jueves, 28 de mayo de 2026

#290 23/abril/2026 ¿Por qué es más deseable leer a Pedro que a Pablo y a Judas?




#290 23/abril/2026
¿Por qué es más deseable leer a Pedro que a Pablo y a Judas?

* Artículo compartido en mi pagina de grupo en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos

2 Pedro 3:16 (RVR1960)
"...casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición."
Lo primero que tenemos que entender es el hecho de que el pueblo hebreo, que Dios sacó con mano fuerte del imperio egipcio, era un pueblo que vivió como esclavo e influenciado por el culto idólatra. El propósito por el cual Dios sacó a este pueblo de la esclavitud no fue otro que el de que le sirvieran como testigos de las maravillas del que vino a ser conocido como el "Dios del desierto", ante las naciones que establecían un culto idólatra.
A pesar de que el pueblo hebreo salió de Egipto en un pacto de gracia —en el cual Elohim propuso que iba a suplir todas las necesidades de este pueblo a cambio de que le adoraran en el desierto—, estos fueron incapaces de cumplir con un único mandamiento.
El ego que habita en nuestra naturaleza caída se resiste a que Dios cambie nuestros paradigmas. Por tal razón, el pueblo hebreo, habiendo habitado en Egipto como esclavos, se resistió a vivir por medio de la gracia de Dios, buscando ser justificados por sus obras; por tal razón le exigieron a Aarón fabricar un becerro de oro.
De manera que el pueblo de Israel nunca ha cumplido con el propósito por el cual fue elegido. Elohim se apartó de ellos y, desde entonces, les vino a hablar por medio de Moisés. A partir del momento en que recibieron la ley que los señalaba como pecadores, comenzaron a perecer en el desierto.
El pueblo de Israel nunca ha sido un pueblo espiritual. Dios vino a instruir a este pueblo por medio de sus errores y su incapacidad de cumplir perfectamente con la ley; les enseñaba lo espiritual por medio de ilustraciones y símbolos, como el tabernáculo, los altares y el arca del pacto, la cual era simbólicamente custodiada por querubines.
Todo el antiguo pacto tenía el propósito de preparar al pueblo de Israel para la llegada del día de su redención, con la proclamación de las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús.
Por tal razón, existe una diferencia con el método de establecer una predicación "al son del sintetizador", basada en palabras persuasivas donde se ofrece a Jesús como la solución a los problemas que causan incertidumbre, buscando una respuesta del pecador para que acepte participar en un culto. Este método pretende llevarlos directamente a Jesucristo sin pasar por la cruz.
Los ministros, en especial los evangelistas, tienen la responsabilidad de establecer un discipulado con el fin de llevar a las personas ante Moisés, para que Moisés los conduzca a la cruz del calvario y vengan a participar juntamente con Jesucristo en su muerte y resurrección.
A diferencia del antiguo pacto, el cual sirve como un ayo o tutor que enseña a los niños por medio de rudimentos hasta que lleguen a la plenitud del conocimiento de Dios, el Nuevo Testamento es la universidad en la cual recibimos el plenilunio de la revelación del reino de los cielos por medio del conocimiento de la doctrina de Jesucristo.
Por lo cual, tenemos que entender que el ministerio de los doce discípulos de Jesucristo, a pesar de que fueron testigos presenciales, se mantuvo apegado a los rudimentos de la ley guardando la tradición; de ahí surgió la disputa entre Pablo y Pedro.
Pablo fue profundamente teológico por el hecho de que era un rabino instruido en la ley por Gamaliel (Hechos 22:3). Él entendía que la ley fue dada para demostrar la incapacidad de los hombres de cumplir con la demanda de un Dios santo que exige obediencia perfecta, para así recibir la justificación por los méritos de Jesucristo, siendo Cristo la más elevada y excelente manifestación de la gracia de Dios.
La epístola según Judas expresa el temor apostólico por medio de un tratado apologético. Se centra en la responsabilidad de cada cristiano que ha recibido la revelación del reino de los cielos según la doctrina de Jesucristo, y a quienes se les ha confiado la encomienda de hacer discípulos en todas las naciones.
Mientras tanto, hoy día, falsos maestros —quienes por medio de un poder satánico alegan ser los más espirituales y poseer el conocimiento del ámbito espiritual— convencen a los cristianos tibios de que el evangelio no tiene necesidad de ser defendido. Alegan que se defiende solo y que no existe la necesidad de estudiar teología ni las diversas doctrinas bíblicas sistemáticamente.
La epístola de Judas nos exhorta a establecer defensa de nuestra común fe en Jesucristo. Nos insta a desarrollar la habilidad de diferenciar los fundamentos eternos de la revelación de las doctrinas inventadas por los hombres según sus propias conclusiones (la tradición).
También describe a los falsos maestros como impíos oponentes del evangelio que niegan a Jesucristo al inventar sus propias teologías para sacar ventaja de aquellos que son infantiles en la fe.
Mateo 9:35-38 (RVR1960)
"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino... Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor..."
Mientras las epístolas de Pablo están enfocadas en comprender el orden bíblico y el propósito de Dios (lo que conocemos como estudio teológico), y la epístola de Judas expresa el temor por la infiltración de falsos maestros, las epístolas de Pedro son tratados pastorales.
En la primera parte, Pedro anima a los creyentes dispersos a mantenerse firmes y santos ante el mundo, a pesar de la persecución, empleando el término "esperanza viva":
1 Pedro 1:3-5 (RVR1960)
"Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva..."
En la segunda parte, Pedro establece un tratado sobre el riesgo que corre la iglesia con la introducción de falsos maestros que distorsionan la sana doctrina para obtener beneficios personales, exhibiendo vidas glamorosas basadas en ventajas financieras.
Existe un paralelismo entre la segunda epístola de Pedro y la de Judas: ambas buscan despertar en los creyentes un pensamiento crítico para diferenciar la sana doctrina de los inventos de los falsos maestros que blasfeman el nombre de Jesús.
Podemos entender que la primera epístola de Pedro, al ser un tratado pastoral que busca "sanar las llagas de las ovejas" (Isaías 1:6), nos resulta más deseable. En nuestra humanidad, preferimos escuchar una predicación que nos anime a mantenernos firmes ante las dificultades que "ponerle asunto" al estudio de la teología para comprender cómo Dios piensa, o establecer una defensa de la fe (apologética).
Lo que me motivó a escribir este artículo es que el 90 por ciento de los mensajes en internet están dirigidos solo a consolar a los cristianos en dificultad. Unos lo hacen por las Escrituras, pero otros comprometiendo a Dios con promesas a cambio de dinero. Hermanos, las predicaciones de aliento son importantes, pero los ministros no pueden hacer a los feligreses dependientes de ellas domingo tras domingo, llevándolos a un "culto voluntario" que terminan haciendo para ellos mismos en busca de favores.
Está bien fomentar la firmeza en la fe, pero debemos preguntarnos como ministros competentes: ¿En realidad los feligreses tienen conocimiento en qué están basando su fe?
Es necesario el conocimiento de la ley y sus rudimentos (que nos conducen a ser crucificados con Cristo), el conocimiento teológico (para conocer la naturaleza de Dios) y la apologética (para defender la fe).
Sin dejar atrás la predicación de exhortación, debemos saber que el propósito de Dios no es atropellarnos; sus sufrimientos permitidos siempre son para bien, aunque nuestra humanidad busque la comodidad por causa del ego. Estos elementos son necesarios para edificar nuestra fe sobre la roca, que no es Pablo ni Pedro, sino Cristo Jesús.
La fe que se manifestó en Pedro
Mateo 16:16-18 (RVR1960)
"...Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente... sobre esta roca edificaré mi iglesia..."
Este pasaje no se refiere a que la iglesia se edifique sobre Pedro como persona, sino sobre la fe que se manifestó en él al confesar a Jesús basado en su conocimiento personal. Cada creyente debe dejar la actitud mediocre de pensar que solo con "aceptar a Cristo" ya terminó todo. Deben perseverar y navegar como "capitán de agua salada" en los aspectos mencionados para llegar a la madurez.
Como ministro de un nuevo pacto, les exhorto a dejar de hacer un "culto de los problemas" diarios que nos impiden madurar. Debemos esforzarnos en la esperanza viva de saber que Jesús está ordenando nuestras vidas, aunque de momento no lo percibamos.
Salmos 50:15 (RVR1960)
"E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás."
La vida cristiana no puede sostenerse de manera equilibrada si nos limitamos a buscar únicamente el consuelo emocional que nos ofrecen las epístolas pastorales de Pedro. Aunque su mensaje de "esperanza viva" es el bálsamo necesario para nuestras heridas, este debe estar cimentado sobre la estructura sólida de la doctrina de Pablo y protegido por la valentía apologética de Judas.
No podemos ser creyentes que solo buscan "sentirse bien" sin entender "en quién hemos creído". El verdadero crecimiento espiritual ocurre cuando dejamos de ser consumidores de milagros para convertirnos en discípulos de la Palabra. La madurez nos exige navegar más allá de nuestras necesidades inmediatas, profundizando en la universidad del Nuevo Testamento para que, al llegar el día de la angustia, no solo invoquemos al Señor, sino que lo hagamos con la certeza de conocer Su carácter, Su justicia y Su soberanía.
Edifiquemos, pues, nuestra casa sobre la Roca —Cristo Jesús—, integrando la teología, la defensa de la fe y la santidad práctica, para dejar de ser niños fluctuantes y convertirnos en los ministros competentes que este tiempo demanda.
Gracia y paz.
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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