jueves, 22 de octubre de 2026

22/octubre/2026 #320 SI LA IGLESIA EVANGÉLICA HA CUMPLIDO LA GRAN APOSTASÍA Y SE HA MANIFESTADO EL HOMBRE DE PECADO SEGÚN 2 TESALONICENSES 2:3-4, ENTONCES TODO ESTÁ CUMPLIDO PARA QUE OCURRA EL RAPTO DE LA IGLESIA FIEL

 


22/octubre/2026 #320
SI LA IGLESIA EVANGÉLICA HA CUMPLIDO LA GRAN APOSTASÍA Y SE HA MANIFESTADO EL HOMBRE DE PECADO SEGÚN 2 TESALONICENSES 2:3-4, ENTONCES TODO ESTÁ CUMPLIDO PARA QUE OCURRA EL RAPTO DE LA IGLESIA FIEL

No cabe duda de que los líderes evangélicos mantienen al pueblo entretenido y lleno de falsas expectativas centradas únicamente en sus circunstancias temporales.

Por su parte, la feligresía vive limitada a hacer todo tipo de peticiones terrenales; basta con escuchar una emisora de radio cristiana cuando abren las líneas telefónicas: la gente llama solicitando oraciones de toda clase, pero sin tener un verdadero conocimiento del Dios al que le están pidiendo favores.
Por ejemplo, ¿es bíblico hacer peticiones por liberación?

Cuando JESUS dijo en Juan 8:31-33 (RVR1960)
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

En realidad, la feligresía desconoce que Satanás y sus demonios ejecutan una agenda minuciosamente planificada, utilizando las redes sociales para conquistar la conciencia de quienes sienten por la circunstancia que sea, el acercarse a Dios.

Tal como advierte el temor apostolico en Hechos 20:29-31:
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno

Quienes se oponen a la enseñanza del evangelio fiel —aquellos que afirman ser las personas que van a “arreglar” a Puerto Rico— nos difaman asegurando que somos falsos profetas que nos pasamos hablando mal de la iglesia.

Sin embargo, lo que el pueblo cristiano en Puerto Rico entiende por «iglesia» no son más que estructuras fundamentadas en dogmas y reflexiones de académicos religiosos según la denominación.

Estos líderes operan según la denominación a la que pertenecen y han elevado las tradiciones y los paradigmas religiosos por encima de la Palabra de Dios, tal como lo hizo el catolicismo romano.

Existe una sola religión con la cual los demonios han engañado a la humanidad: la religión que niega que solo en Jesucristo hay vida eterna.

Es esa misma religión la que rechaza que somos justificados únicamente por la fe, en la obediencia perfecta de Cristo, la cual nos es imputada como si hubiera sido la nuestra.

Es la religión que convence a los pecadores de que Jesús vino a remendar sus vidas, mientras niegan que Jesús vino a exterminar al viejo hombre crucificándolo, para que resucite como una nueva criatura con la capacidad, en el Espíritu de Dios, de establecer la verdadera adoración al único Dios verdadero, levantando el tabernáculo caído de David.

Sin entender el mensaje de la cruz, no puede haber salvación, y sin conocer el carácter del Dios de Israel, no podemos adorarle en espíritu y en verdad, tal como declara 1 Reyes 17:1:

Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

Como ministerio apostólico y profético, no basamos nuestra fe en lo que cree el resto de la cristiandad evangélica, pentecostal y carismática. Los asuntos de la fe cristiana no son una democracia donde la mayoría tiene la razón.

¿Acaso tenía razón la mayoría del pueblo de Israel cuando caía en apostasía y practicaba una religión idólatra impuesta por sus dioses —es decir, por aquellos que tenían autoridad delegada por Dios para impartir justicia—?

¿Acaso tenían la razón los israelitas impíos, por ser mayoría, frente a apenas un profeta o unos pocos profetas que, con la Palabra de Dios, intentaban hacerlos entrar en razón para que volvieran a la adoración al Dios verdadero y al arrepentimiento?

Un verdadero profeta o profetisa del Señor nunca le impondrá al pueblo un celo denominacional basado en defender dogmas que la iglesia legítima y apostólica jamás impuso.

Al contrario, el verdadero profeta tiene la encomienda de conducir al pueblo a establecer la genuina adoración al Dios verdadero, en espíritu y en verdad.

El verdadero creyente no malgasta su vida buscando experimentar la presencia de Dios en determinados lugares, en símbolos religiosos o a través de ministros supuestamente más espirituales; sino que, al igual que el profeta Elías, está consciente de que vive constantemente en la presencia de Dios.

Incluso cuando Elías olvidó que estaba ante la presencia divina debido a la amenaza de muerte de la bruja Jezabel —y terminó escondido en una cueva a causa de un colapso emocional—, Dios se encargó de recordárselo mediante una manifestación apacible y divina. ¡Qué hermoso es Dios!

El pueblo pentecostal en Puerto Rico tiene que entender que la Biblia no dice que ocurrirá un “gran avivamiento” en los últimos tiempos provocado por una hecatombe en la isla, ni por una mala interpretación de la profecía de Joel 2:28-29, la cual ya tuvo su cumplimiento el día de Pentecostés, según se describe en Hechos 2.
Al respecto, 2 Tesalonicenses 2:1 señala:

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,

Fíjese que el apóstol Pablo establece claramente una diferencia entre la segunda venida del Señor —donde todo ojo le verá para juzgar a las naciones— y nuestra reunión con Él en las nubes.

Esto último es lo que los pentecostales conocemos como la doctrina del rapto de la iglesia fiel antes de la Gran Tribulación, la cual se encuentra hoy en un proceso de redescubrimiento frente a las doctrinas que se extraviaron dentro del sistema evangélico protestante denominacional.

Pablo advirtió que nuestro encuentro en las nubes con el Señor —es decir, el rapto— no ocurriría sin que antes se diera una inminente caída de la iglesia en apostasía.

Esta apostasía la hemos venido presenciando claramente desde la década del 2000, impulsada por los líderes evangélicos más influyentes de los Estados Unidos.

Principalmente, esto se dio a través de la cadena televisiva TBN, la cual se valió de un falso profeta y adivino llamado Kim Clement. Este personaje alegadamente profetizó que Dios levantaría a “la trompeta de Dios” para restaurar los valores morales que hicieron de los Estados Unidos una superpotencia.

Afirmaba que “la trompeta de Dios” se trataría de un genio que saldaría la deuda nacional, llevaría al pueblo cristiano a una era de prosperidad económica, traería la paz mundial y contribuiría al establecimiento del Gran Israel, preparando así el camino para la llegada del mesías sionista.

Aquel que fue reelegido gracias a que la mafia evangélica y el gobierno sionista del estado de Israel pusieron todos sus esfuerzos en hacer cumplir la falsa profecía de Kim Clement, dio así cumplimiento a lo profetizado por el apóstol Pablo sobre la caída del cristianismo antes de que ocurra el rapto de la iglesia fiel.

Tal como advierte 2 Tesalonicenses 2:3-4:
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

La tradición evangélica pentecostal y carismática, basada en la escatología dispensacionalista, hace alusión a la manifestación de un solo anticristo en los últimos tiempos.

Sin embargo, 1 Juan 2:18 nos enseña:
Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

Lejos de las interpretaciones sensacionalistas de la ciencia ficción cristiana evangélica dispensacionalista —que ha inspirado libros y películas de ficción—, debemos entender que el anticristo bíblico se trata de un líder mundial con poder militar que, junto a los reyes del Oriente, invadirá el Medio Oriente y, consecutivamente, al estado de Israel.

Sin embargo, el apóstol Juan advierte a la iglesia de todos los tiempos sobre la manifestación de muchos anticristos a lo largo de la historia humana.

Vemos que Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3-4 nos advierte sobre el «hombre de pecado», a quien describe como el «hijo de perdición».

Se trata del líder de la gran apostasía de la iglesia antes del arrebatamiento de la congregación fiel; alguien que blasfema en contra de Jesucristo y de todo lo que es objeto de culto, pues la mafia evangélica en los Estados Unidos ha instituido una verdadera idolatría hacia la persona catalogada como «la trompeta de Dios».

Al igual que en su momento el emperador Constantino el Grande consolidó una falsa victoria sobre la fe cristiana al convertirse en el líder del paganismo cristianizado —lo que terminó instituyendo a la Iglesia católica romana, la cual ejerció la autoridad de la primera bestia referente al poder político—, hoy vemos un patrón similar.

El apóstol Pablo enseña que ese anticristo, quien lideraría la gran apostasía de la iglesia al final de los tiempos, se sentaría en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios mismo.

Esto no se refiere al futuro tercer templo que los judíos pretenden edificar en Jerusalén, sino a una usurpación espiritual en el seno del propio cristianismo.

Esto es así porque, en el contexto del Nuevo Pacto, este anticristo —que encarna a la llamada «trompeta de Dios» y al “mesías” de los líderes evangélicos anglosajones estadounidenses que hicieron una alianza profana con los políticos oportunistas conservadores del Partido Republicano— ha tomado el lugar de Jesucristo dentro del movimiento evangélico en las Américas y el Caribe.

Con esta caída del movimiento evangélico en la apostasía, no solo se permitió que esta figura usurpara el lugar de Jesucristo en el pueblo cristiano, sino que las distintas ramas evangélicas redujeron la Biblia a una simple referencia en los púlpitos.

La utilizan para justificar mensajes motivacionales, cultos basados en ministraciones esotéricas y supuestas liberaciones que dejan a la gente peor de lo que estaba, así como para introducir la sociología en la iglesia, validar prácticas de brujería y negar a Jesucristo bajo la etiqueta de «conservadores», con el único fin de justificar una intolerancia puritana y supremacista.

El propósito de este artículo es recalcar que, en medio de la manifestación de la gran apostasía y la caída del movimiento evangélico —aun cuando muestren fotografías de multitudes reunidas en estadios alegadamente adorando a Jesucristo—, existen pastores piadosos ajenos a los poderosos concilios evangélicos, pentecostales o carismáticos que están llevando a cabo la misión apostólica de rescatar el evangelio fiel y dar a conocer las verdades bíblicas.

Descartando todo prejuicio denominacional, exhorto a estos líderes a continuar con la encomienda apostólica a la que han sido llamados, sin importar la persecución del sistema religioso.

Jesús, el Cordero de Dios, los vomitará de su boca cuando se manifieste en las nubes para arrebatar a sus fieles testigos, quienes hoy atravesamos por una tribulación pasajera que jamás se comparará con el eterno peso de gloria que nos espera en la presencia de Aquel que está sentado en el trono.

A pesar de que estamos atravesando la manifestación de la gran apostasía —de la cual muchos que dicen ser cristianos no son conscientes porque las instituciones religiosas los han colocado en el regazo de Dalila—, los que estamos en Cristo debemos seguir adelante en el poco tiempo que nos queda en este mundo.

Nuestra labor es continuar la misión apostólica, rescatando el evangelio bíblico de las manos de la iglesia apóstata que se vanagloria diciendo: «Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad».

Debemos enfocar todo nuestro esfuerzo en alcanzar la meta: disfrutar la bienaventuranza de estar en la presencia de Dios por toda la eternidad.

Tal como nos recuerda 2 Corintios 4:17:
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

Gracia y paz.

Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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