miércoles, 7 de septiembre de 2016

88. LA DOCTRINA DEL LIBRE ALBEDRIO HACE DEL HOMBRE UN DIOS




LA DOCTRINA DEL LIBRE ALBEDRIO HACE DEL HOMBRE UN DIOS

De que el hombre tiene voluntad no hay discusión en eso. El hombre puede pensar, analizar ideas, tomar decisiones, cambiar sus parecer, elegir que estudiar, con quien contraerá matrimonio, el procrear  etc. Pero ninguna de estas actividades es libre de CAUSAS internas o externas.

La ley de “causa y efecto” está establecida y demostrada en la Escritura. No hay prueba científica de que el hombre tiene una “libre albedrio” o la capacidad de tomar decisiones sin una  causa. Como tampoco hay prueba alguna en la Biblia de que el hombre tenga “libre albedrio”.

 La escritura nos demuestra que Dios permite ciertas situaciones las cuales son la “causa” de que el hombre tome una decisión y la única posible que podía haber tomado para que se cumpla el propósito de Dios.

El hombre no quiere admitir que está controlado por la voluntad de Dios; quiere ser “libre” para ser su propio dios (2 Tesalonicenses 2:4), libre de determinar su propio destino, libre de anular el dominio y las leyes de Dios, libre de revelarse y libre de obedecer cuando le conviene, libre de ganarse la gracia sin que se tome en cuenta sus pecados, pero, sobre todo, obedecer a su supuesto libre albedrio por sobre todas las cosas.

Uno se queda impactado cuando aprende que la famosa doctrina diabólica del libre albedrio que se predica día y noche en el cristianismo es una mentira, la simiente de Satanás.

Tenemos que darnos cuenta  de que no tenemos la capacidad de tomar una decisión totalmente libre sin una causa, ni siquiera  para hacer el bien.

Tiene que existir una causa para que el hombre tome una decisión, pero los cristianos gritan: “Dios le dio al hombre “libre albedrío” para escoger. Incluso se atreven a decir que Dios no envía a nadie al infierno, que el hombre es quien elige el infierno anulando así la soberanía de Dios (Mateo 12:18).


Pero Dios no le dio al hombre tal cosa como el “libre albedrío”, es una mentira de Satanás que ha engañado al mundo entero.

1 Corintios 1:20 RVR1960  ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?

¿A caso Dios exalta el razonamiento del hombre y su supuesto libre albedrio con el cual toma sus decisiones?

Dios le llama a la sabiduría de este mundo una locura, una tontería. Sin embargo, el 80% del cristianismo  está de acuerdo con la creencia de que el hombre posee “libre albedrío”. El mundo entero cree en  esta enseñanza, y ni uno  la ha probado científicamente y/o bíblicamente.

Si el hombre posee una voluntad de decidir sin causa interna o externa, entonces sería posible para toda la humanidad decidir y escoger por Dios y ser salvos; o toda la humanidad podría decidir no escoger a Dios y todos estarían perdidos; o parte de la humanidad podría escoger a Dios y otra parte NO lo escogería. Si es así, entonces la salvación recae sobre el hombre y no en Dios.

El Dr. James Kennedy (Probablemente uno de los más grandes y famosos teólogos de estos tiempos, con seis doctorados) dijo:

“Es la luz de Cristo, es la luz de la gracia, y no es de incumbencia a Dios extenderla a todos. Dejemos claro que no es de incumbencia a Dios extenderla a nadie”

“El hecho de que Dios la extienda a alguien no significa que deba extenderla a todos, o a alguien más. El debe ser justo, El no necesita tener gracia o misericordia con ningún culpable pecador…” “Así que la idea de que Dios le deba a alguno misericordia es totalmente extraño a la Biblia”

Si decimos que el hombre mismo se condena, si una persona fuera uno de los billones desafortunados que nunca han escuchado el evangelio bíblico histórico ¿cómo podría elegir el cielo o el infierno?

Pero se nos dice que él hombre elige ir al  infierno aunque nunca ha escuchado hablar del evangelio, por tanto queda claro que la idea del libre albedrio no tiene ningún valor para la salvación de la humanidad.

Hasta el momento que arrestaron a Jesucristo, los apóstoles creyeron que ellos poseían  “libre albedrío”, la capacidad de  mantenerse en el camino. Pero Jesús les dijo a sus discípulos que todos lo abandonarían, en otras palabras, Jesús les estaba prediciendo de eventos que les causarían cambiar su voluntad en contra de sus declaraciones de fidelidad incondicional.

Zacarías 13:7 RVR1960 Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

Todos los discípulos dijeron que se mantendrían fieles y leales incondicionalmente. Pero Jesús dijo que todos lo dejarían y serían atemorizados (Marcos 14:27).

¿Había alguna razón por la que Dios pusiera en todos los discípulos el deseo de mantenerse leales a Jesús y esa misma noche lo negarán y abandonarán?

¿Dios hace las cosas sin lógica? Todo esto era parte del mismo proceso de conversión de los discípulos. Dios les humillo al probarles que su propia voluntad no era libre de hacer lo que querían, sino:

Filipenses 2:13 RVR1960 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

En una sola noche Dios aplasto el supuesto libre albedrio de todos los discípulos. Ellos perdieron confianza en su carne después de esa noche. Cristiano que pone su confianza en su carne (libre albedrio) es un cristiano caído. Santiago escribe sobre esto:

Santiago 4:13-14 RVR1960 !!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Pedro aun habiendo escuchado a Jesús decirle que lo negaría, Pedro no pudo anular las palabras de Jesús, negándolo públicamente a causa del temor a la crucifixión.

La doctrina diabólica del ‘‘libre albedrío’’ es el argumento que utilizan los evangelistas para hacer llamados a los altares para que la gente acepte a Cristo demandando que el hombre tome una decisión sin la intervención del espíritu Santo.

Si el hombre tuviera realmente libre albedrio, la capacidad de elegir en los asuntos de Dios, las profecías bíblicas estuvieran en riesgo de no cumplirse.  

El creer que tenemos libre albedrío nos eleva a una posición de ego tan alta que seriamos “dioses”, nos creeríamos todopoderosos. Y de hecho, el creer en el libre albedrío es un ídolo del corazón y de la mente.

La mayoría de los ministros calumnian a Eva y a Dios diciendo: “como Dios le dio el don del libre albedrio a Eva, esta decidió desobedecer a Dios comiendo del fruto”.

Génesis 3:1-3 RVR 1960 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Eva le respondió  a la serpiente con la ley, diciéndole que podían comer de todo árbol menos del árbol que esta en medio del huerto para que no muráis. Eva estaba en obediencia con el mandamiento de Dios. Entonces, ¿por qué es que sí comió del árbol prohibido?

Eva no escogió libremente pecar como dicen los ministros del libre albedrio. Su decisión de desobedecer a Dios no estuvo ‘‘libre’’ de causas externas. La decisión de Eva fue causada, y cuando una decisión es causada no puede provenir del supuesto libre albedrio. El apóstol Pablo nos da la respuesta de lo que causo la desobediencia de Eva:

2 Corintios 11:3RVR1960 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

¿Eva admite que escogió voluntaria y libremente pecar? ¿Eva dijo que hizo uso del libre albedrio que Dios le dio en  total libertad escogió comer del fruto prohibido? No, para nada. Ella dice que la serpiente la engaño.

Génesis 3:13 RVR1960 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

A caso Dios le dijo a Eva: “hiciste mal uso del libre albedrio que yo te di, por tanto no culpes a la serpiente”. Por el contrario, maldijo a la serpiente por haber engañado a Eva:

Génesis 3:14 RVR1960) Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Vemos que la ley de “causa y efecto” esta explicita en la escrituras, el engaño causo la decisión y el efecto fue la desobediencia.

¿Adán  hizo uso de su libre albedrio y decidió comer del fruto prohibido sin una causa que lo llevara a tomar tal decisión?

Génesis 3:12 RVR1960 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Fíjese que Adán en su condición depravada le echo la culpa a Dios, no acepto la culpa y mucho menos abogo por la gracia de Dios. Entonces ¿como los arminianos y semi pelagianistas dicen que el hombre caído puede buscar de Dios por cuenta propia?

A caso Dios le dijo a Adán “pecaste por que lo decidiste haciendo uso de tu libre albedrio?

¿qué fue lo que Dios le contesto?

Génesis 3:17 RVR1960 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

¿Y que lo influencio? La voz de la mujer. Y en ese punto, Adán empezó a desobedecer, y su mente formulo la acción física de comer del fruto.

Desde la caída el hombre no necesita ser forzado a pecar porque es un pecador, esta totalmente depravado y no puede buscar de Dios a menos que Dios lo traiga a Cristo (Juan 6:44).

Vimos que ni Adán, ni Eva, ni Pedro, ni ninguno de los discípulos tenían libre albedrío antes de su conversión. Siempre hubieron causas que influenciaron las decisiones que tomaron.

Juan 8:36 RVR1960 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Jesús mismo nos declara como esclavos y los esclavos no son libres de decidir. Por tanto necesitamos ser libertados solamente y exclusivamente por la predicación del evangelio bíblico.

¿Por qué la mente natural y carnal ésta en rebelión contra Dios? ¿Por qué siempre desea pecar y hacer el mal? Y si hace algo bueno, no lo hace por amor a Dios.

¿Y por qué hasta que no somos regenerado y adquirimos una mente espiritual entonces deseamos hacer el bien y obedecer a Dios? ¿Podría ser que ciertas leyes influyen en esto? La mente carnal es gobernada por una ley, mientras que la mente espiritual es gobernada por una ley diferente, pero ambas naturalezas tienen ley:

Romanos 8:1-2NVI Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,  pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.

Gracia y paz.

Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico


lunes, 8 de agosto de 2016

87. ¿CONOCES EL EVANGELIO SEGÚN SAN YO?


¿CONOCES EL EVANGELIO SEGÚN SAN YO?

8/agosto/2016

He tenido la experiencia de escuchar personas quienes alegan que son cristianos porque creyeron a la palabra; que si no hubiesen creído por “voluntad” propia, no hubiese ocurrido nada. Según ellos eligieron por su libre albedrio el creer y los demás no quieren creer por tal razón, según ellos, se merecen el juicio de Dios. Hablando de esto un joven inmaduro quien alegó que se salvó porque decidió creer y nos preguntó de forma “sarcástica”: ¿qué si los pecadores van a ser salvos?

El evangelio que salió de los Estados Unidos el cual conquistó a Latinoamérica fue ensamblado basado en el razonamiento del hombre de forma que pareciera que cualquiera puede ser salvo si así lo decide.

Miles de personas en el mundo de los negocios, con trabajos diestros, en las universidades, aun en las iglesias evangélicas, tienen una comprensión intelectual de la fe cristiana. Pero otra cosa es apropiarse de la gracia salvífica por medio de la fe siendo la fe un don de Dios para salvación.

No es suficiente con el tener un conocimiento intelectual de la palabra e identificarse como cristiano por un conocimiento. Es indispensable recibir la fe como don de Dios como medio para podernos apropiar de la gracia de Dios para salvación.

Las verdades bíblicas se han perdido con el pasar del tiempo por el desconocimiento histórico de los cristianos modernos. En el quinto siglo el obispo de Hipona Agustín hizo una declaración que influyo mi vida para siempre: “Señor, ordena lo que quieras y otorga lo que ordenas”.

Lo que quiso decir Agustín es que él reconocía que no tenía la capacidad de agradar a Dios ni de cumplir con lo que demanda. Que necesitaba de los medios de la gracia para poder agradarle y cumplir con lo que Dios exige.

Recuerden que las bienaventuranzas del sermón del monte fueron dirigidas a los pobres de espíritu, los que no tienen oportunidad de agradar a Dios.

Esta fue una declaración que causó una llaga en el monje ingles Pelagio, quien no tardó en tratar de refutar la declaración de Agustín. Pelagio respondió y alegó que:

1-Dios no puede exigir del hombre lo que no tiene la capacidad para hacer.
2-La caída afectó solamente a Adán y no a sus descendientes.
3-Que Adán hubiese muerto como quiera aun si no hubiera caído.
4-Que el hombre nace sin pecado y se corrompe con los malos ejemplos.
5- Que el hombre no necesita de la gracia de Dios para ser salvo, que con sus buenas intenciones se puede salvar.
6-Que el hombre se puede salvar haciendo uso de su libre albedrio siguiendo como ejemplo a Jesús.

Vemos la similitud entre las declaraciones heréticas de Pelagio y los cristianos modernos quienes se adjudican la salvación a ellos mismo por haber creído a la palabra negando la obra sobrenatural de la gracia de Dios.

Muchos hemos estado viviendo cautivos de las enseñanzas de las herejías de Pelagio por culpa de pastores asalariados que lo que les importa es hacer números en las iglesias.

La declaración de Agustín es la piedra angular de la reforma protestante, la doctrina bíblica e histórica de la depravación total del hombre. Pelagio fue un falso maestro quien sembró la simiente de satanás en la iglesia.

Esta es la declaración de una oveja descarriada quien alega que si el hombre no toma la iniciativa en la salvación Dios no puede hacer nada para salvarlo. Que después que es salvo porque así lo decidió, tiene que mantener la salvación porque piensa que Cristo no puede preservar su salvación.

Este es el ateísmo que tenemos hoy día por cristianismo, una blasfemia contra el Espíritu Santo por cuanto no creen que Jesucristo los puede salvar.

Las declaraciones ateas que hacen en las iglesias evangélicas, pentecostales y bautistas del libre albedrio hacen innecesaria la muerte de Cristo en la cruz por cuanto abogan por la supuesta capacidad del hombre para salvarse.

El litigio entre Agustín y Pelagio hizo necesario que se convocara un concilio eclesiástico el cual declaró las enseñanzas de Pelagio como heréticas. Dios permitió este litigio a causa de la apostasía de Pelagio, para que surgieran verdades que no estaban claras hasta entonces. La apostasía nos reta a retomar y afirmar las verdades bíblicas que han sido olvidadas por la iglesia.

La sentencia dada por el creador por la desobediencia fue la muerte. El hombre tras la caída, muerto por el pecado no pudo buscar la gracia de Dios sino que se escondió y tapó él la vergüenza del pecado con hojas. Muerto en el pecado no pudo arrepentirse, sino que Adán culpó a Dios por lo sucedido “la mujer que me distes”.

Todos somos ovejas descarriadas, todos hemos resistido la gracia de Dios aborreciendo la luz, no hemos podido caminar hacia la luz para que nuestro pecados sean reprendidos.

Efesios 2:1 declara al hombre sin Cristo un cadáver espiritual el cual tiene necesidad de recibir vida. Esto se relaciona con lo que dice en 1 Corintios 2:14 que establece que el hombre natural, los asuntos espirituales de Dios le son una locura.

La pregunta para los semi-pelagianos es:

Si los asuntos del espíritu de Dios para el hombre natural le son locura ¿cómo puede el pecador dar el primer paso hacia la salvación?

Nuestro maestro Jesucristo nos dio la respuesta:

Juan 6:44 RVR1960 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

Este texto nos deja claro que el Padre no trae a TODOS a su hijo Jesucristo, sino aquellos que según el afecto de su voluntad desde la eternidad determinó salvarlos incondicionalmente. Recuerden que Dios elige para que se cumpla su propósito, para que se manifieste su justicia y gloria.

A lo largo de la historia falsos maestros esparcieron sus enseñanzas en el cristianismo logrando oscurecer el entendimiento de la muerte espiritual del hombre y de la necesidad de la gracia junto con  el llamamiento eficaz para poder ser salvos.
Hombres valientes como Martin Lutero y Juan Calvino retomaron las verdades bíblicas que se perdieron por culpa de la rapiña de la iglesia católica romana medieval.

Pero falsos maestros quienes pusieron la iglesia protestante “de camino a Roma” tales como Jacobo Arminio y sus seguidores “los Remostrantes”, Juan Wesley quien se declaró arminiano, Charles Finney el evangelista más pelagianos de la historia y todos los evangelistas que han hecho el llamado al altar forzando la voluntad del hombre para que acepte a Cristo (doctrina que no aparece en la Biblia), lo que han hecho es negar la caída, enseñando que el hombre solamente quedó enfermo por el pecado, pero aún posee la capacidad de buscar de Dios por cuenta Propia.

Como enseñó el evangelista Billy Graham: “Jesucristo nunca le negó la sanación a ningún hombre, como tampoco se negará sanar a aquel que se acerque a él para que los sane del pecado”.

Esta es una doctrina diabólica por cuanto el hombre no necesita ser sanado del pecado sino que muerto en el pecado necesita recibir la vida de Jesucristo.

Invitar a la gente para que acepten a Cristo es lo mismo que visitar un cementerio e invitar a los cadáveres a que acepten la resurrección.

Juan 10:28 RVR1960 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Este texto bíblico es la columna vertebral del cristianismo, la bisagra en la cual se abren la doctrina de salvación. Si el evangelio que usted ha creído no está basado en este texto bíblico, usted ha creído en un evangelio anatema.

El semipelagianismo es la doctrina que ha sido sostenida tanto por la iglesia católica romana, como por la mayoría de las iglesias evangélicas y pentecostales.

El semi pelagianismo es una herejía que establece que el hombre da el primer paso en la salvación (coopera con Dios) y mantiene la justificación (salvación) con el cumplimiento de sacramentos en el caso de los católicos o dogmas (creencias, mal llamadas doctrinas) según los evangélicos y pentecostales.

“Los muertos espirituales no pueden aceptar la vida eterna que ofrece Cristo, solamente pueden recibirla si son llamados a salvación”

La Biblia no habla en ningún momento de la necesidad de “aceptar” a Jesucristo como salvador, mucho menos de abrirle el corazón (Jeremías 17:9), pero si nos habla de recibir a Cristo, acto que no es precedido por la elección del pecador, sino como el efecto de una causa:

Juan 1:12-13 RVR1960  12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

El contexto del versículo 12 es que el recibir a Cristo es el efecto de la causa que es mencionada en el versículo 13. Esa causa no es la decisión del hombre, sino la gracia de Dios quien engendra espiritualmente a los que han sido han sido elegidos para salvación de antemano.

Hermanos, el uso de la “lógica” junto a la “causa y el efecto” son necesarios para tener una mejor comprensión de las sagradas escrituras.

El invitar a la gente para que acepten a Cristo es semipelagianismo, como también adjudicarse así mismo la salvación negando la obra sobrenatural de la gracia diciendo: “cuando yo acepte a Cristo” “cuando yo me convertí” “yo me arrepentí de mis pecados” “yo vivo en santidad” “yo me salve porque creí a la palabra” “se desato una palabra y yo creí”.

Todo su conocimiento está basado en el “yo” y no pueden dar testimonio de la causa que precede el  creer. ¿Cómo llegamos a creer? Por la gracia de Dios y el llamado eficaz el cual es irresistible para los que de antemano han sido elegidos para salvación.

Ni siquiera sabemos pedir como conviene (Romanos 8:26) y vamos a ser salvos por una decisión nuestra. Por tanto necesitamos ser regenerados de nuestra condición pecaminosa para entonces recibir el don de la fe con el cual podemos llegar a creer.

El semipelagianismo es el evangelio anatema que advirtió el apóstol Pablo que se predica a diario en las iglesias, en las campañas evangelísticas, por radio, por televisor, por medio de tratados, por medio de misioneros. También mencionado en el libro de apocalipsis el cual es descrito como un evangelio que sube de la tierra (de los hombres) y no del cielo:

Apocalipsis 13:11-18 RVR1960 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.

Como yo siempre digo, los que dicen ser cristianos quieren el cielo, pero no aborrecen  sus vidas (Lucas 14:26), quieren los placeres del mundo, pero no quieren la paga del pecado (Romanos 6:23). Se preocupan por falsas profecías de juicios de parte de Dios, por perder la vida en un terremoto, en un tsunami, en la caída de un supuesto meteorito, pero no les importa ser hallados en apostasía. No les importa saber si las enseñanzas que han recibido provienen de Dios o del diablo.

2 Timoteo 4:3-4 RVR1960 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Hoy día hay dos iglesias, la del capítulo 12 del apocalipsis, la madre fiel que con dolores de parto da a luz el hijo varón que conquista los lugares celestiales, y la perversa ramera del capítulo 17 que da a luz hijos para esclavitud.

¿Cómo llegamos a esta condición donde los hombres se adjudican a ellos mismos la salvación dejando innecesaria la gracia de Dios?

Estamos en tiempos donde solo recibimos de los falsos profetas proclamación de juicio, otros de prosperidad, mientras nuestras naciones ya no reciben la visitación de Dios a causa de las infamias de las iglesias.

Romanos 1:21 RVR1960 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.


Gracia y paz.

Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com