miércoles, 9 de septiembre de 2026

9/septiembre/2026 #313 ¿Cómo se va a manifestar la gracia de Dios sobre la isla de Puerto Rico, cuando el sistema religioso, según el viejo hombre, sigue activo y funcionando, fomentando el amor a la mentira?

 


9/septiembre/2026
#313 Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries®, Puerto Rico


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Tema: ¿Cómo se va a manifestar la gracia de Dios sobre la isla de Puerto Rico, cuando el sistema religioso, según el viejo hombre, sigue activo y funcionando, fomentando el amor a la mentira?

El propósito de este artículo es demostrar el hecho de que el cristianismo como religión en Puerto Rico, sin importar la denominación, se encuentra operando según el viejo hombre.
Cuando hago mención del viejo hombre, me estoy refiriendo a Adán y a todos los hombres que vivieron en el antiguo pacto hasta la muerte y resurrección de Jesucristo.

Los fanáticos religiosos en la isla nos acusan, según ellos, de ser los falsos profetas que nos pasamos hablando mal de la iglesia.

Pregunto: ¿cuál iglesia? 

Porque hablar de la iglesia en estos tiempos —cuando se está manifestando la gran apostasía, la última rebelión de la falsa iglesia tibia, Laodicea, en contra del Cordero de Dios— es hablar de mucha gente fanática religiosa que, por causa de un proceso de adoctrinamiento, ha perdido la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico, de manera que no puede discernir en qué está basada la verdadera adoración a Dios.

Establecen un culto voluntario basado en el viejo hombre, quien pretende ofrecer a Dios como sacrificio a Ismael (el producto de la voluntad de Abraham), en vez de ofrecer a Isaac (el fruto de la voluntad de Dios), llevando al pueblo a claudicar entre dos pensamientos.

Sabemos que Adán y Eva fueron creados como seres de luz, a imagen y semejanza de Dios, características que aun los ángeles no poseen, siendo estos espíritus ministradores para servir a los creyentes según Hebreos 1:14, lo cual es uno de los privilegios que tenemos en Cristo.

Sin embargo, si entendemos que Hashem está centrado en su propia gloria y que todo lo que hace lo hace para ser glorificado, entonces tenemos que conocer que Dios permitió la caída del hombre con el propósito de que tanto Adán como Eva y su posteridad conocieran al Dios que tiene misericordia de su creación.

Hermanos, a pesar de que el viejo hombre cometió pecado, se apartó del decreto divino para decidir por sí mismo lo que es bueno o lo que es malo, sin tomar en cuenta la ley de Dios, Hashem los buscó y los vistió con pieles de animales. De esta manera, por el pecado del viejo hombre, unos inocentes tuvieron que morir, de esta forma fue revelado así, el plan de redención para la humanidad.

Si Dios no hubiera permitido la caída del hombre, este simplemente lo habría conocido por su responsabilidad de obedecer, como un ser adoctrinado que no tiene voluntad propia.

Génesis 4:3-5 (RVR1960)
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Abel ofreció un holocausto según la ley de Dios, en el cual un inocente tenía que morir en sustitución de la vida del que lo ofrecía: un primogénito de sus ovejas, de los más saludables.
Tenga en cuenta el detalle de que Caín ofreció el fruto de su propia voluntad cuando quiso ser honrado por Dios por el esfuerzo de sus manos al traer la ofrenda equivocada: el fruto de la tierra.

De manera que tenemos que entender que Caín estableció el culto a Dios según el viejo hombre, en el cual los hombres imponen su voluntad a Dios pretendiendo ser honrados de esa forma. La voluntad del viejo hombre es tan satánica que incluso fabrican sus propios ídolos e, inclusive, niegan la existencia del divino Creador con tal de intentar borrar la conciencia de pecado.

Mientras la soteriología arminiana wesleyana a la que adhieren las denominaciones evangélicas es inconsistente con el tema de la total depravación del hombre según la soteriología histórica reformada, los académicos evangélicos afirman que el hombre, a pesar de que nace afectado por el pecado, tiene una pequeña parte de bondad que lo conduce a buscar de Dios por voluntad propia.

De manera que tenemos que entender el hecho de que, entre quienes se acercan a un culto, unos lo hacen porque son atraídos por Jesucristo glorificado y otros lo hacen motivados por sus carencias emocionales, pensando que en una institución religiosa van a desarrollar un sentido de seguridad emocional.

El problema del sistema de salvación arminiano evangélico wesleyano, en el cual fui adoctrinado la mayor parte de mi vida, es que niega la predestinación de los elegidos, haciendo a Dios justo en los términos de los académicos cuando adjudican la salvación a la voluntad del hombre caído.

Hermanos, Dios no improvisa; no podemos pretender que el Espíritu Santo anda buscando a ver quién, por voluntad propia, quiere buscar de Dios.

De manera que quien responde al llamado que hacen los ministros adiestrados para aceptar a Jesús como su salvador sin ni siquiera haber sido previamente discipulado, como lo establece Jesús de Nazaret.

El problema es que tal persona —y más si se trata de pecadores de alto perfil, como criminales, faranduleros, políticos, ocultistas o personas que cometen actos de inmoralidad de conocimiento público— es honrada por los religiosos como si fuera unos héroes por haber hecho, un buen uso de su libre albedrío al aceptar por voluntad propia a Cristo. Esto se trata de una falsa doctrina que no cuenta con fundamento bíblico.

Pero, a pesar de que la falsa doctrina conocida como «el asiento caliente» —basada en manipular las emociones de las personas con mensajes persuasivos— no tiene base bíblica, produce números en la membresía del sistema iglesiero. 

Esta membresía se basa en personas que se comprometen con la institución religiosa y asumen la responsabilidad de someterse a nuevas reglas dogmáticas, aportando financieramente con el pago de diezmos y ofrendas para mantener los gastos operacionales de las basílicas gobernadas por los papas evangélicos.

Cuando la realidad es que la Biblia es discriminatoria al ofrecer la salvación por la gracia de Dios a los pobres de espíritu, a aquellos que reconocen que no pueden agradar a Dios debido a su falta de voluntad para buscarlo por causa del pecado:

Lucas 5:8 (RVR1960)
Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

Sin embargo, la Biblia ofrece el infierno a los soberbios:

Mateo 13:49-50 (RVR1960)
Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Los evangélicos, por costumbre y apegados al culto religioso según el viejo hombre, comentan sobre el día en que se «convirtieron» convencidos de que hicieron un buen uso de su libre albedrío según su mala soteriología (o estudio de la salvación). Esta es una afirmación que no glorifica a Cristo en ninguna manera, sino que está centrada en ubicar al hombre como el centro y propósito del evangelio.

Podemos ver en el libro del Génesis cómo la rebelión personal de Caín en contra de la voluntad de Dios terminó convirtiéndose en un sistema corporativo, donde los hombres se juntaron para rebelarse en contra de Dios, siempre buscando un líder. Esto es tal como lo hace todo culto religioso que pretende manifestar una adoración a Dios artificialmente por el hecho de que no pueden expresar, de manera espontánea, la verdadera adoración en espíritu y en verdad que produce la presencia del Espíritu Santo en un creyente.

Es por esta razón que las instituciones religiosas —inclusive las que alegan ser las más espirituales basadas en conceptos hechiceros—, por falta de la manifestación de los diversos dones carismáticos en la congregación, principalmente el don de sabiduría, sufren cuando no están los líderes eclesiásticos. Los prosélitos de tal culto según el viejo hombre, al no contar con la presencia permanente del Espíritu Santo en sus vidas, se sienten como ovejas descarriadas o como un barco sin timón, llegando a comportarse como infantes a quienes les quitan el bobo.

Hay que destacar el hecho de que los predicadores pentecostales o carismáticos tienen una gran habilidad para articular mensajes de al menos una hora.

Hay buenos predicadores pentecostales en Puerto Rico que entienden las incongruencias y la hipocresía del sistema religioso de los pentecostales criollos. Por tal razón, no son famosos como aquellos que se venden caros como los «más espirituales», quienes se la pasan maldiciendo a la nación y a la gente llena de demonios que los sigue, los mantienen financieramente. 

Estos últimos establecen una rebelión en contra del evangelio fiel, el cual establece la necesidad de la justificación mediante la obediencia perfecta de Jesucristo —la cual nos es imputada una vez que el viejo hombre es crucificado en la cruz— y venimos a ser declarados justos ante el Juez de las naciones.

Pero los predicadores pentecostales criollos o carismáticos tienen por costumbre aislar un texto bíblico. A partir de ahí, comienzan a desarrollar la predicación a base de meros comentarios que, lamentablemente, sirven como pretextos para justificar dogmas basados en el legalismo institucional. 

Además, según el parecer de estos predicadores adiestrados por la institución religiosa, el utilizar varios textos bíblicos que se relacionan con el mismo tema para tener una mejor comprensión, catalogan tal uso de la hermenéutica como un error.

Sin embargo, cuando usted va a utilizar un texto bíblico, tiene que tomar en consideración que existen ciertos errores en las diferentes traducciones, en especial en las del Nuevo Testamento. Esto se debe a que no contamos con los escritos originales, sino con copias de copias; de manera que tenemos que buscar la traducción que más se acerca al contexto bajo el cual fue escrito, tomando en cuenta el gentilicio al que fue dirigido, el tiempo, el contexto cultural y el propósito de Dios.

Asimismo, es necesario buscar el significado de la palabra clave del texto en el idioma original, a fin de extraer con fidelidad la sustancia en la búsqueda de la verdad. 

Un ejemplo de esto lo vemos en:

Génesis 4:26 (RVR1960)
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Si analizamos este texto de manera literal, nos da a entender que con el nacimiento de Enós, hijo de Set, comenzó la adoración a Hashem (palabra que significa literalmente «El Nombre»), como si se tratara de algo que no se hubiera hecho antes, aun cuando Génesis 4:1 y 4:2-3 expresan lo contrario:

Génesis 4:1 (Traducción Biblia de Israel)
Y el hombre conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín y dijo: He adquirido un varón con la ayuda de Hashem.

Génesis 4:2-3 (Traducción Biblia de Israel)
Y ella volvió a dar a luz a su hermano Abel; y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció, andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Hashem.

Los traductores le dieron un sentido positivo a la palabra hebrea ujal traduciéndose como «invocar el nombre», cuando en realidad según la tradición rabínica, la palabra ujal tiene su raíz en la palabra jalal, cuyo uso principal es profanar o injuriar el nombre de Dios.

De manera que vemos cómo el viejo hombre se rebeló en contra del propósito de Hashem, el cual no es otro, sino el conducir al hombre a establecer la adoración a Su santo nombre. 

De manera colectiva, los hombres comenzaron a hacer sacrilegios con el fin de edificar un sistema que se oponía a la voluntad de Dios; por tal razón, esa generación perversa fue erradicada en el diluvio universal en los días de Noé.

No podemos caer en el error de buscar humanizar al Dios que se manifestó en los tiempos del viejo hombre para intentar justificar la manifestación de Su ira. Inclusive, Dios estableció el diluvio universal para erradicar a una generación perversa, arrojó fuego y azufre sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra e, inclusive, ordenó el exterminio de naciones enemigas.

Tenemos que entender el hecho de que el Dios que se dio a conocer ante el viejo hombre como «YO SOY» actuaba según la ley. De manera que Satanás ejercía su dominio sobre el hombre mediante un poder de engaño que lo seducía para que se rebelara en contra de Dios. De esta forma, el viejo hombre le otorgaba la potestad a Satanás para que lo acusara delante del trono de Dios, de modo que Dios actuaba según lo establecido en Su ley.

Sin embargo, a la mayoría de la cristiandad se le impuso la creencia en la doctrina trinitaria desarrollada tradicionalmente —una formulación filosófica que busca clasificar a Dios, quien es espíritu, en tres personas coiguales, coeternas y de la misma sustancia—. Esto pretende presentarse como si fuera la doctrina fundamental en la que se fundamentó la fe cristiana, pasando por alto que el Nuevo Testamento debe ser interpretado a la luz del Antiguo Testamento y de la estricta unicidad del Dios de Israel.

El verdadero fundamento de la fe cristiana se basa en el conocimiento de la kénosis de Dios, la cual establece que el Dios eterno amó tanto a Sus elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo, que estuvo dispuesto a despojarse de Su gloria. 

De esto se trata el verdadero milagro del evangelio: en la realidad eterna de que Dios se hizo semejante a los hombres, naciendo en un pesebre, siendo envuelto en pañales como un infante, teniendo la necesidad de ser protegido de la maldad de los hombres perversos y sufriendo todo el odio y la rebelión del viejo hombre para llegar a apiadarse de nosotros, quienes participamos de Su muerte. Por tal razón exclamó Dios mismo al ser puesto en una cruz:

Lucas 23:34 (RVR1960)
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.

Sin embargo, vemos que en Puerto Rico los líderes evangélicos de las diferentes denominaciones han establecido el culto basándose en el modelo del viejo hombre, pretendiendo ofrecer a Dios a Ismael —quien fue el producto de la voluntad de Abraham—. Asimismo, la religión institucional basada en el modelo constantiniano pretende gobernar sobre los hombres e imponer la voluntad de los religiosos a Dios, esperando ser bendecidos por tal sacrilegio.

Juan 2:19 (RVR1960)
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

JESÚS no solo se refirió a Su propia muerte y posterior resurrección, sino que estableció que, con Su obediencia hasta la muerte, satisfaría la demanda de un Dios santo de una obediencia perfecta, sin ser selectivo como lo hacen los hombres religiosos.

Cuando exclamó «Consumado es», no solo se dio la ley por cumplida en Cristo Jesús, sino que se le dio fin al culto según el viejo hombre —aquel que ofrecía a Ismael como producto de su propia voluntad—. Asimismo, con Su resurrección de entre los muertos, dio paso a la verdadera adoración a Él mismo como Dios, en espíritu y en verdad.

Podemos percibir en las redes sociales a un sinnúmero de mujeres religiosas, «teólocas», intolerantes e inmaduras, quienes se han encargado de establecer un culto según el viejo hombre. 

Estas buscan siempre líderes que operan para satisfacer sus propias agendas, con el fin de imponerlos como ídolos del pueblo que nunca ha entendido el evangelio fiel de Jesucristo.

En el Antiguo Pacto, Dios, en Su sabiduría, le enseñó al pueblo de Israel —que actuaba como infante— mediante una pedagogía basada en ilustraciones. Por tal razón, el acto de ungir con el aceite de la santa unción se trataba de un símbolo de que tal persona había sido consagrada para un propósito, a quien Dios le otorgaba una responsabilidad de vida o muerte.

Sin embargo, los líderes del culto pentecostal y carismático reinterpretaron el acto de “ungir” en total rebelión a las disposiciones sobre la fabricación del aceite de la santa unción. 
Este aceite significa consagración y nada tiene que ver con que la persona manifieste milagros extraordinarios. Con esta práctica, estos impostores de la fe pretenden tomar el lugar de Cristo en las congregaciones, lo cual se trata de una práctica común en el culto según el viejo hombre denominacional e institucionalizado en Puerto Rico.

1 Reyes 16:31-33 (RVR1960)
Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.

Por tradición, el rey Acab es considerado uno de los reyes más perversos que tuvo el pueblo de Israel en el culto del viejo hombre, por el hecho de haber instituido el culto idólatra a Baal y Asera.

Sin embargo, el rey Acab también tiene que ser usado como símbolo del marido que manifiesta una falta de liderazgo en el matrimonio (ya sean cristianos o no), permitiendo que líderes sectarios o sectarias que se autoproclaman como los «ungidos de Dios» se hagan cabeza de sus mujeres. Estas personas están dispuestas a pasar sus hogares por el fuego con tal de establecer en la isla de Puerto Rico el presente culto religioso institucional basado en supersticiones, según el modelo del viejo hombre.

La Biblia establece el hecho de que el culto que manifiesta una rebelión en contra de la voluntad de Dios, según el viejo hombre, ya fue condenado por Dios.

2 Reyes 9:22 (RVR1960)
Cuando vio Joram a Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?

2 Reyes 10:6 (RVR1960)
Él entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro señor, y venid a mí mañana a esta hora, a Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

Hermanos, Dios no negocia con el viejo hombre, sino que Su propósito es exterminarlo, siendo puesto en la cruz del Calvario para que venga a ser constituido, por el poder del Espíritu Santo, en una nueva creación que establezca la adoración del Cordero en espíritu y en verdad.

Mucho menos negocia con el culto según el viejo hombre, el cual se rebela sutilmente en contra de la voluntad de Dios ofreciendo a Ismael —quien fue el producto de la voluntad de Abraham— para sacrificarlo en sustitución de Isaac, quien fue el producto de la promesa y voluntad de Dios.

2 Reyes 9:30-33 (RVR1960)
Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana. Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor? Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién está conmigo? ¿quién? Y se inclinaron hacia él dos o tres eunucos. Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló.

No podemos cometer el error, como ministerio apostólico y profético, de pensar que somos los únicos que estamos leyendo el plano con el cual Jesús diseñó la Iglesia apostólica, la cual sería fundamentada según la fe que se manifestó en Pedro cuando afirmó que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16).

Sino que sabemos que muchos cristianos en Puerto Rico se están haciendo conscientes de la necesidad de derribar el culto establecido por las diferentes instituciones religiosas según el viejo hombre. Esto para venir a establecer la verdadera adoración al Cordero de Dios, conforme al conocimiento de las doctrinas que expresan la salvación solo por la gracia de Dios, sin la intervención del viejo hombre que se rebela en contra de Su voluntad al establecer un culto voluntario para ganarse el favor de Dios en cada culto dominical.

A pesar de que se está manifestando la inminente caída del control institucional religioso sobre la población puertorriqueña, en estos últimos días la iglesia institucional —según las reflexiones de los académicos religiosos— se encuentra cumpliendo los tiempos proféticos con la gran apostasía, al instituir el falso culto según el viejo hombre.

Mucho pueblo de Dios se encuentra saliendo del letargo espiritual al que lo han llevado sus líderes eclesiásticos (quienes gobiernan sobre sus propias basílicas), para venir a conocer las verdades eternas del reino de los cielos y la kénosis de Dios como doctrina fundamental de la fe cristiana.

Pero, a pesar de la inminente caída del sistema iglesiero en estos últimos días, sus líderes actúan como actuó la perversa reina Jezabel, quien se atavió ante su inminente ruina. Estos líderes insisten en ataviar el culto según el viejo hombre, convocando al pueblo a concentraciones que tienen el propósito de mantener activo, en los fanáticos religiosos, un celo denominacional con la celebración de los años de haber sido instituido el culto pentecostal en la isla y el «clamor a Dios» que se lleva a cabo todos los años frente a la casa de Herodes Agripa, conocida como el Capitolio.

Estos eventos y otros que inventan los líderes religiosos del sistema iglesiero —quienes han impuesto el culto según el viejo hombre en la isla por décadas— hacen un llamado a humillarse delante de Dios a un pueblo al que ellos mismos han privado del verdadero consejo de Dios, basado en el entendimiento del verdadero evangelio fiel, el cual tiene el poder de hacer todas las cosas nuevas para la gloria de Dios.

Con esto hago saber que Dios está manifestando Su infinita gracia con aquellos que están comprendiendo el verdadero valor de conocer la palabra de Dios para bendición de las naciones, en medio de un pueblo babilónico que se da a conocer como «cristiano», pero al que no le importa la palabra de Dios, sino que se la pasa buscando líderes jezabelianos que gobiernen sobre sus vidas, escogiendo las mentiras en las cuales, según el viejo hombre, ha decidido creer hasta la muerte para su propia perdición.

Estos líderes eclesiásticos —quienes no se conforman con insistir en que el pueblo los mantenga mientras utilizan el dinero para enviar a sus hijos a estudiar a las universidades— también utilizan la demagogia para señalar a minorías como nuestro ministerio (quienes no pensamos como ellos) como si fuéramos las posibles amenazas en contra de la población puertorriqueña. Cuando ellos mismos han sido el peor peligro, estableciendo un falso culto que han impuesto con mentiras basadas en el sistema babilónico según el viejo hombre, como la bestia que surgió de la tierra en Apocalipsis 13, la cual establece un falso evangelio que se prostituye con los poderes temporales del mundo.

Hacemos la salvedad de que Jesucristo estableció los dones más grandes para la Iglesia constituyendo cinco ministerios, los cuales tienen que ser respetados por medio de ministros competentes de un nuevo pacto. Estos tienen la responsabilidad de derribar, en estos tiempos de apostasía, el culto basado en el viejo hombre para la edificación de la verdadera Iglesia apostólica, la cual tiene a Cristo por cabeza de la anatomía cristiana. 

En ella, cada creyente tiene la responsabilidad de ejercer un liderazgo para establecer la adoración a Cristo en espíritu y en verdad, desechando así la falsa adoración programada en la cual muchos fingen al no poder manifestar la adoración espontánea que solo el Espíritu Santo puede producir en cada creyente.

En conclusión, el sistema iglesiero institucional no es más que la exaltación de la voluntad del «viejo hombre» mediante un culto pragmático que usurpa la gloria de Cristo. Ante el colapso de este modelo babilónico en Puerto Rico, el remanente fiel debe abandonar la religión de apariencias y retornar al evangelio puro: una adoración en espíritu y en verdad, nacida del sacrificio imputado de Jesucristo y producida únicamente por el Espíritu Santo.

Las estructuras religiosas que pretenden sustituir la soberanía de Dios por la voluntad humana están destinadas al juicio divino. Se hace imperativo que los verdaderos creyentes en Puerto Rico derriben la superstición denominacional, reconozcan a Cristo como la única cabeza de la Iglesia y rindan al Cordero la única adoración legítima: aquella que surge de la muerte del viejo hombre y descansa solo en la gracia de Dios.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

lunes, 31 de agosto de 2026

31 de agosto de 2026 #311 ¿Sabías que el satanismo es nato en todos los hombres y mujeres que no están en Cristo?


 

31 de agosto de 2026
#311
¿Sabías que el satanismo es nato en todos los hombres y mujeres que no están en Cristo?

🔵 Publicado en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
Génesis 3:6 (RVR1960)
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
¿Sabías que los académicos que se definen como ateos o agnósticos son, en realidad, algunas de las personas más religiosas de este mundo?
Ellos se dedican a estudiar hechos históricos y postulados científicos para intentar probar la inexistencia de Dios. Con esto buscan borrar de sus conciencias la realidad del pecado y defender la ilusión de que el hombre posee libre albedrío, aun cuando hasta los animales se rigen por sus instintos.
Los ateos académicos postulan que, si Dios existiera, ¿por qué se cometen tantas injusticias en el mundo?
Cabe preguntarse: ¿de dónde sacan los ateos tal sentido de justicia?
La Biblia nos ofrece una respuesta objetiva sobre este asunto:
Romanos 2:14-15 (RVR1960)
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
Entonces, reformulemos la pregunta de los ateos:
Si los seres humanos no existieran, ¿habrían ocurrido tantas injusticias como las que conocemos a través de la historia humana, las que nos narra la Biblia judeocristiana o aquellas de las que ni siquiera tenemos registro?
Toda persona que busca borrar su conciencia de pecado por sus propios medios —incluso si no es consciente de su transgresión contra un Dios santo debido al desconocimiento de la ley revelada en Éxodo 20:1-17— puede catalogarse como una persona religiosa.
Me llamó la atención un short de YouTube en el que la figura pública conocida como «Molusco» le preguntó a la abogada Alexandra Lúgaro si en Puerto Rico ocurren actos de discriminación por motivos de libertad religiosa.
La licenciada Lúgaro respondió que, en un país donde el 95 % de la población es creyente, resulta improbable que exista discriminación por ese tema.
Sin embargo, la realidad es que ese 95% de la población en Puerto Rico se considera creyente debido a un contexto social en el que, desde la escuela, se transmitió la idea de que somos una nación “cristiana”. Si se le pregunta a cualquier puertorriqueño —sin importar sus ideales— si cree en Dios, la respuesta suele ser afirmativa.
El hecho de responder así demuestra cómo la sociedad ha sido educada para declararse creyente, independientemente del concepto que cada cual tenga sobre la divinidad, todo ello con el fin de acallar la conciencia de pecado.
No sé quién les enseñó a los pentecostales criollos a entablar una «guerra espiritual» en contra de los practicantes de la religión yoruba, sin entender que el propio culto pentecostal es, en sí mismo, un culto religioso. Debemos comprender que existen personas que encuentran un sentido de seguridad en distintas religiones, sectas pseudocristianas o ideologías, mientras que otras no; esto es algo que hay que asumir con madurez espiritual.
El Espíritu Santo nos despierta a las realidades eternas del evangelio del reino de los cielos para que ejerzcamos en la tierra una función sacerdotal. Nuestro objetivo es establecer la verdadera adoración al Dios verdadero, nuestro Señor Jesucristo, llamando al arrepentimiento «con cuerdas de humano, con ataduras de amor» (Oseas 11:4), sin fomentar el odio ni la violencia.
Como ministro competente de un nuevo pacto, he tenido la experiencia de explicarle a personas que se encuentran apartadas del sistema institucional la verdadera realidad del evangelio, según la revelación del reino de los cielos que nos enseñó Jesús de Nazaret.
Es entonces cuando llegan a comprender que han estado cargando con una culpa y un yugo innecesarios, producto de la manipulación emocional ejercida por líderes adiestrados. Estos mantenedores del sistema religioso conservan activa a su feligresía imponiéndoles un constante sentimiento de condenación, haciéndoles creer que, al apartarse de la institución o del celo denominacional, le han fallado a Dios y a sus autoridades.
Sin embargo, cuando uno confronta a cualquiera de los miembros que participan en los cultos de la isla con la verdad fiel del evangelio de Jesucristo, estos se muestran renuentes a ser cuestionados sobre sus creencias y terminan rechazando las verdaderas disposiciones que establece el reino de los cielos.
Lamentablemente, el falso evangelio que llegó desde Estados Unidos a Puerto Rico trajo en su equipaje la actitud intolerante de la ideología conservadora propia del evangelicalismo blanco anglosajón, la cual busca permanentemente el poder político para perseguir a las minorías que no comparten su pensamiento.
En nuestro caso, al ejercer un ministerio apostólico y profético que rechaza rotundamente las manipulaciones psicológicas con las que los principales líderes evangélicos en Puerto Rico construyen sus plataformas personales, se nos margina por completo.
Ni siquiera nos invitan a sus actividades como espectadores —aunque tampoco nos interesa participar de sus dinámicas—. Asimismo, debido al celo denominacional con el que han sido adoctrinados muchos puertorriqueños, aun reconociendo en privado la veracidad de nuestros planteamientos, prefieren guardar silencio públicamente por temor a la presión social y al arraigado complejo del «qué dirán».
En Juan 3:1-25 vemos cómo el complejo religioso se apoderó de Nicodemo, uno de los rabinos más respetados de Israel. Aunque él reconoció que JESÚS era un apóstol enviado del cielo para enseñar y manifestar el poder del reino de Dios con milagros y prodigios, actuó bajo la influencia del temor al qué dirán.
Jesús de Nazaret conocía el celo religioso que acomplejaba a Nicodemo y que lo llevó a buscarlo de noche para no ser visto por los miembros del Sanedrín. Por esa razón, Jesús le confrontó directamente:
Juan 3:3 (RVR1960)
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Hermano, el cristianismo no consiste en responder a un llamado emotivo al son del piano en un momento de vulnerabilidad o crisis para «aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal», creyendo ingenuamente que estamos haciendo uso de nuestro libre albedrío.
Tampoco se trata de que, a partir de esa experiencia, nos convenzamos de que somos inherentemente buenos por las obras que desempeñamos dentro del sistema religioso. Caer en eso nos lleva a pensar que somos los únicos que agradamos a Dios, terminando por fomentar el odio y utilizar la pedagogía religiosa para incitar a otros a perseguir a las minorías que no piensan como nosotros.
Nicodemo cometió un pecado al acercarse al Dios encarnado con una actitud hipócrita, creyéndose una persona piadosa digna de recibir honra divina. Precisamente por esa razón, cuando las enseñanzas de Jesús —el testigo fiel— nos confrontan, nos recuerdan que nacimos desnudos y que nada trajimos a este mundo.
Ante esa verdad, la ilusión de la personalidad que tanto esfuerzo nos cuesta construir como una máscara para el mundo termina por derrumbarse, obligándonos a reconocer que todo lo que somos, lo que hacemos y lo que podemos alcanzar depende únicamente de estar en Cristo.
Frente a esto, le pregunto: ¿usted se ofendería o se enojaría si, al ir caminando por la acera, alguien que pasa a su lado le pisa la sombra?
Usted no puede entender el hecho de que todo lo que vemos y aquellas cosas por las que nos afanamos son solo sombras; no son realidades eternas en sí mismas.
Durante esta semana en la que redacto este artículo, líderes evangélicos sostenidos por el pueblo laico han levantado una controversia al alegar que un grupo de ideólogos del satanismo planea realizar una actividad frente al Capitolio, intentando proyectar este evento como una grave amenaza para Puerto Rico.
Hermanos, pertenecí a la Policía de Puerto Rico y trabajé en las calles de la isla en unidades de impacto contra el trasiego de drogas, armas ilegales y control de vicios, y nunca vi a los evangélicos protestando frente a la casa de un narcotraficante ni frente a las de los criminales de cuello blanco que hacen fortunas lavando dinero.
Por el contrario, a individuos que le han hecho un daño terrible a la sociedad, estos sectores religiosos los suben a sus altares para vender testimonios emotivos que conmuevan a la gente de las barriadas y residenciales públicos, e incluso los nombran pastores.
¿Con qué moral vienen después a quejarse de que una minoría desee expresarse públicamente, asumiendo que sea cierto lo que ellos alegan?
Como ministerio apostólico y profético, tenemos la responsabilidad de orientar al pueblo sobre la verdadera realidad del satanismo. Esta se encuentra íntimamente relacionada con el relato del Génesis, cuando la serpiente antigua convenció con astucia a Eva de que Dios los había engañado al negarles el conocimiento y la capacidad de ser iguales al Creador mediante el uso del libre albedrío.
Tanto Adán como Eva, al creer tal mentira, comieron del fruto prohibido. Desde entonces, la humanidad asumió la presunta potestad de decidir por sí misma lo que es bueno y lo que es malo, dejando a un lado la ley de Dios.
Esa idea innata en el ser humano de creer que posee la autonomía absoluta para determinar el bien y el mal no es otra cosa que la mala semilla que Satanás sembró en su corazón.
Por esta razón, todos nacemos con la semilla del satanismo en el corazón, la cual nos impulsa a rebelarnos contra las disposiciones del evangelio del reino de los cielos. De ahí nace nuestra profunda necesidad de que el Espíritu Santo realice un trasplante divino: que remueva nuestro corazón de piedra y nos otorgue un corazón de carne que alabe a Cristo en espíritu y en verdad (Ezequiel 36:26).
La realidad del satanismo es mucho más cruda de lo que la mayoría imagina:
El satanismo teísta tradicional concibe a Satanás como un ser de luz que supuestamente despertó a la humanidad a la realidad del libre albedrío. Por ello, se enfoca en manifestar una abierta rebelión contra los dogmas del cristianismo institucional. Quienes lo profesan practican la hechicería mediante diversos rituales; una corriente que echó raíces en los países nórdicos como reacción cuando el cristianismo católico obligó a esos pueblos a abandonar sus antiguas costumbres vikingas.
El satanismo estadounidense se conoce mayormente como satanismo laveyano, el cual es de carácter ateo y no cree en la existencia de divinidades, ni en Dios ni en Satanás mismo. Para esta postura, Satanás es solo un símbolo de rebelión, libertad personal, autosatisfacción de la carnalidad y egoísmo racional como motor para alcanzar el éxito individual.
Por su parte, el luciferismo concibe a Lucifer como el portador de la luz que otorgó el conocimiento a los hombres para su superación personal. Según esta corriente, el ser humano debe buscar un equilibrio entre la luz y las tinieblas mediante el ejercicio de su libre albedrío.
El agnosticismo postula que el ser humano no puede conocer ni percibir la existencia de un Dios espiritual o divino. De esta manera, sus defensores pretenden borrar la conciencia de pecado bajo la premisa de que no existe una ley moral ni un destino eterno que juzgue las acciones humanas.
Por lo tanto, afirman que somos nosotros los únicos responsables de nuestras acciones —ya sean buenas o malas—, cuyos efectos solo se reflejarán en la convivencia social.
Vemos cómo estas posturas ideológicas, filosóficas y esotéricas coinciden en un mismo punto: defender el libre albedrío del hombre. De forma similar, los católicos semipelagianos y los evangélicos arminianos adoctrinan a sus prosélitos con el argumento de que Dios le otorgó al ser humano el regalo de la libre elección. Según esta visión, a pesar de su naturaleza caída, el hombre conserva la capacidad inherente de decidir amar a Dios mediante el buen uso de su libre albedrío.
Por causa de este tipo de adoctrinamiento antibíblico y humanista, he visto a cantantes puertorriqueños de música urbana convertidos al sistema religioso evangélico quienes, cuando en la farándula les preguntan cuál fue el motivo de su conversión, responden que se trató de una decisión personal mediante el buen uso de su libre albedrío. Ante esto pregunto: ¿en dónde glorifica a Jesucristo este tipo de confesión antibíblica?
Esta confesión antibíblica es la que estos ídolos faranduleros llevan a un pueblo al que el sistema iglesiero le ha negado el acceso a un conocimiento teológico basado en realidades eternas.
El hombre natural no puede percibir estas verdades mediante la razón; en cambio, interpretan los asuntos espirituales a través de sus emociones. Por eso, cuando uno de sus ídolos confiesa a Cristo desde una tarima, los fanáticos aplauden y celebran, mientras ellos mismos viven en rebelión contra las disposiciones del evangelio del reino de los cielos, lo que representa una terrible incongruencia.
Si entendemos la psicología del movimiento evangélico arminiano y del semipelagianismo del catolicismo romano, podemos comprender el hecho de que sus académicos postulen la idea de que Jesús solo hizo posible que el hombre pueda ser salvo mediante su sacrificio vicario, pero que es “responsabilidad” del hombre responder con fe al llamado al arrepentimiento para salvación, así como perseverar en el desempeño de la religión para mantener dicha salvación.
En cambio, el pensamiento reformado histórico, basado estrictamente en la Biblia, sostiene que el hombre fue destituido de la gloria de Dios y que, por lo tanto, está espiritualmente muerto e imposibilitado de acercarse a Dios por derecho propio.
De manera que el hombre tiene la necesidad absoluta de ser expuesto a la ley de Dios, la cual lo hace consciente del pecado de vivir ignorando las demandas del evangelio del reino de los cielos.
Por esta razón, el hombre natural no puede generar su propia fe, sino que debe responder con la fe que solo Dios otorga a los pecadores elegidos para recibir la justificación por su pura gracia.
Él es el único que tiene la potestad de resucitar a aquellos que, a pesar de estar vivos físicamente, se encuentran espiritualmente muertos en sus delitos y pecados.
El semipelagianismo católico romano y el arminianismo wesleyano evangélico postulan que Jesús ya hizo su parte al ofrecerse como sacrificio vivo en la cruz para el perdón de pecados, pero que el hombre tiene que hacer la suya aceptando la gracia de Dios y haciendo un buen uso de su libre albedrío para poder ser salvo.
De manera que tanto a los del semipelagianismo como a los arminianos wesleyanos, personalmente los llamo «los defensores de Dios», por el hecho de que niegan que el mensaje de la cruz sea discriminatorio. Ignoran que el mensaje de la cruz ofrece el reino de los cielos a los pobres de espíritu y condena al infierno a los soberbios, según Salmos 138:6.
Sino que ambas posturas humanistas ubican a Jesús en la posición de Poncio Pilato cuando pretenden hacer justo a Dios según los términos de los académicos religiosos. Proponen que, cuando Jesús se sentó a la diestra del Padre, se lavó las manos y delegó en el hombre la responsabilidad de escoger su salvación haciendo un buen uso del libre albedrío.
La Biblia nos señala como enemigos de Dios cuando estábamos en el reino de las tinieblas, según Romanos 5:10. En aquel tiempo nos gustaba justificarnos diciendo que creíamos en Dios, pero rechazábamos escuchar las demandas del evangelio fiel cuando el pastor local nos exhortaba a renunciar a nuestros hábitos pecaminosos, mientras murmurábamos para nuestros adentros: «Ah, ese mensaje es para mí».
Hermanos, cuando decimos con boca de jarro de barro que somos cristianos, esto no quiere decir que seamos personas buenas en las que se pueda confiar ciega y automáticamente, como cree la cultura popular carente de entendimiento cuando afirma: «él es cristiano», «ellos son cristianos», «ella es pastora», o «fulano es evangelista o profeta».
Cuando el SEÑOR me reveló esta verdad, comprendí que, al confesar públicamente que somos cristianos, lo que realmente estamos declarando ante el mundo es que fuimos pecadores que vivíamos rebelándonos constantemente contra el mensaje de la cruz del calvario.
De manera que confesar que somos cristianos es similar a reconocer públicamente que fuimos exconfinados que pagamos una deuda ante el pueblo de Puerto Rico, por el hecho de que en el pasado estábamos bajo el cautiverio de Satanás, teniendo una deuda con Dios que no podíamos satisfacer. Sin embargo, por la gracia de Dios, fuimos rescatados y comprados por el precio de la sangre real derramada por nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos, una cosa que aprendí trabajando en la Policía de Puerto Rico fue que mi función no era juzgar a la gente por sus infracciones contra la ley, sino expedirles una multa o llevarlos ante un magistrado con el fin de que fueran orientados por el sistema judicial, haciéndoles conscientes de que infringir la ley conlleva pagar las consecuencias.
De manera que el sistema iglesiero religioso en la isla se olvida de que en el pasado estuvo bajo el dominio de Satanás y que tuvo la necesidad de ser rescatado por la gracia de Dios; o es que nunca ha sido rescatado y por tal razón se muestra intolerante con aquellos que continúan en esa condición y necesitan ser rescatados mediante el conocimiento y el poder del evangelio fiel de Jesucristo, el cual nos limpia de todo pecado.
Hermanos, ustedes que están conscientes de que tengo razón en lo que estoy exponiendo sobre cómo los “aleluyeros” evangélicos creen que el gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico es una teocracia donde los políticos tienen que favorecer al sistema iglesiero.
Para después alegar con un complejo de persecución que están siendo perseguidos por el solo hecho de que el gobierno permita que las minorías, que los religiosos consideran como una amenaza, se manifiesten o exijan derechos de igualdad en una democracia.
¿Cómo es posible que Puerto Rico esté afrontando una crisis nacional por la sequía —la cual produce gran incertidumbre en los puertorriqueños— y los aleluyeros, quienes se supone que están llamados a ejercer una función sacerdotal tal como lo hicieron Noé, Abraham, Moisés y el profeta Samuel, estén entretenidos con tonterías del mundo?
Pretenden que los habitantes de la nación americana a la cual pertenecemos se comporten como cristianos, de manera que los aleluyeros, motivados por un celo religioso que no proviene de Dios, confunden el egoísmo que manifiestan contra los que no piensan como ellos con la fe de Jesucristo, la cual nos conduce a amar a aquellos que se resisten a creer en el evangelio del reino de los cielos y no están conscientes de las realidades eternas.
No entiendo qué demonio de alta jerarquía se ha metido en parte del pueblo evangélico, que tiene una obsesión por estar metido en la casa de Herodes Agripa, en un lugar babilónico como lo es el Capitolio o casa de las leyes de Puerto Rico.
Allí los políticos se muestran favorables a las peticiones de los aleluyeros solo para ganar votos, pero por detrás dicen: «Ahora nos jodi… con estos religiosos».
La forma más fácil de esclavizar a un pueblo es negándole el acceso a la educación; de esa misma manera opera el sistema iglesiero a nivel cognitivo en la gente.
Pastores adiestrados, junto a evangelistas —o más bien promotores de la religión— y profetas que están al servicio de la mafia del diezmo, se encargan de convencer a los prosélitos de que el gobierno está conspirando contra ellos mediante agendas ocultas.
Hacen pensar al pueblo laico que los del mundo se están comiendo vivos entre sí como si se tratara de una invasión de zombis, asegurándoles que por tal razón tienen que permanecer sometidos al sistema religioso para estar seguros, porque si se van, afuera los está esperando el diablo.
Le proponen al pueblo laico —que no pertenece a ese sistema sacerdotal basado en jerarquías eclesiásticas que pretenden rozar el cielo— la mentira de que solo el pago de diezmos y ofrendas hace posible que se abran las ventanas de la provisión de Dios, mientras privan a la gente de conocer el evangelio fiel basado en la manifestación de la gracia divina en nuestras vidas.
El conocimiento de las doctrinas de la gracia de Dios es lo que le da el derecho legal a cada persona que habita este planeta de tener un encuentro personal con el Jesucristo resucitado. Es el mismo anhelo que tuvo el discípulo Tomás, quien no quería vivir por el testimonio ajeno, sino que deseó tener su propia experiencia de fe para la gloria de Dios.
Por causa de la apostasía del autoproclamado pueblo de Dios, los ministerios de apóstoles y profetas terminan desarrollándose fuera del sistema iglesiero denominacional. Por eso pregunto: ¿por qué los apóstoles del SEÑOR terminaron sus ministerios escribiendo cartas a las iglesias?
Lo mismo ocurrió en los tiempos de los teólogos reformadores salidos del catolicismo, y con predicadores como George Whitefield, John Wesley, Jonathan Edwards o el misionero a los nativos americanos David Brainerd.
Históricamente, denunciar el abuso de poder del sistema religioso conlleva ser condenado a una muerte eclesiástica, en la cual el sistema organizado procura guardar silencio —sin decir nada, ni para bien ni para mal— con respecto al ministerio apostólico y profético desde el cual llevamos a cabo la misión, con tal de que el pueblo no tome en cuenta los artículos que escribimos.
Porque esto no es cuestión de que el pueblo evangélico nos dé la razón; serán los apóstoles y profetas los que servirán de testigos el día del juicio final. Ese día, Dios condenará las malas obras de aquellos que se autoconstituyeron como el pueblo de Dios mientras se hacían partícipes de las injusticias que cometieron sus líderes eclesiásticos en el nombre de Dios.
De manera que toda ideología, corriente religiosa, esotérica, mística, filosófica o política que pretenda convencernos de que poseemos la capacidad de elegir lo que consideramos bueno o malo según nuestro propio criterio —sin tomar en cuenta la ley de Dios— busca hacernos vivir bajo la ilusión de que podemos moldear nuestro propio destino y el de la nación.
Pretenden lograrlo mediante una pedagogía enfocada en fomentar el odio hacia los que no piensan como ellos, ignorando el consejo divino.
Esta realidad de nuestra sociedad, en la que ciertos grupos se han convencido de que son «los buenos» que determinan quiénes son «los malos», representa una amenaza real para el pueblo de Puerto Rico.
Ni el agnosticismo, ni el satanismo laveyano, ni el pensamiento arminiano o semipelagiano pueden ofrecer una respuesta real a la condición del ser humano. Todos parten de la misma premisa engañosa: poner al hombre en el centro y reducir a Dios a un mero espectador.
Pero la Escritura es clara: la salvación es del Señor de principio a fin. Mientras el sistema iglesiero continúe entreteniendo a la gente con promesas humanas y miedos infundados, nosotros seguiremos apuntando a la cruz y a la gracia soberana que rescata a los perdidos.
Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"