#295 28/mayo/2026
LOS SISTEMAS RELIGIOSOS CATÓLICO, EVANGÉLICO, LAS SECTAS SEUDOCRISTIANAS Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS, SEAN DE DERECHA O DE IZQUIERDA, SOLO EXPRESAN FRAGMENTOS DE CIERTOS VALORES BÍBLICOS, PERO NO PUEDEN REVELAR LA PLENITUD DEL EVANGELIO DE JESUCRISTO.
* Tema publicad en mi pagina de grupo en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evagélicos
Desde la muerte de los primeros discípulos de Jesucristo, quienes lo adoraban como Dios, tal devoción provocó que los emperadores romanos sintieran celos. Esto se debió a que la autoridad de Jesús, quien es digno de toda adoración, rivalizaba con la del César de turno, desatando así persecuciones en contra del culto hacia Jesús de Nazaret.
Una vez que el evangelio cayó en manos de obispos influenciados por la filosofía grecorromana, se comenzó a fragmentar la divinidad de Jesús por motivos políticos, todo con el fin de favorecer el constantinismo.
Podemos darnos cuenta de que cada denominación cristiana alega tener las verdades absolutas, basándose en la práctica de tradiciones fundadas en conceptos morales donde se utilizan textos bíblicos como referencia. Sin embargo, no son capaces de expresar con cabalidad los principios eternos del evangelio del reino.
Desde la década del 2000, la mafia evangélica, compuesta por blancos supremacistas conocidos como los W.A.S.P., utilizó la cadena más grande de comunicaciones cristiana para hacer propaganda con el fin de establecer su revolución. A través de falsas profecías, propusieron la idea de que Dios había elegido al presidente de los Estados Unidos de ese momento para devolverle el poder de la nación americana a los evangélicos blancos, augurando un período de restauración de la moral cristiana y prosperidad económica para el país.
Esto trajo como consecuencia el que hoy día los cristianos tibios se pongan etiquetas mundanas, motivados por un fanatismo por la política: que si son cristianos conservadores, que si son cristianos progresistas o que si son cristianos moderados. Al final, todas estas posturas solo sirven para poner el razonamiento de los hombres en pedestales.
A los cristianos se les delegó la misión de derribar los lugares altos. Un ejemplo de esto es cuando el apóstol Pablo utilizó la expresión Agnóstos Theos (al Dios no conocido), la cual los atenienses usaban para referirse a una deidad de la que no tenían conocimiento, como punto de partida para anunciarles el evangelio.
Tenemos que entender el hecho de que, en el libro de Génesis, tanto Adán como Eva cedieron ante la tentación de la serpiente antigua, la cual los convenció de que tenían libre albedrío para decidir por ellos mismos qué es bueno y qué es malo.
Vemos que Dios no ofreció una solución filosófica con relación al asunto de la naturaleza pecaminosa del hombre, sino que estableció la muerte del hombre como un remedio para contener la maldad de los hombres sobre la faz de la tierra.
Hermanos, no existe explicación que nos lleve a entender el amor de Dios por sus criaturas, las cuales fueron creadas a su imagen y semejanza.
El Dios que creó todas las cosas visibles e invisibles no se quedó indiferente ante el sufrimiento de sus criaturas por causa de su naturaleza pecaminosa. Al contrario: el Dios que es espíritu, que es santo y en quien no hay pecado —y que, en su condición de espíritu, no puede experimentar el sufrimiento— estuvo de acuerdo desde la eternidad en hacerse igual a los hombres. Esto lo hizo con el fin de introducirse en lo más profundo del dolor que la raza humana haya experimentado, para así poderse apiadar de la humanidad caída.
Filipenses 2:5-9 (RVR1960) «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre».
Como expuse anteriormente, un principio eterno que tenemos que entender es que la justicia de Dios tiene que ser satisfecha. De esta manera, el Dios que se reveló en el Antiguo Testamento demandaba la muerte de un inocente por la vida del pecador para contener la manifestación de su ira.
La máxima expresión del evangelio —la cual la cristiandad no es capaz de entender por causa de las tradiciones católicas que aún se empeñan en imponer, basadas en soluciones filosóficas de los hombres— es un hecho bíblico e histórico que no ha sido imitado por ninguna religión: el Dios judeocristiano no envió a un hijo increado, no envió a un profeta ni a un heraldo, sino que Dios mismo se introdujo en lo más profundo de las mazmorras de nuestros sufrimientos por causa del pecado. Él pagó con su sangre nuestro rescate cuando nos encontrábamos imposibilitados de justificarnos nosotros mismos ante un Dios que es santo.
Sabemos que Dios se reveló al pueblo de Israel por medio de la ley que fue dada a Moisés en el Antiguo Testamento. Sin embargo, ningún hombre fue capaz de cumplir perfectamente la ley; de manera que Dios se manifestó en un cuerpo de carne y huesos para ser nuestro único modelo de vida.
Porque usted tiene que entender que el evangelio no se trata de usted; no se trata del culto en el cual participa todos los domingos o de guardar el shabat para sentirse conectado con Dios en su imaginación. Al contrario, se trata de que el Dios de los ejércitos de Israel se manifestó en Jesucristo con el fin de levantar el tabernáculo de adoración caído del rey David y enseñarnos a establecer la verdadera adoración al Dios vivo.
Por tal razón, Puerto Rico no tiene la necesidad de que se levanten tantos psicópatas que se integran a las filas del sistema iglesiero para venir a revelar, según ellos, los secretos de vivir en la abundancia financiera, provocando a Dios por medio de la sobreexcitación de las emociones.
Tampoco se necesitan supuestos evangelistas que ven demonios volando en los aires de Puerto Rico y al ángel de la muerte acechando a los que no quieren participar en los cultos que ofrecen las diversas sectas pseudo espirituales.
Puerto Rico no necesita falsos profetas, falso evangelismo ni falsas atalayas que se presentan como los salvadores de la nación trepados en tarimas, en los predios de la casa de Herodes que fabrican para ellos mismos, proclamando maldiciones en contra de la nación; porque el miedo vende en aquellos supuestos cristianos espirituales y gente supersticiosa en quienes el ego se niega a morir.
Sin embargo, el libro de Hebreos contiene uno de los pasajes más extraños de las Escrituras, el cual nos exhorta a desechar los rudimentos de la doctrina de Jesucristo, mientras que otros pasajes nos instan a permanecer en la doctrina de Cristo. ¿Acaso la Biblia se contradice?
Hebreos 6:1 (RVR1960) «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios».
Es necesario comprender que el Nuevo Testamento no comienza en el Evangelio según Mateo, tal como se ordenó en el canon bíblico.
Jesús, como judío, vivió bajo el antiguo pacto, de manera que cumplió perfectamente no solo con la ley de Moisés, sino también con las profecías mesiánicas que anunciaban su llegada para la consolación del pueblo de Israel (Lucas 2:25).
Hermanos, debemos tener claro que la vida cristiana no nace de escuchar un testimonio emotivo, ni de responder a un llamado a pasar al frente para aceptar a Jesucristo.
Al contrario, la vida cristiana nace del conocimiento de la ley, la cual nos hace conscientes de que somos pecadores, de que estamos condenados a muerte y de que no contamos con ningún remedio para cambiar tal realidad.
De manera que el evangelista tiene que establecer un discipulado en el cual lleve al pecador ante Moisés (la ley), quien nos muestra las enseñanzas elementales en las que perseveró nuestro Señor Jesucristo y en las que nosotros fallamos; esto con el fin de que, entonces, Moisés traslade al pecador para ser puesto en la cruz del Calvario.
Por esta realidad espiritual, Puerto Rico tiene necesidad de una profunda cristología para entender los principios eternos de la doctrina de Jesucristo, y así desechar el falso evangelio antropocéntrico que se ha enseñado en el sistema iglesiero. En este sistema, ministros adiestrados revelan a un Dios que está pendiente de que usted asista a los cultos del domingo y cumpla con todos los rudimentos que allí se imponen como condición para agradar a Dios y ganarse su bendición.
Hay que tener claro que Jesús no le entrega ministerios a nadie, sino que venimos a cooperar con Jesucristo en su obra.
Pero lamentablemente, personas carismáticas que tienen la capacidad de conectarse con un público hacen de supuestos ministerios su dios, buscando ser honrados con oro y plata. Estos son, tristemente, los modelos a seguir de millones de personas que dicen ser cristianas, pero viven más con el diablo que con Dios.
Lamentablemente, en Puerto Rico las ovejas han sido adoctrinadas para pensar que el lobo (Satanás) es su principal enemigo, junto con los falsos profetas que, según ellos, se la pasan hablando mal de la iglesia. Sin embargo, muchas ovejas, por medio del don de discernimiento espiritual, se han dado cuenta de que los peores enemigos han sido los mismos pastores, quienes las han conducido a vivir en un campo de concentración espiritual donde se les ha prohibido desarrollar un pensamiento crítico.
Los cristianos tienen la necesidad de estar conscientes de esto, sin importar las decisiones de los gobiernos de momificar conceptos morales —esos mismos que los antiguos puritanos de las trece colonias británicas convirtieron en modelos de vida y que los llevaron a ser personas intolerantes hacia la diversidad de otros pensamientos religiosos o de otras etnias—.
De igual manera, deben cuidarse cuando los gobiernos exaltan el razonamiento humano, otorgando ciertas libertades a sus ciudadanos que, en realidad, van a conducir a la raza humana a su propia extinción.
Sin importar cómo los líderes religiosos de la cristiandad se empeñen en mantener cautiva la conciencia de los hombres —con el fin de que vivan como esclavos manteniendo sistemas eclesiásticos donde los ministros obtienen una ventaja social sin trabajar como el resto de los mortales—, los fieles testigos de Jesucristo tienen que exponer la pureza del evangelio del reino de los cielos. Deben hacerlo en contra de viento y marea, superando cualquier tormenta que el enemigo de las almas levante en contra de la verdadera iglesia, la cual se mantiene fiel a pesar de la oposición que ejerce Satanás por medio de los poderes del mundo.
Mateo 11:12 (NTV) «Desde los días en que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino del cielo ha venido avanzando con fuerza, y gente violenta lo está atacando».
Tengo que dejar claro que no estoy en contra del liderazgo de la iglesia; de hecho, en el ministerio en el cual colaboramos con Jesucristo, exhortamos a los creyentes a seguir el modelo apostólico de la iglesia original, basado en el liderazgo que debe ejercer cada persona que viene a ser parte de la anatomía del cuerpo de Cristo.
Sin embargo, es una realidad que el derribar los paradigmas impuestos por los hombres que ostentan posiciones de poder les costó la muerte a los heraldos del pueblo de Israel, conocidos como Juan el Bautista y Jesús de Nazaret. Ellos expusieron públicamente cómo los líderes conducían al pueblo a perseverar en obras muertas para obtener una ventaja social, tal como actualmente ocurre en Puerto Rico, donde el Capitolio es ahora «la casa de Dios» según los cristianos que se refugian en Egipto, y el Coca-Cola Music Hall es el lugar donde se adora a Dios según el modelo de la farándula mundana.
La pregunta es: con la llegada de las redes sociales, donde el sistema de la bestia le da la posibilidad a cualquier habitante de este planeta de tener protagonismo y de cumplir sus sueños...
¿Cuántas personas que se identifican como cristianas se avergüenzan de la gestión de derribar los paradigmas que ha impuesto el sistema iglesiero, por causa de los pactos que han hecho con los hombres?
Hermanos, es un privilegio poder tener una Biblia en nuestras manos y contar con la capacidad de interpretarla correctamente por medio de la unción del Espíritu Santo para la edificación del pueblo fiel que da testimonio de Jesucristo, sin importar las adversidades. Este es un privilegio que aún no se les ha dado a los líderes incapacitados que tenemos gobernando las más grandes potencias del mundo; por lo tanto, es inaudito renunciar a tal regalo voluntariamente por causa de la opinión de hombres que no te pueden salvar.
La Biblia nos hace conscientes del hecho de que, por más que usted se esfuerce en el desempeño de la religión y por más que intente agradar a los hombres, si usted no tiene las marcas por haber derribado los paradigmas iglesieros que mantienen cautivas a las almas por capricho de los lobos y las lobas que se paran en altares a fomentar el culto idólatra, no espere ser trasladado a la presencia de Cristo en el rapto de los fieles del Cordero o cuando le toque partir de este mundo.
Jesús no vino para que vivamos vidas que se conforman con los patrones del mundo, sino que enfrentó cara a cara al reino de las tinieblas para establecer una diferencia radical entre la luz y la oscuridad.
Por lo cual, todo cristiano que ha resucitado conforme a la naturaleza de Cristo no tiene nada que perder en este mundo, con tal de seguir el patrón del Príncipe de las almas al establecer la diferencia entre el reino de las tinieblas y el reino de los cielos para llegar a alcanzar la corona de la vida.
Apocalipsis 2:10 (RVR1960) «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida».
Les aconsejo que, cuando estén pasando por una prueba de la cual sienten que no tienen el control, se pregunten: «¿Qué hay en mí que no me permite entregarle a Jesús tal situación en sus manos, para que al final de la prueba él se pueda glorificar?».
¿Qué hay en mí que, a pesar de identificarme como cristiano o cristiana, no me permite servirle a Jesús como un testigo fiel, sin importar la opinión de los hombres y mujeres quienes, motivados por un celo denominacional o por un fanatismo político, se la pasan haciendo alboroto por las redes sociales?
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"




