#297 14/junio/2026
Jesús siendo Dios mismo: No solo murió por nuestros pecados, sino que vivió en obediencia por nosotros
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Fíjese que el movimiento evangélico que salió de los Estados Unidos hace énfasis en la elección de Dios de ciertos individuos para la salvación. Esto lo basan en un atributo divino conocido como presciencia, un término teológico que deriva del griego prognosis y que significa que Dios tiene un conocimiento anticipado.
Bajo esta perspectiva, el evangelismo argumenta la elección de dichas personas afirmando que Dios conoció de antemano quiénes responderían afirmativamente al llamado de salvación y aceptarían a Jesús como su salvador, haciendo uso de su libre albedrío.
Sin embargo, cuando la Biblia habla de prognosis, no se refiere a las decisiones que el hombre pueda tomar en el desempeño de la religión haciendo un buen uso de su libre albedrío. Al contrario, el término prognosis siempre está ligado a la elección de Dios y a su propósito con aquellos a quienes conoció como personas desde la eternidad:
Jeremías 1:5 (RVR1960)
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Hechos 2:23 (RVR1960)
a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;
Efesios 1:4 (RVR1960)
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Romanos 8:29-30 (RVR1960)
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
Lo que observé viviendo en el sistema evangélico fue el hecho de que, por costumbre, se tiende a hacer énfasis en la vida de los ministros y sus hechos, o en las vidas ejemplares de ciertos feligreses. También se enfatiza que JESÚS murió por nosotros como si lo mereciéramos, enfocándose en la capacidad del hombre para hacer un buen uso de su libre albedrío y elegir ser salvo aceptando a Jesucristo. Sin embargo, no se hace énfasis en el hecho de que JESÚS, siendo Dios, vivió como siervo, cumpliendo con la demanda divina en una obediencia perfecta por nosotros, los elegidos.
Usted debe entender que el Dios que se manifestó en el mundo antiguo —quien hundió en las aguas del diluvio a una generación perversa y le prendió candela a las antiguas ciudades de Sodoma y Gomorra— era el mismo Dios implacable en contra de la desobediencia de su pueblo. Cuando Satanás acusaba a los israelitas de haber quebrantado la Ley, Dios tenía que actuar conforme a ella.
Ese mismo Dios estuvo de acuerdo desde la eternidad en nacer de una mujer, vistiendo ropas de infante Lucas 2:27; creciendo en la sabiduría de Dios Lucas 2:52; sintiendo hambre Mateo 4:4; sintiendo sed Juan 19:18; sintió cansancio físico Juan 4:6; sintió tristeza Mateo 26:38; fue tentado por Satanás Mateo 4:1-11; tenía pasión por los perdidos Marcos 10:21; y pagó impuestos a los cobradores para el templo Mateo 17:24-27. Lo hizo para poder apiadarse de nosotros, los pecadores quienes no sabemos lo que hacemos, sufriendo como hombre las injurias del mundo que aún se amotinan por causa de su santo nombre.
Si el evangelio solamente se tratara de la crucifixión de Jesucristo y su resurrección como declaración de su victoria sobre sus enemigos, simplemente Jesús hubiera aparecido de la nada y, para demostrar su divinidad, hubiera permitido que sus enemigos le cortaran la cabeza, y su cabeza volvería a unirse al cuerpo volviendo a la vida.
Sino que, por la incapacidad del pueblo de Israel para establecer el testimonio de Dios en la tierra y la verdadera adoración en espíritu y en verdad, Dios mismo se hizo carne. En igualdad de condiciones, se aferró a obedecer sus propios designios eternos, estableciendo así la verdadera adoración y cumpliendo la demanda de una obediencia perfecta, la cual nos es imputada con el objetivo de que se nos tome en cuenta como si hubiera sido nuestra propia obediencia.
El primer Adán, quien fue creado a imagen y semejanza de Dios, fue incapaz de cumplir perfectamente un solo mandamiento; al contrario, desechó la responsabilidad de establecer el santo santuario de la adoración de Dios en la tierra para venir a pretender, por el consejo de la serpiente antigua, decidir lo que es pecado y lo que no lo es.
Sin embargo, JESÚS, quien es conocido como el postrer Adán, en igualdad de condiciones que el primer Adán y mediante su vida en obediencia, establece el santo santuario en la tierra por medio de nosotros, la iglesia fiel.
De manera que, cuando leemos los evangelios, nos podemos dar cuenta —por el testimonio de Jesucristo en su vida de obediencia perfecta, la cual lo condujo a ser glorificado— de que el pecado y el egocentrismo no son indispensables para el ser humano. Al contrario, somos pecadores por el hecho de que nacemos en Adán, teniendo la necesidad de ser transformados a la imagen y semejanza de Jesucristo. Esto se trata de una obra que solo Dios puede hacer, sin que intervenga el supuesto libre albedrío de los hombres, el cual solamente los conduce al infierno.
Es necesario tener en cuenta que JESÚS fue víctima de un juicio injusto al ser acusado de afirmar que era el Hijo de Dios, cuando en realidad no existe ningún estatuto en la Ley que condene tal afirmación. Al contrario, los principales sacerdotes y los ancianos del Sanedrín se valieron de testigos falsos con tal de justificar la condena a JESÚS por blasfemia.
Sin embargo, ¿quién pudo condenar al Cordero sin mancha?
Hermano, tenemos que entender que el movimiento pentecostal y carismático hace referencia al Cristo que hacía milagros extraordinarios para justificar la idea de que los ministros tienen que confirmar su llamado con señales. Sin embargo, cuando uno recibe el llamado a la salvación, lo primero que tiene que procurar es llegar a ser un discípulo de JESÚS, en lugar de buscar ser reconocido como el más espiritual por medio de señales. Las profecías y los milagros son temporales; no te pueden dar la vida Eterna.
Recordemos que JESÚS, en la pura plenitud de su naturaleza divina, no podía ser ofrecido por Juan el Bautista como el Cordero de Dios en sustitución por nuestros pecados. Fue en su condición de hombre que nuestro SEÑOR Jescristo pudo experimentar la muerte para así poderla conquistar, resucitando de entre los muertos para darle la vida eterna a sus ovejas.
¿Cómo pueden existir personas que afirman que Jesús los salvó y que son cristianos, cuando —motivados por un celo religioso— se prestan para servir como testigos falsos con tal de imponer con violencia sus creencias, o en defensa de sus líderes espirituales que les privan, como a esclavos, del conocimiento de los principios eternos del evangelio del reino de los cielos?
1 Juan 2:15 (RVR1960)
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Un pastor piadoso va a exhortar a los feligreses sobre la realidad cristiana, instando a que los seguidores de Jesucristo se abstengan de participar en las obras del mundo.
De hecho, cuando una persona que ha confesado su fe en Cristo participa del sacramento del bautismo por inmersión en las aguas, tal evento no se trata de una poesía donde el bautizado recibe los elogios de personas ignorantes, en especial de los faranduleros. Al contrario, cuando usted es bautizado en público, usted se está declarando en guerra contra el reino de las tinieblas y contra el mundo que se encuentra bajo el poder del espíritu del anticristo.
Todos podemos, en un momento dado en nuestras vidas, ser tentados a participar en los asuntos del mundo, de manera que surge la siguiente pregunta: ¿cómo vamos a salir victoriosos cuando somos tentados a participar en los caprichos del mundo?
¿Acaso estando bajo la cobertura de los ministros más ungidos que se ponen de moda?
¿Participando activamente en el partido político que jura que va a salvar a la nación?
¿O siendo obedientes a los dogmas disciplinarios que imponen ciertos líderes religiosos para venir a manifestar un celo denominacional?
Amados, Dios en su sabiduría le otorgó a sus escogidos el recurso para poder vencer toda tentación que nos pueda arrastrar a participar en los caprichos del mundo. Ese recurso es poner toda nuestra confianza en Jesucristo, quien venció al mundo y a la muerte; quien nos llenó de su presencia, nos sacó de la esclavitud revelándonos los principios eternos del reino de los cielos y nos dio acceso directo al trono de la gracia de Dios en oración, enseñándonos a establecer la verdadera adoración en espíritu y en verdad.
Por lo tanto, amados, la vida cristiana no se trata de nuestra capacidad, de nuestros méritos o de seguir a líderes de moda. Se trata de descansar en la obediencia perfecta de Aquel que vivió la vida que nosotros no podíamos vivir y pagó el precio que nosotros no podíamos pagar. Vivamos, pues, no para agradar al mundo ni para alimentar un celo religioso vacío, sino en agradecimiento a la gracia soberana de un Dios que nos amó desde la eternidad. ¡A Él sea toda la gloria! Amén.
Descansemos en SU soberanía, gracia y paz a cada uno de ustedes.
Autoría:
Apostol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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