lunes, 3 de agosto de 2026

30/julio/2026 #305 El temor al "qué dirán" es un complejo que te puede llevar al mismo infierno. / Autoría: Juan Calo

 


30/julio/2026 #305
El temor al "qué dirán" es un complejo que te puede llevar al mismo infierno.

🔴 Publicado originalmente en mi grupo de Facebook: Esto No Te Lo Dijeron Los Evangélicos 👈 (las letras en azules o grises lo va a dirigir directamente a la pagina)

Las personas que se acercan a una institución cristiana religiosa lo hacen motivadas por sus carencias emocionales. Llegan con la esperanza de sentirse aceptadas por un grupo que ha acordado participar activamente en un determinado culto.

Tenemos claro que todos los sistemas eclesiales —sin importar la ortodoxia que impongan basada en reflexiones teológicas de quienes afirman tener la «sana doctrina»— están diseñados para dar la bienvenida a las personas que buscan atención. 

Allí son persuadidas para escuchar una predicación que las convenza de comprometerse y participar activamente en un determinado culto. Este, a su vez, está orientado a que la persona aporte financieramente para mantener un sistema sacerdotal según el modelo del Antiguo Testamento.

Sin embargo, una vez que la persona se siente aceptada por la congregación y entra formalmente al sistema religioso mediante el bautismo, las cosas cambian.

Es en esta etapa donde aseguran que, tras el bautismo, «murió el viejo hombre» y ahora nace uno nuevo. Sin embargo, esta nueva persona se ve obligada a vivir la experiencia cristiana bajo el cumplimiento de reglas estrictas. 

Con ello, el nuevo prosélito pierde la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico que le permita discernir entre las verdades bíblicas y la manipulación psicológica.

Recuerdo haber escuchado a un evangelista pentecostal, maduro en la fe, comentar que si a los fanáticos del pentecostalismo criollo se les pregunta por qué llevan la vida religiosa que llevan, responden: «Porque el pastor no quiere que hagamos ciertas cosas». Él señalaba que se trata de personas ignorantes que se entregan voluntariamente a una forma de esclavitud.

Recuerdo cuando trabajé en la División de Armas Ilegales del Negociado de Drogas y Narcóticos de la Policía de Puerto Rico. En una ocasión, me asignaron realizar una investigación en el municipio de Loíza debido a la ola de asesinatos provocada por la guerra por el control de los puntos de droga. El objetivo era desarmar a ambos bandos en conflicto.

Les cuento que es costumbre que el comandante del precinto gestione junto con miembros de la Policía quienes se identifican como cristianos para organizar un evento, con el fin de impactar a la comunidad mediante la palabra de Dios.

Les cuento que abordé un vehículo oficial junto a mi supervisor y al comandante del precinto de Loíza para ubicar ciertos lugares como parte de la investigación. En ese momento, se presentó en el cuartel un individuo en estado paranoico alegando que lo perseguían para matarlo, por lo que dos agentes uniformados, supuestamente cristianos, lo atendieron.

Observamos desde el vehículo oficial cómo uno de los agentes puso su mano derecha sobre la cabeza del individuo y comenzó a orar por él, dando un par de zapatazos en el suelo.

Luego, el agente se acercó al vehículo oficial y le dijo al comandante del precinto que había que llevar al individuo a la iglesia pentecostal de la cual ambos eran miembros.

El comandante le preguntó por qué había que hacer eso, a lo que el agente respondió que el individuo era «fruto» del evento evangelístico que habían realizado en una de las comunidades de Loíza. Ante esto, el comandante los autorizó.

Más tarde, el comandante quien conducía el vehículo en el cual nos encontrábamos a bordo para realizar la investigación, pasó frente a la institución religiosa donde se celebraba el culto. Allí estaban sentados los dos agentes junto al individuo, por lo que el comandante exclamó: «Ahora nos jod... con estos fanáticos religiosos que no quieren trabajar atendiendo querellas».

Hermanos, los cristianos tenemos que pensar con el corazón y amar al prójimo con la mente.

El afán de las instituciones religiosas por llenar las congregaciones de prosélitos y convencer a las personas de participar en un determinado culto llega al extremo de que, quienes dicen estar «evangelizando» pierden la razón en dicha gestión.

Aquel individuo lo que tenía era un brote paranoico provocado por el consumo de una sustancia controlada conocida como crack, la cual causa alucinaciones; por lo tanto, lo que realmente necesitaba era ser trasladado a un centro de rehabilitación.

Le pregunté al comandante del precinto cuántas iglesias había en el pueblo de Loíza y me respondió que aproximadamente ochenta, en un municipio donde Satanás parece tener título de propiedad.

Cuando decimos que somos pentecostales, nos referimos a que creemos en un evangelio de poder. Sin embargo, autonombrarse pentecostal es muy distinto a participar en el sistema conocido como pentecostalismo, el cual promueve un celo denominacional enfocado en hacer prosélitos que adoptan creencias bajo las cuales pierden la capacidad de razonar por sí mismos.

La razón por la cual hay tantas instituciones religiosas en Puerto Rico es que estas cuentan con ministros adiestrados para adoctrinar e inculcar un celo incuestionable. Esto genera en los creyentes un complejo que lleva a muchos a fingir dentro del culto e, incluso, a cohibirse de faltar —aun teniendo necesidades urgentes— por el temor al «qué dirán».

El movimiento pentecostal criollo es la denominación supuestamente protestante más influyente; de una forma u otra, ha permeado incluso en las demás denominaciones que creen en la manifestación activa del Espíritu Santo.

Sin embargo, aunque muchas congregaciones afirman creer en dicha manifestación, a la larga se encuentran en rebelión contra la cruz del Calvario. Esto ocurre al convertir el celo denominacional en su propio dios e infundir, de manera violenta, un complejo en todo aquel que cuestiona sus creencias, aun cuando estas resulten anticristianas.

Mi esposa y yo trabajamos durante aproximadamente quince años en el Negociado de Drogas y Narcóticos de la Policía de Puerto Rico, en una batalla diaria contra el trasiego de drogas. Esa labor nos permitió conocer, sin filtros, la cruda realidad de la sociedad violenta puertorriqueña.

Pero puedo decir, sin temor a equivocarme, que las peores actitudes que he visto las tienen quienes afirman ser el «pueblo de Dios» en Puerto Rico, un pueblo dominado por un «ídolo del celo», tal como se menciona en el libro del profeta Ezequiel (8:3).

Por esta razón, muchas personas que se han retirado de estos centros de reunión tóxicos —los cuales por décadas han hecho tanto daño a la sociedad puertorriqueña imponiendo cargas ajenas a Dios—, aun dándose cuenta de que fueron manipuladas por un sistema religioso institucional, se muestran renuentes a proclamar las verdades bíblicas. 

Todavía se sienten identificadas con falsos ministros que imponen las nuevas tendencias y ceden por el temor al «qué dirán», con tal de seguir a las masas y sentirse aceptadas.

Todo porque saben que, una vez que asumen la responsabilidad ministerial de derribar paradigmas religiosos, esto inevitablemente trae persecución de parte de aquellos que dicen ser el pueblo de Dios solo de labios, pero que actúan motivados por un celo denominacional, tal como lo hicieron los antiguos fariseos que se rebelaron contra la cruz.

Hermanos, las dos bestias del capítulo 13 del libro de Apocalipsis representan los dos poderes de control social de los cuales 
Satanás ejerce dominio: la política y la religión. Son dos sistemas anticristianos a los cuales los pueblos de la tierra rinden lealtad, y de ahí surge el asunto de la marca de la bestia, que se trata de las almas que se rebelan en contra de la cruz del calvario y rinden lealtad a las tendencias del mundo.

Hay que entender que en el reino de los cielos no existen limbos donde el hombre pueda vivir en un estado inconcluso de la salvación. Por lo tanto, es un asunto de vida o muerte: o sirves de testigo a Jesucristo para vida eterna, o sirves de testigo a los hombres por el temor al «qué dirán», lo cual te conducirá al mismo infierno.

Porque si usted dice ser cristiano, pero cree estar en un estado inconcluso de la salvación y se queda callado ante las injusticias que se cometen en el sistema religioso para estar en paz con los hombres, mejor váyase a practicar el budismo o la Nueva Era, donde a lo mejor tendrá menos condenación el día del juicio final.

Mateo 10:34-36 (RVR1960)
No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Este pasaje bíblico de ninguna manera justifica el uso de la violencia física o psicológica en contra de quienes se nos oponen. Por el contrario, nos advierte de una realidad: dar testimonio de Jesucristo y asumir las demandas del evangelio siempre nos traerá una «muerte social», donde la misma familia suele ser la primera en levantarse en contra de uno para hacernos la guerra con la frasecita: «adió pero, tú no eres cristiano o cristiana».

Hay que comprender que Satanás codició el haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, con la potestad de gobernar como lo hacen los hombres. Por tanto, usted tiene que entender que Satanás posee el título de propiedad de este mundo porque Adán se lo concedió.

De manera que Satanás, los demonios, el razonamiento humano corrupto, la política y los sistemas religiosos conspiran en conjunto en contra de la cruz del Calvario.

Por lo cual, usted tiene que estar convencido de que, si se identifica como un creyente en Jesucristo, la Palabra de Dios lo obliga a dar testimonio de la luz en un mundo vendido a las tinieblas.

Lo que quiero que entienda, en el amor de Jesucristo, es que si usted sigue las corrientes y las nuevas tendencias de este mundo —haciéndose partícipe de prácticas o enseñanzas que ni siquiera comprende, pero que le parecen agradables al ego—, inevitablemente pagará las consecuencias de haber apostatado de la fe: ya sea que parta de este mundo material y despierte en el infierno, o que se quede fuera en el rapto de los testigos fieles de Jesucristo.

Siempre digo que el hombre tiene la obligación de buscar su libertad, pero solo hay libertad en conocer las verdades bíblicas de la revelación del reino de los cielos que nos trajo Jesucristo, quien fue la mayor manifestación de la misericordia de Dios dada a la humanidad.

Estos no son tiempos para estar jugando a «ser el más cristiano, el más espiritual» siguiendo las nuevas tendencias que gobiernan al sistema religioso solo para caerle bien a la gente fanática.

Estos son tiempos decisivos donde muchos están siendo probados sin darse cuenta y están saliendo faltos, tal como el rey Belsasar, quien profanó los utensilios sagrados del Dios de Israel hasta que el dedo de Dios escribió en la pared.

Hermanos: no existen preguntas tontas, sino cristianos prosélitos que no preguntan.

Si el Espíritu Santo te está inquietando a cuestionar ciertas doctrinas que imponen algunos ministros, busca a líderes competentes en el nuevo pacto y plantea tus dudas. 

El cristianismo no consiste en seguir reglas impuestas por oradores adiestrados por un sistema conciliar, sino en una profesión de fe que nos exige saber lo que estamos haciendo, para evitar actuar insensatamente ante un Dios santo, quien es el único que tiene la potestad de salvarte o enviarte al infierno.

Acuérdese de que, mientras Sansón peleaba contra los filisteos, la gloria de Dios se manifestaba sobre él. Sin embargo, una vez que se cansó de pelear y se acomodó en el regazo de Dalila —aquella que debilita—, terminó solo, ciego y cautivo.

Por lo tanto, esa actitud pasiva que tienen millones de cristianos que actúan con la neutralidad de un budista —escudándose en que «el evangelio no hay que defenderlo porque se defiende solo»— los llevará al crujir de dientes en el lugar de tormento eterno.

Mateo 13:50 (rvr1960)
y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Hay un dicho popular que expresa con claridad la realidad del creyente: «Camino malo se pasa rápido».

Por lo tanto, como cristianos tenemos que comprender que, por causa del testimonio de Jesucristo, siempre seremos perseguidos por quienes se oponen al mensaje de la cruz —incluso por aquellos que dicen ser «los más espirituales» o «los más ungidos que están en niveles»—. 

Vale la pena llevar los azotes de Cristo para llegar a ser reconocidos en el reino de los cielos como testigos fieles. ¡Aleluya! Esa tiene que ser la mayor añoranza de todo cristiano: estar en la presencia del Cordero.

«Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros». Mateo 5:11-12 (RVR1960)

Sin embargo, a pesar de que JESÚS nos dio una promesa real y verdadera para la vida de todo creyente como la de Mateo 5:11-12, no entiendo cuál es el demonio, el engaño espiritual que se ha metido en el pueblo cristiano para tenerle temor a falsos y falsas ministras boconas y a sus fanáticos seguidores. 

Esta gente actúa con violencia en las redes sociales como verdaderos criminales justificados por un celo denominacional. 
La mayoría de la cristiandad ignoran que, al adoptar una actitud pasiva ante estos Barjesús (Hechos 13:6-11), usted también será juzgado el día del juicio final, porque los cobardes no entrarán al reino de los cielos, según Apocalipsis 21:8.

Por lo tanto, usted tiene la necesidad de arreglar sus cuentas con Dios, porque vienen tiempos difíciles. Mi mayor deseo es verlos en el cielo gozando de la presencia del Cordero, quien venció y nos hizo partícipes de su victoria sobre las fuerzas del mal para caminar con firmeza en medio de las adversidades.

Este es el consejo de Dios para su pueblo fiel en estos tiempos postreros, en los que la fe de muchos está siendo probada:
«Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige? El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú». Isaías 51:12-16 (RVR1960)

Vivimos tiempos decisivos donde la tibieza ya no es una opción. 

Seguir la corriente de las masas o callar ante la injusticia por proteger una reputación denominacional solo conduce a la ruina espiritual. 

El evangelio exige valentía para derribar paradigmas religiosos y sostener la verdad, aun cuando eso signifique la persecución o el desprecio de los hombres. 

Recuerda: el furor del perseguidor pasará, pero la palabra de Dios y la corona de los fieles permanecerán para siempre.

Autoría:
Apóstol Juan Calo 
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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