patrones de esta sociedad ni para complacer las demandas de un sistema conciliar, sino para permitir que el Espíritu Santo desmonte toda mentira en nosotros. Si verdaderamente Cristo vive en nuestras vidas, nuestra personalidad ya no es un artificio humano, sino el reflejo vivo de su Reino en la tierra. La elección es nuestra: continuar viviendo en la ilusión de un culto voluntario o abrazar la libertad del evangelio fiel para manifestar la gloria de Dios a este mundo.
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"