EL SISTEMA RELIGIOSO INSTITUCIONAL CRISTIANO NO ENTIENDE CÓMO SE MANIFIESTA LA GRACIA DE DIOS EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES
Romanos 5:3-5 (RVR1960) "Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
Estamos acostumbrados a ubicar el periodo de la gran tribulación como un evento relacionado exclusivamente con catástrofes reservadas para el fin de los tiempos.
Sin embargo, el cosmos —en otras palabras, todo lo conocido— ha experimentado una tribulación constante desde la caída de Satanás y los ángeles que le siguieron en rebelión, quienes se opusieron al plan de Dios de crear al hombre a SU imagen y semejanza.
Cuando hablamos del reino de los cielos, tenemos que entender que el evangelio se rige por los mismos principios de autoridad que regían a los reyes, emperadores y monarcas de la historia antigua. Por ejemplo, cuando alguien era hallado culpable de violar alguna disposición de la ley del reino, era puesto de inmediato a disposición del monarca soberano para que este dictara su sentencia.
Muchas veces, el monarca exhibía su autoridad como aquel que tenía potestad sobre la vida y la muerte, perdonando la vida de quien había sido puesto en sus manos para ser juzgado.
Ante esto, muchas personas se preguntan: ¿por qué si Dios sabe todas las cosas, permitió la caída del hombre?
Dios permitió la caída del hombre para que, por este medio, sus criaturas pudieran conocerle como el Dios creador que tiene toda la potestad tanto de condenar como de perdonar. De esta forma, Adán y Eva, quienes conocían la ley que quebrantaron, pudieron experimentar la salvación por la gracia de Dios.
Con este artículo pretendo exponer el hecho de que, a pesar de que Martín Lutero sentó las bases teológicas que dieron paso a que otros teólogos, como Juan Calvino, desarrollaran e institucionalizaran un pensamiento organizado que se vendría a conocer como la teología reformada —la cual estableció las doctrinas de la salvación solo por la gracia de Dios—, el sistema actual presenta fallas.
Sin embargo, por más que los evangélicos y protestantes reformados aleguen tener la sana doctrina, aún mantienen una fuerte influencia católica bajo el velo del legalismo, fuertemente apegados a la tradición patrística.
Inclusive, los doctores reformados ubican a los padres de la iglesia en un altar de infalibilidad, al punto de que pretenden hacer creer que estos eran reformados. Cuando en realidad, eran claramente católicos quienes ensamblaron una obra filosófica que vino a ser conocida como la doctrina de la trinidad de Dios, a base de una reflexión de más de 300 años. Todo esto se hizo con el fin de que la Iglesia católica se convirtiera en la institución religiosa más poderosa del mundo antiguo, la cual impondría la autoridad de las dos bestias del libro de Apocalipsis 13.
Tenemos que entender de una vez por todas que el Antiguo Testamento no es literatura cristiana, sino hebrea. De manera que es imposible establecer, según la literatura hebrea conocida como el Pentateuco, que el Dios que se dio a conocer como "YO SOY EL QUE SOY" existe en tres personas.
Por tal razón, los ministros trinitarios, apegados a la tradición patrística católica, alegan que la doctrina de la trinidad es el resultado de la revelación progresiva. Bajo ese argumento, hacen conjeturas en cada versículo donde se menciona una pluralidad, alegando que ahí está la trinidad, siendo deshonestos en tal actividad.
Es importante comprender que JESÚS cumplió perfectamente la ley. Pero debemos tener claro que Yeshua ha Mashiaj es la ley misma; y si JESÚS, siendo Dios mismo encarnado, estableció la verdadera forma de alabar a Dios, vemos cómo afirmó la unicidad divina al citar las Escrituras:
Marcos 12:29 (RVR1960) "Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es."
Esta realidad nos da a entender que Jesús nunca fue el fundador del cristianismo arriano, como tampoco fundó el cristianismo trinitario. Ambas posturas surgieron del proselitismo de los padres de la iglesia por fundar una religión que se acomodara al paganismo grecorromano con fines políticos. Al hacerlo, ignoraron la literatura hebrea y los principios establecidos en cuanto a la naturaleza de Dios, olvidando que las disposiciones del antiguo pacto tienen que ser ratificadas por el nuevo pacto.
Se pueden tomar en consideración las enseñanzas y testimonios de fe de los teólogos y obispos de los primeros siglos en la medida en que sean bíblicos. Sin embargo, tenemos que desarrollar un pensamiento crítico para interpretar la Biblia desde la perspectiva de Dios, y no desde las reflexiones de los académicos que te dicen: "Esto es lo que vas a creer".
Entonces, ¿qué tiene que ver el tema de las tribulaciones con la doctrina de la trinidad católica?
Los académicos protestantes y evangélicos nos mintieron al asegurar que el Edicto de Tesalónica —promulgado en el año 380 por el emperador Teodosio I con el fin de establecer el cristianismo como la religión oficial del Imperio romano— prohibió de inmediato la práctica del paganismo.
La realidad es que el Edicto de Tesalónica no prohibió el paganismo. Si estudiamos el Arco del Triunfo del emperador Constantino I el Grande, erigido en el año 315, en conmemoración a su victoria en la batalla del Puente Milvio en el año 312.
Vemos que es una obra arquitectónica que no incluye ninguna simbología cristiana. Por el contrario, para consolidar su poder, Constantino I utilizó simbología pagana, donde se ilustra a Constantino realizando sacrificios a los antiguos dioses, haciendo clara alusión a la diosa Victoria.
Lo mismo ocurre con el Coloso de Constantino. Contrario a lo que nos dice la tradición —la cual alega que esta obra monumental representa la victoria del cristianismo sobre las antiguas costumbres paganas romanas—, la realidad es muy distinta.
Con este monumento, Constantino realmente conmemoró su victoria sobre la fe cristiana, declarándose a sí mismo como el hijo de la luz.
Él fusionó religiones que se relacionaban con el culto a la luz: por un lado, el cristianismo (donde en Juan 8:12 Jesús se refirió a sí mismo como la luz del mundo) y, por el otro, el culto pagano al Sol Invictus, al cual consideraba como su deidad protectora. De esta forma consolidó su poder, unificando tanto a cristianos como a paganos mediante la similitud del culto a la luz.
Cuando en realidad, el Edicto de Tesalónica del año 380, tuvo el firme propósito de institucionalizar la doctrina de la trinidad, la cual ha pretendido hacer pasar una doctrina politeísta, como si fuera monoteísta, atentando contra el estricto monoteísmo de la religión judía.
De manera que, dicho edicto no se promulgó para prohibir el paganismo, sino con el fin de perseguir a los grupos de cristianos que no estaban de acuerdo con la doctrina de la trinidad, la cual había surgido como una estrategia política del emperador Constantino para consolidar su poder.
Dado que los cristianos de la parte oriental del imperio eran arrianos —quienes creían que Jesús fue la primera creación de Dios—, sufrieron crueles persecuciones por no alinearse con el dogma trinitario. Aunque se trate de un error doctrinal, la presión fue tal que estos grupos sintieron que las invasiones musulmanas les servían como un alivio ante las persecuciones católicas.
Por este motivo, el islam prevaleció y se consolidó en el Medio Oriente, mientras la religión católica imponía a los pueblos la conversión obligatoria bajo pena de muerte, imponiendo el culto al dios triuno.
La religión musulmana era tolerante ante el culto cristiano, con la salvedad de que estos eran privados de ciertos derechos, como el participar en los asuntos políticos. De manera que muchos cristianos optaban por renunciar a la fe en Cristo para convertirse al islam y así gozar de los privilegios civiles.
Sabemos que el Edicto de Tesalónica del año 380, dio paso a las más sanguinarias persecuciones promulgadas por la Iglesia católica romana, imponiendo el culto al dios triuno a pueblos monoteístas o disidentes como los musulmanes, los arrianos y los judíos.
Esto nos da a entender que, históricamente, la alianza entre la Iglesia y el Estado, siempre ha traído persecución en contra de las minorías, tal como lamentablemente lo estamos presenciando hoy día en los Estados Unidos.
Sin embargo, el poder temporal del papado católico —el cual trajo una tribulación sobre los pueblos, no solo en el antiguo continente, sino también sobre los pueblos nativos del Nuevo Mundo— comenzó a decaer en 1809, cuando las tropas de Napoleón Bonaparte confiscaron los Estados Pontificios y arrestaron al papa Pío VII.
Posteriormente, la total caída del poder temporal papal, representado en Apocalipsis 6:2, ocurrió en 1870 cuando el Reino de Italia tomó el control de Roma. El papa Pío IX se opuso firmemente a la anexión de Roma al nuevo Estado italiano, declarándose a sí mismo como un "prisionero en el Vaticano".
Esa disputa entre el Estado italiano y la sede papal duró más de seis décadas. En 1929, por medio de los Pactos de Letrán como gestión diplomática, se firmó el tratado con el cual se creó el Estado de la Ciudad del Vaticano como un Estado soberano; a su vez, el Vaticano reconoció formalmente al Estado soberano de Italia.
De esta manera, la actividad enjuiciadora de Dios se manifestó de forma pasiva, dándole fin a la tribulación que trajo en contra de la humanidad la era católica, época en la que imponían, bajo pena de muerte, el culto al dios triuno. Este dogma fue una creación del constantinismo que terminó fundando la nueva religión del Imperio romano.
Sin embargo, a pesar de que Dios permitió que los teólogos reformadores establecieran los fundamentos teológicos para impulsar la Reforma protestante, estos, al estar apegados a la tradición patrística, no abolieron la institución religiosa basada en la adoración al dios triuno impuesta por el constantinismo.
Tampoco eliminaron el sistema piramidal que establece la necesidad de pastores adiestrados, quienes tienen la encomienda de hacer prosélitos en los pueblos.
De este modo, cumplen con una "gran comisión religiosa" que, sin importar la denominación, impone la doctrina de la trinidad en cumplimiento tácito del Edicto de Tesalónica del 380. Bajo ese mismo decreto, tanto los clérigos católicos como los ministros trinitarios protestantes reformados y evangélicos, condenan como herejes a todos los cristianos que cuestionan el culto al dios triuno hasta el día de hoy.
Hermano, contrario a la tradición religiosa, la doctrina de la trinidad católica no es la doctrina fundamental del cristianismo.
La kenosis (el despojamiento) de Jesucristo es la doctrina fundamental del verdadero cristianismo primitivo.
Esta nos enseña que el Dios inalcanzable del Antiguo Testamento, desde la eternidad, estuvo de acuerdo en despojarse de su gloria para nacer como hombre en igualdad de condiciones y venir a ser conocido como el Hijo del Hombre, con el fin de aplacar su ira y poder apiadarse de la humanidad.
Filipenses 2:5-8 (RVR1960) "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."
Mientras la tradición nos enseña que Satanás deseó ocupar el trono de Dios, en realidad lo que verdaderamente codició la posibilidad en haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.
Por tal razón, Satanás se rebeló y se sigue rebelando en contra del evangelio eterno. A través de un terror religioso, impone un culto en el cual los prosélitos creen tener la necesidad de aplacar la ira de un dios encolerizado por medio del mero desempeño y las obras dentro de la religión.
Recuerdo una vez que una anciana pentecostal nos dijo que si ella no asistía al culto de los domingos, Dios se las iba a cobrar con ella y con su hijo. Pregunto: ¿de dónde sacó esta idea pagana de la necesidad de los prosélitos de aplacar la ira de un dios encolerizado por medio del desempeño en la religión?
La idea de que los hombres tienen que aplacar la ira de un dios encolerizado proviene de los antiguos cultos paganos.
Un ejemplo de esto es el culto a Baal y Moloc, donde se sacrificaba a los hijos primogénitos en tiempos de sequía para calmar la furia de tales deidades. Hermanos, todos los tipos de religiones exigen sacrificios a sus prosélitos.
De manera que las sectas pseudoespirituales basadas en la tradición mariana católica —reconocibles por las expresiones de sus atalayas que proclaman juicio, castigo y la manifestación de una hecatombe que supuestamente Dios tiene preparada para la nación si la sociedad puertorriqueña no se convierte en fanática religiosa— son la versión moderna del baalismo que menciona la Biblia.
El apocalipsis mariano católico se trata de un falso culto que exige el sacrificio de someterse ciegamente a disposiciones basadas en ciertas apariciones de la Virgen María como parte de la cuaternidad católica, con el fin de aplacar la ira de un dios medieval verdugo que no conoce la misericordia.
Mientras Satanás, los demonios y el hombre natural representan entidades que son responsables del caos que ocurre en el mundo, el Dios bíblico, el YO SOY que se manifestó al profeta Moisés, es un Dios que tiene el propósito de ordenar todo ese desorden provocado por los hombres en este mundo.
Así ocurrió en la tribulación del paraíso del Edén. A pesar del caos que provocó la desobediencia de Adán y Eva por hacerle caso a la serpiente antigua —la cual les hizo pensar que tenían libre albedrío como para decidir por sí mismos qué es malo y qué es bueno—, la gracia operó. La doctrina del libre albedrío del hombre es, en realidad, una doctrina satánica que fomenta el ateísmo y que ha sido utilizada por el sistema iglesiero para ganar prosélitos en determinados cultos, haciendo pensar que el ser humano es el soberano de su propia salvación, cuando el hombre solo tiene libre albedrío para caer en el infierno:
Romanos 3:10-18 (RVR1960) "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos."
Aunque la tribulación del Edén trajo graves consecuencias a la vida de Adán y Eva, quienes perdieron su posición en el reino de Dios y aun su hogar, mira si Dios es bueno que desvió la maldición del hombre —en cuanto a que tenía que morir inmediatamente— hacia la tierra, según Génesis 3:17.
Por tal razón, vemos que la creación entera está experimentando dolores de parto por causa del hombre natural, y no por un arrebato de cólera de Dios como afirman los hijos y las hijas del diablo que se visten de piedad y engañan a muchos disfrazándose de ángeles de luz.
Mientras los religiosos acusan al Dios bíblico de ser el autor de todas las tribulaciones del mundo debido a supuestos arranques de cólera, llegando a decir incluso que en la Gran Tribulación se va a terminar la misericordia de Dios, la verdad es otra. Son los hombres naturales, influenciados por Satanás (el dios del caos), los que van a provocar el inicio de la Gran Tribulación.
En ese escenario, el sistema iglesiero tal como lo conocemos —el cual ha sido establecido como una red de empresas privadas de pastores asalariados— será cortado al quedarse tras el arrebatamiento de los verdaderos fieles en Cristo Jesús.
Sin embargo, en medio de la Gran Tribulación ocurrirá una colosal manifestación de la gracia de Dios. Cuando muchos se den cuenta de que fueron engañados por los pastores impostores de la fe y sus falsos profetas.
Dios utilizará otros medios, como lo establece el libro de Apocalipsis, para que el mensaje del evangelio del reino de los cielos sea proclamado a todos los habitantes de la tierra. Y como mencionó Jesucristo, entonces vendrá el fin:
Mateo 24:14 (RVR1960) "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."
Estos tiempos en los cuales nos encontramos viviendo son más peligrosos que los tiempos de la Gran Tribulación que están por vivir los moradores de la tierra.
Son tiempos peligrosos porque los más hábiles de palabra están viviendo de los más ingenuos; días donde los mismos que se identifican como cristianos escogen creer en las mentiras difundidas por el sistema mediático y el sistema iglesiero.
En este entorno, los pastores y pastoras más privilegiados de la historia infunden un delirio de persecución en sus prosélitos, alegando que los del mundo se están comiendo vivos los unos a los otros, propagando teorías y agendas conspirativas con el único fin de que sus seguidores se sientan seguros bajo sus garras.
Los prosélitos afiliados a estos cultos subestiman el poder de engaño que se le ha permitido manifestar a Satanás, un poder tan grande que incluso hará bajar fuego del cielo. Hoy en día, el enemigo está imitando los dones del Espíritu Santo por medio de hechiceros y adivinos que montan un espectáculo en las instituciones religiosas carismáticas y pentecostales: dan nombres, fechas, realizan supuestos milagros creativos y hacen despojos, ignorando que una deidad de alto rango en las tinieblas le puede ordenar a un espíritu de perturbación ir y venir a su antojo.
Pero lo que Satanás jamás podrá manifestar por medio de sus hijos e hijas es el fruto del Espíritu Santo. Esta gente mala puede engañar a muchos por un tiempo, pero su maldad y sus verdaderos propósitos siempre terminarán saliendo a la luz pública.
Recordemos que Jesús, nuestro Maestro, nos enseñó a poner todas nuestras expectativas en lo eterno, allí donde ni Satanás el diablo ni los demonios tienen influencia.
Mateo 6:32 (RVR1960) "Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas."
Esto es porque todas las manifestaciones, ya sean del Espíritu Santo o las producidas por falsos ministros hechiceros en su afán de vestir de santas sus obras, son temporales y pasajeras. El que fue sanado, de cualquier manera va a experimentar la muerte física, tal como está establecido.
Sin embargo, los fieles en Cristo tienen que perseverar en conocer todo lo concerniente a las realidades eternas del evangelio del reino de los cielos para darlo a conocer a los que se encuentran perdidos.
Es nuestro deber derribar los paradigmas con los cuales el sistema iglesiero hace prosélitos, quienes terminan manifestando un celo basado en el fanatismo hacia un determinado culto religioso.
En estos tiempos cambiantes se están cumpliendo muchas de las profecías apocalípticas de forma simultánea. Vemos a los falsos profetas al servicio de la mafia del diezmo y a los falsos cristos de la política impulsados por la mafia evangélica politiquera.
Asimismo, las acciones bélicas y los preparativos para reconstruir el tercer templo por parte del actual Estado de Israel están sirviendo como piedra de tropiezo para la paz en el Medio Oriente, contando con la anuencia de los Estados Unidos y los evangélicos sionistas anglosajones, según Zacarías 12:3.
Los fieles en Cristo tienen que saber que Jesús es nuestro Dios, quien está sentado en el santo trono del cielo y va a manifestar su infinita gracia para con los suyos en medio de toda tribulación, sin importar el juicio religioso de los hombres.
Por lo tanto, tenemos que mantenernos firmes en la fe, sabiendo que a pesar de no participar de las ventajas sociales que disfrutan los líderes del sistema iglesiero y los del mundo secular, Jesús tiene preparadas muchas cosas lindas más allá de los cielos que ni imaginamos.
Vale la pena perseverar en la batalla en contra de Satanás y los enemigos de la fe que se disfrazan de piedad.
Hay que luchar por las almas que son engañadas por medio de los afanes del mundo y los sistemas religiosos institucionales, pues tienen la necesidad de un pronto rescate.
Así, los fieles en Cristo manifiestan el amor ágape como fruto del Espíritu Santo; un amor que ni Satanás, ni los demonios, ni los impostores de la fe con todo su dinero pueden imitar.
Romanos 5:3-5 (RVR1960) "Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
El temor apostólico profetizó la caída del sistema iglesiero institucionalizado en los últimos tiempos:
1 Timoteo 4:1 (RVR1960) "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;"
El llamado al arrepentimiento para el pueblo cristiano de los últimos tiempos consiste en que sean conscientes de su rebelión en contra de la cruz del Calvario.
Han pretendido utilizar el culto a Jesucristo para llevar a cabo sus propias y egoístas agendas; un culto que hacen para sí mismos. Ante esto, pregunto: ¿vale la pena vender nuestra primogenitura en Cristo por un plato de lentejas?
En definitiva, el sistema religioso institucionalizado, ciego por el velo del legalismo patrístico y la herencia del constantinismo, ha distorsionado el propósito divino de las dificultades. Al presentar la tribulación como un simple castigo de un "dios medieval verdugo" que necesita ser aplacado mediante el activismo eclesiástico, las empresas privadas de la fe han ocultado la verdadera naturaleza de la Gracia.
Las crisis mundiales y los dolores de parto de la creación no son arranques de cólera divinos, sino el desorden natural provocado por el hombre sin Dios y gobernado por el dios del caos.
Frente a la mafia del diezmo, el engaño ecuménico, las agendas geopolíticas y el falso show de señales místicas, la soberanía de Aquel que es el "YO SOY" permanece inalterable.
La kenosis de Cristo Jesús nos demuestra que la salvación no depende del libre albedrío humano —el cual solo conduce a la perdición—, sino del sacrificio perfecto en la cruz.
Mientras el sistema iglesiero corre hacia su propia apostasía y destrucción, los verdaderos fieles deben refugiarse en lo eterno y manifestar el amor ágape. Es en medio de la tribulación donde la paciencia, la prueba y la esperanza inquebrantable revelan el verdadero evangelio del reino; un testimonio santo que ningún dinero ni falsedad institucional podrán jamás imitar.
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
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