viernes, 28 de agosto de 2026

26/agosto/2026 #309 NUESTRA PERSONALIDAD NO ES MÁS QUE UN ENGAÑO QUE HEMOS CONSTRUIDO TODA NUESTRA VIDA/ Autoría: Juan Calo de Yom Teruah Ministries®


 

26/agosto/2026
#309
NUESTRA PERSONALIDAD NO ES MÁS QUE UN ENGAÑO QUE HEMOS CONSTRUIDO TODA NUESTRA VIDA

✔ Publicado en mi pagina de grupo en: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos
(las letras en azul o grises le van a dirigir a la pagina) Gracias por leer.

Tenemos que entender que la cultura define la personalidad de un determinado grupo étnico desde que nace hasta que fallece, en todos los aspectos de su vida: la historia de su origen, creencias religiosas, supersticiones, idioma, gastronomía, celebraciones, deportes, forma de vestir, la jerga a la hora de expresarse, música, bailes e ideologías políticas.
Asimismo, influye en la manera en que se lleva a cabo un oficio, los valores que moldean la forma en la que nos comportamos, las costumbres que guían la experiencia matrimonial, y el afanarse trabajando o adquirir deuda en la búsqueda de bienes materiales con el fin de aparentar un estatus social.
De manera que, en un país como Puerto Rico, el cual se encuentra tan arraigado a su cultura, la personalidad de los puertorriqueños inevitablemente se encuentra definida por ciertas costumbres que les impiden desarrollar un pensamiento crítico.
Por lo cual, podemos estar toda la vida construyendo una personalidad basada en una mentira, la cual tiene el propósito de encajar dentro de los patrones culturales de la sociedad puertorriqueña en la búsqueda constante de aceptación social.
De manera que la sociedad puertorriqueña sufre por ciertos disturbios psicológicos por causa de que buscan tener control de todos los aspectos de las diversas circunstancias que les rodean, motivadas por el complejo del qué dirán las demás personas quienes, a la larga, no han aportado nada positivo en sus vidas.
Para colmo, si entendemos la psicología del sistema religioso de las iglesias, podemos comprender que la religión cristiana en Puerto Rico se ha beneficiado del hecho de que la sociedad sufre por el afán de controlar todos los aspectos de su vida. Cuando sienten que están perdiendo el control, muchos acuden a buscar los servicios de psicólogos, de ciertos coaching motivacionales, de la práctica del ocultismo, prácticas relacionadas con el hinduismo, la nueva era o la metafísica.
Y claro, muchos son convencidos por ministros adiestrados quienes identifican las carencias emocionales de las personas y valiéndose de mensajes persuasivos, comprometen a Dios ofreciéndoles a un Cristo quien alegadamente va a ocupar todos esos vacíos emocionales que el mundo no puede llenar, si lo aceptan como su salvador personal.
Así, la persona invirtió toda su vida en construir una personalidad basada en el engaño de las demandas culturales de esta sociedad puertorriqueña.
Ahora que la persona se ha convertido en un prosélito que ha sido convencido de participar en un determinado culto religioso cristiano con el fin de llenar ciertas carencias emocionales, cae en lo que el apóstol Pablo definió como "culto voluntario" en la Carta a los Colosenses 2:23, el cual se lleva a cabo por costumbre con el fin de recibir favores espirituales.
Este prosélito, una vez acepta participar en el sacramento del bautismo con el fin de integrarse activamente en los asuntos de la congregación, ahora es declarado una nueva criatura.
De manera que el prosélito va a poner todos sus esfuerzos en el desempeño de ponerse una nueva máscara, cumpliendo con todas las nuevas reglas según el sistema conciliar, con el objetivo de construir una nueva personalidad que lo venga a distinguir del resto de la cultura popular.
Por lo cual, en lo primero que el sistema de salvación religioso insiste es en la manera de vestir. Así, poco a poco, el sistema va aislando al prosélito de su familia, de sus amistades y del resto de la sociedad. Inclusive, si es posible, de su trabajo, cuando le dicen que "trabajo que le quita el tiempo a Dios, hay que dejarlo", haciéndolo partícipe de un campo de concentración espiritual sin que se dé cuenta.
Mi interés es que entienda el hecho de que las personas que participan de un determinado culto cristiano, sin importar la denominación, creen que le están sirviendo a Dios asistiendo a todos los cultos y participando de las actividades que organiza la congregación, cuando en realidad están invirtiendo tiempo y dinero en construir una personalidad con tal de ser aceptados por un determinado grupo.
Si estudiamos a los “ungidos” y “ungidas” seudo espirituales del movimiento evangélico pentecostal y carismático contando con un profundo conocimiento teológico, podemos darnos cuenta de que estos líderes espirituales no han manifestado el reino de los cielos en sus respectivos ministerios.
Estas celebridades evangélicas, quienes son tomadas en cuenta por la farándula e inclusive por la Cámara de Representantes, lo que en realidad han venido manifestando por décadas es su propia personalidad. Son personas que se adjudican el tener el derecho conferido directamente de parte de Dios de imponerse sobre los prosélitos o pueblo laico.
Inclusive por tradición, en Puerto Rico se cree que el hecho de que un personaje carismático logre cumplir con los objetivos terrenales en la construcción de un concilio, de facilidades a las que llaman "la casa de Dios" y de tener bajo su gobierno una congregación fiel, sugiere que tal ministro verdaderamente se trata de un “ungido” de Dios a quien hay que respetar como a Dios mismo.
Cuando Jesús demandó de sus seguidores —a quienes llamó apóstoles (enviados)— el hacer discípulos de todas las naciones, estamos hablando de personas como Aquila y Priscila, quienes se trataban de un matrimonio cristiano del primer siglo que tenía un peso ministerial colaborando con el apóstol Pablo en la difusión del evangelio del reino de los cielos.
Una de las formas más fáciles con la cual se puede esclavizar a un pueblo es negándole el derecho a la educación. De manera que, cuando un cristiano ha sido sometido a la esclavitud según los paradigmas que impone una determinada denominación, el Espíritu Santo permite que entienda la idea central de toda la Biblia en la kenosis de Dios.
La kenosis de Dios está basada en el pasaje que encontramos en Filipenses 2:7, que se trata de cómo Dios estuvo de acuerdo desde la eternidad en despojarse de toda su gloria para venir a nacer como hombre en igualdad de condiciones, adentrándose a lo más profundo del dolor humano con tal de compadecerse de nosotros, los pecadores, quienes fuimos elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo, haciéndonos partícipes de un real sacerdocio del orden de Cristo para bendición de las naciones.
El evangelio fiel nos exhorta a desechar toda idea religiosa que inculcan los líderes religiosos de que la feligresía está compuesta de meros laicos, de puros prosélitos, de gente ignorante que tiene la necesidad de que se le enseñe constantemente a ser cristiana, cuando todos los discípulos de Cristo hemos sido llamados a ejercer un ministerio sacerdotal según los dones conferidos por el Espíritu Santo.
Por causa de la mala fe de los líderes evangélicos que desecharon el término apostólico del pensamiento protestante y evangélico alegando que el ministerio apostólico solo existe en la Biblia, ellos mismos se adjudican el derecho de administrar todos los dones del Espíritu Santo. Son pastores y pastoras que pretenden operar como si fueran orquestas dentro de las congregaciones, negándole el derecho divino a cada creyente que sea hallado fiel y de buen testimonio para operar con un peso ministerial, enseñando a otros, según 2 Timoteo 2:2, para que lleguen a la plenitud del conocimiento de la doctrina de Cristo.
Hebreos 5:12-13 (RVR1960)
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;
El hecho de que a los prosélitos de una determinada denominación evangélica y sus distintas ramas se les trate como infantiles —quienes siempre tienen necesidad de que se les dé leche en vez de alimento sólido— es la razón por la cual hay tanto pecado en las instituciones religiosas.
Esto da paso a la manifestación de la gran apostasía de la iglesia en estos últimos días, cuando de estos grupos religiosos pseudo espirituales surgen líderes carismáticos que imponen las nuevas tendencias por las cuales tienen que regirse sus seguidores, llevando a muchos al mismo infierno.
Por cuanto la gente que participa de un culto voluntario que llevan a cabo para ellos mismos, escoge en cuáles mentiras va a creer y permanecer fiel, tal como lo hizo el rey insensato Acab, relato que encontramos en 1 Reyes 22.
La operación del Espíritu Santo en el verdadero creyente es convencerlo de arrepentimiento con el fin de desmantelar esa personalidad que la persona estuvo construyendo toda su vida basada en un engaño —inclusive participando en un culto voluntario con el fin de ser aceptada por un determinado grupo religioso— para que pueda servir como un heraldo del reino de los cielos.
Esta es la razón por la cual, en el Evangelio según Mateo 3:1-17, Juan el Bautista hace un llamado al arrepentimiento a un pueblo que construyó su personalidad basada en una religión de obras muertas, donde sus líderes religiosos hacían alarde de practicar un estricto cumplimiento de la Ley de Moisés que les otorgaba el derecho moral de excluir de la religión a todos los que no podían agradar a Dios según dicho cumplimiento.
Todas las denominaciones están de acuerdo en que el arrepentimiento consiste en arrepentirse de cometer pecados, exhortando a la persona a volver a la práctica de la religión organizada.
Sin embargo, el verdadero concepto de arrepentimiento bíblico consiste en arrepentirse de no creer al evangelio del reino de los cielos. Por cuanto los del mundo no creen en el evangelio del reino de Dios, ya han sido condenados. Cuando muchas veces actuamos en contra de la ley de Dios a sabiendas, no estamos creyendo en el evangelio que nos reveló nuestro Señor Jesucristo, y por tal razón el Espíritu Santo nos convence de pecado, redarguyéndonos en nuestro interior.
Si nosotros, como ministerio apostólico y profético, nos hubiéramos dedicado a identificar las carencias emocionales de miles de personas que se han acercado al ministerio con diferentes propósitos mundanos, tuviéramos miles de seguidores y miles de “likes” por las redes sociales, viviendo en opulencia.
Sino que nos hemos enfrentado a un pueblo puertorriqueño el cual, históricamente, está acostumbrado a vivir sometido por diferentes regímenes: ya sea cultural, religioso, supersticioso, político, económico o farandulero, el cual impone las nuevas pautas con las que se tiene que regir la sociedad. De manera que es difícil que este pueblo llegue a desarrollar un pensamiento crítico con el cual pueda minimizar la posibilidad de ser engañado.
Entonces, ¿vale la pena poner todos nuestros esfuerzos en construir una personalidad basada en un engaño con tal de ganar el mundo? ¿O poner todos nuestros esfuerzos en construir una personalidad basada en un celo denominacional que no proviene de Dios, en el cual el prosélito viene a actuar como si fuera el único que puede agradar a Dios en el desempeño de la religión?
Lucas 17:20-21 (RVR1960)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
Si Jesús, en el pasaje que encontramos en Lucas 17:20-21, se identificó como el mismo reino de Dios, y si la Santa Escritura nos dice que en el contexto de un nuevo pacto Jesús nos dio su aliento de vida, su “ruaj” (soplo), podemos afirmar que Jesús vive en nosotros.
Eso quiere decir que nuestra personalidad no puede estar basada en un engaño, en una máscara que nos ponemos para agradar a los de la cultura popular o a los líderes religiosos que se convierten en personajes del pueblo religioso.
Si afirmamos que Cristo vive en nosotros, se supone que la personalidad de cada creyente en Cristo venga a revelar el reino de los cielos para testimonio a este mundo caído, el cual vive sin fe y sin esperanza.
Si decimos que estamos en Cristo pero no expresamos la revelación del reino de los cielos, tal como lo hizo Jesús el Nazareno en su ministerio terrenal, entonces tenemos graves problemas que pueden afectar nuestro destino eterno.
Por lo tanto, ha llegado el momento de despojarnos de la máscara del engaño cultural y de la religiosidad de apariencias.
No fuimos llamados a construir una personalidad para encajar en los patrones de esta sociedad ni para complacer las demandas de un sistema conciliar, sino para permitir que el Espíritu Santo desmonte toda mentira en nosotros. Si verdaderamente Cristo vive en nuestras vidas, nuestra personalidad ya no es un artificio humano, sino el reflejo vivo de su Reino en la tierra. La elección es nuestra: continuar viviendo en la ilusión de un culto voluntario o abrazar la libertad del evangelio fiel para manifestar la gloria de Dios a este mundo.
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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