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11/octubre/2026
LOS CREYENTES EN CRISTO TIENEN QUE DEJAR DE INTERPRETAR LA MARCA DE LA BESTIA DE ACUERDO CON LA CIENCIA FICCIÓN CRISTIANA.
🖋 Publicado en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
La idea de que el gobierno del Anticristo impondrá en el futuro una marca a los habitantes de la Tierra sin la cual no podrán comprar ni vender, perdiendo así la salvación.
Esta interpretación basada en la ciencia ficción cristiana, no es más que una noción descabellada inventada por el sistema iglesiero evangélico. Esta idea fue diseñada para infundir miedo en la gente y mantenerla fiel al sistema religioso.
En la antigüedad se utilizaba la gematría: tanto en el idioma hebreo como en el griego, se empleaban las letras del alfabeto para darles un valor numérico. Al transliterar el nombre «Nerón César» al hebreo, el cálculo del valor numérico de cada letra suma exactamente 666, el número de la bestia.
Tomando en cuenta la historia, se dice que el emperador romano Nerón César, le prendió fuego a la ciudad de Roma en el año 64 d. C. y culpó a los cristianos, desatando una terrible persecución. De esta manera, el autor del libro de Apocalipsis ocultó el nombre Nerón César utilizando la gematría.
Los religiosos cristianos siempre se enfocan en lo que ocurre en el mundo para decir: «¡Cuán depravada se ha tornado la nación!», cuando en realidad lo que a Dios le importa es lo que está ocurriendo en su pueblo.
La marca de la bestia, conocida como el 666, en términos espirituales, representa los poderes mundanos que corrompen a la iglesia: la religión cristiana institucional, el poder político y el mundo de las finanzas.
Por medio de estos y otros poderes, Satanás, el Anticristo, ha ejercido su dominio sobre los habitantes de la Tierra, quienes rinden lealtad al sistema de control social impuesto por la bestia.
De esta manera, Apocalipsis 13:16, describe que se les pondrá una marca en la mano derecha o en la frente. El escritor no describe físicamente dicha marca porque cada imperio que se ha levantado en este mundo siempre ha demandado de sus ciudadanos una lealtad incondicional.
Esto se evidencia al levantar la mano derecha con la frente en alto para hacer un juramento, o en la lealtad que se rinde a un país cuando las personas colocan su mano derecha sobre el corazón y mantienen la frente en alto mientras suena el himno nacional.
Si usted se inventa la narrativa de que la marca de la bestia se trata de un microchip, de la aplicación de una vacuna o de cualquier marca visible, usted es un apóstata que solo tiene la intención de llamar la atención para infundir miedo —porque el miedo vende— y tiene la necesidad de arrepentirse.
En un mitin político de la Convención Republicana celebrado el pasado mes de septiembre de 2026, el presidente de los Estados Unidos —promovido desde la década del 2000 por los WASP (blancos, anglosajones, protestantes) y por latinos conservadores frustrados que pretenden serlo— exigió a sus seguidores que le juraran lealtad.
Para ello, les pidió votar por los republicanos en las elecciones de medio término recitando un juramento dirigido a su persona, con la mano derecha levantada.
Así como el emperador romano Constantino obtuvo una victoria sobre la fe cristiana por medio de edictos y concilios ecuménicos, como el que se llevó a cabo en la ciudad de Nicea en el 325 d. C., de esta misma forma vemos en nuestros días cómo algunos jefes de Estado obtienen victorias sobre la fe cristiana.
Esto ocurre cuando los líderes eclesiásticos se corrompen para adquirir poder político e imponer leyes punitivas en contra de ciertas minorías, impulsados por un activismo cristiano conservador que no es más que el actuar de personas motivadas por un celo que no proviene de Dios, mientras millones de almas se pierden.
Los mismos evangélicos —no solo en los Estados Unidos, sino también en Latinoamérica, el Caribe y otras partes del mundo— han consumado la gran apostasía. Se han rebelado en contra del Cordero de Dios al jurar lealtad, y llevar a muchos a través de sus retóricas conservadoras a jurar lealtad incondicional, a un timador que prometió paz y miren a dónde ha llevado al mundo.
«Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es». — Éxodo 34:14 (RVR1960)
Pero con lo que no cuentan los evangélicos supremacistas —quienes niegan el rapto de los fieles en Cristo antes de la Gran Tribulación y el papel del Estado de Israel— es que ambos pueblos serán quebrantados cuando se queden en la Gran Tribulación.
Si hoy en día, con lo cómodos que se han puesto los cristianos en los tiempos más peligrosos de la historia humana —donde sobreabunda el engaño por las redes sociales, en las cuales Satanás, el diablo, ha reclutado a un ejército de «teólocas» y de Dalilas que le han declarado la guerra al evangelio fiel—, ¿cuán difícil será obtener la salvación en medio de la Gran Tribulación?
«Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?». — Lucas 18:8 (RVR1960)
Hermanos, aquel que ha estado sentado desde la eternidad en el trono de Dios, Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores, es quien tiene potestad tanto sobre la vida como sobre la muerte:
«Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades». Apocalipsis 1:18 (RVR1960)
De manera que la falsa doctrina sobre la posibilidad de perder la salvación no surgió de una correcta interpretación bíblica ni de la Reforma Protestante, sino de los remonstrantes, quienes eran seguidores del teólogo holandés Jacobo Arminio, opuesto a la doctrina bíblica de la predestinación para salvación (Efesios 1:4-5, 1:11; Romanos 8:29, 9:11; Hechos 4:28).
Jacobo Arminio, a pesar de haber sido un teólogo reformado, no estuvo de acuerdo con la idea de que Dios elija a unos para salvación mientras rechaza a otros.
Por lo tanto, pretendió hacer justo a Dios según el razonamiento humano, delegando en el hombre la responsabilidad de elegir ser salvo, mientras Jesús se lava las manos en el cielo —al estilo de Poncio Pilato— diciendo: «Yo ya hice mi parte, ahora les toca a ustedes hacer la suya».
Hermanos, Dios es quien determinó de antemano el destino final de cada ser humano. Por lo tanto, ni Satanás ni sus demonios, ningún gobierno, ninguna religión o la implantación de un dispositivo debajo de la piel pueden cambiar dicho destino. Solo Dios tiene la autoridad para disponer de las almas.
Lamentablemente, el fallecido evangelista Yiye Ávila, a pesar de haber sido un defensor de la doctrina del rapto de la iglesia, predicaba según la postura arminiana.
Demostró su falta de conocimiento teológico cuando afirmó: «Si usted está en Cristo y muere, va directito al cielo; pero si muere sin Cristo, Satanás se lo lleva al infierno». Sin embargo, la Biblia señala:
«Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio». Eclesiastés 12:7 (RVR1960)
Tanto el sistema de salvación católico como el evangélico arminiano establecen una especie de limbo: un estado no resuelto de la salvación del creyente, en el cual nunca se tiene certeza de su destino, pues este depende de su desempeño en el cumplimiento de los dogmas iglesieros.
En cambio, la verdadera espiritualidad basada en la fe en Cristo establece claramente que se es salvo o no se es salvo.
La Biblia no enseña que el creyente deba vivir en un estado de incertidumbre; más bien, califica como «tibios» a aquellos que han sido engañados por las instituciones religiosas. Estas los han arrastrado a la práctica de un culto voluntario —un culto hecho para agradarse a sí mismos—, desechando así el sacrificio perfecto de Jesucristo.
«Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». Apocalipsis 3:16 (RVR1960)
¿A quién va a vomitar de su boca el Señor?
A todo aquel que dice ser cristiano, pero manifiesta una falta de fe al afirmar que puede perder la salvación si descuida la perseverancia en el cumplimiento de dogmas impuestos por un sistema religioso que no puede salvar a nadie.
Si usted cree, por falta de conocimiento teológico, que puede perder la salvación porque un gobierno le imponga un dispositivo o una marca visible, usted es un apóstata que le adjudica a Satanás una potestad que no tiene para determinar quién es salvo y quién se va al infierno. Por lo tanto, usted será rechazado por el Cordero de Dios cuando esté ante el Tribunal de Cristo.
¿Cuál de los discípulos de Jesús perdió la salvación, a pesar de que fueron martirizados por la bestia?
Ninguno.
Solo Judas Iscariote pereció sin salvación, porque nunca fue salvo, lo cual demostró a través de sus malas obras al haber sido predestinado para tal condenación:
«Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo». Judas 4 (RVR1960)
Afirmar que un creyente puede perder la salvación porque se enfría en el desempeño religioso o porque Satanás tiene la potestad de quitársela, tira por tierra el sacrificio de Jesucristo, el milagro de su resurrección de entre los muertos y la certeza que tenemos los que estamos en Cristo de que Dios es fiel en cumplir todas sus promesas a sus hijos.
No permita bajo ninguna circunstancia que el legalismo iglesiero lo extravíe de perseverar en la doctrina de Jesucristo, pues el cristianismo institucional no está diseñado para hacer salvo a nadie.
Al contrario, cada denominación suele negar alguna verdad bíblica para diferenciarse del resto de denominaciones, afirmando que son la iglesia que tiene la sana doctrina.
Hacen énfasis en ciertos puntos de la Escritura con el fin de esclavizar a sus prosélitos, negándoles el acceso a una debida educación teológica enfocada en estudiar la Biblia de manera integral.
«Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras». 2 Juan 9-11 (RVR1960)
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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