jueves, 28 de mayo de 2026

#291 26/abril/2026 EL EFECTO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE AL VIVIR APEGADO A SUS ESFUERZOS EN EL DESEMPEÑO DE LA RELIGIÓN VS. EL EFECTO DE LA GRACIA DE DIOS EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE QUE RECONOCE QUE ES UN PECADOR




#291 26/abril/2026

EL EFECTO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE AL VIVIR APEGADO A SUS ESFUERZOS EN EL DESEMPEÑO DE LA RELIGIÓN VS. EL EFECTO DE LA GRACIA DE DIOS EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE QUE RECONOCE QUE ES UN PECADOR

* Artículo compartido en mi pagina de grupo en Facebook: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos

1. El Joven Rico: El Celo que Ciega

Marcos 10:17-30 (RVR1960)
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?". Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre". Él entonces, respondiendo, le dijo: "Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud". Entonces Jesús, mirándole, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz". Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Podemos notar en el relato bíblico que el joven rico no fue llamado por su nombre debido a que el evangelista no tuvo el propósito de destacar al personaje, sino más bien de exponer una enseñanza universal la cual aplica a todos los que viven perseverando por un celo religioso, en todas las épocas.

"¿Qué haré para heredar la vida eterna?" Es la idea central de la enseñanza bíblica. Vemos que Jesús le ofreció cumplir la Ley, pero el joven, motivado por un celo religioso, se jactó de haberla cumplido. De manera que el joven no se consideró como un pecador y, por tal razón, creyó ser merecedor de heredar el reino de los cielos por su desempeño en la religión.

Sin embargo, cuando Jesús le ofreció la salvación por la gracia de Dios al demandar que se deshiciera de sus posesiones y la repartiera entre los pobres. El celo religioso cerró las posibilidades de este joven. Él pensaba que sus posesiones eran el resultado de su propio desempeño y mérito, lo que le impidió soltar lo terrenal por lo Eterno.

2. El Engaño del Ego y la Religiosidad Moderna

Hermanos, todos los que hemos participado en un culto religioso cristiano nos hemos resistido, en algún momento, a heredar el reino de los cielos por la sola gracia de Dios. Motivados por el ego, nos hemos considerado buenos y merecedores del cielo por nuestro desempeño denominacional. Por otro lado, aquellos que afirman no creer en Dios o crean uno a su medida, buscan eliminar la conciencia de pecado apoyándose en un libre albedrío subjetivo para decidir qué es bueno y qué es malo.

Es común que utilicemos la palabra "pero" para destacar algo negativo, pero en la Biblia vemos que la gracia de Dios fue eficaz para cambiar el corazón de quienes reconocían que no podían agradar a Dios bajo la ley o la tradición.

3. Zaqueo: La Gracia que Transforma

Consideremos la historia de Zaqueo, cuyo nombre significa "justo", aunque era visto como un traidor al colaborar con el gobierno romano.

Lucas 19:1-10 (RVR1960)
[...] Jesús llegó a aquel lugar, miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa". [...] Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo dijo al Señor: "He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado". Jesús le dijo: "Hoy ha venido la salvación a esta casa".

Vemos aquí cómo Jesús fue en contra de los paradigmas de la tradición de los ancianos, quienes hacían acepción de personas. Al entrar en la casa de un pecador de alto perfil, dio testimonio de que la gracia es eficaz para cambiar el corazón de piedra de quienes reconocen su incapacidad de cumplir la ley por sus propios medios.

4. De la Tradición de los Ancianos a la Tradición Imperial

Esta ceguera espiritual que vemos en los líderes de la época de Jesús, quienes preferían su tradición antes que la manifestación de la gracia en Zaqueo, no terminó en el siglo primero. 

Históricamente, esa misma estructura de pensamiento migró de las tradiciones judías a las tradiciones institucionales romanas. Así como los ancianos de Israel crearon una "cerca" alrededor de la Ley, el sistema religioso posterior levantó barreras doctrinales basadas en decretos políticos y filosóficos que terminaron por oscurecer la sencillez del evangelio.

Podemos ver cómo el sistema religioso institucionalizado cierra las puertas del reino a aquellos que confunden la defensa de la fe con un celo denominacional basado en rechazar la gracia a cambio de ritos. Se enseña la necesidad de participar en templos específicos bajo el eslogan "en la casa de Dios es que ocurren los milagros", cuando la Biblia es clara:

a. Hechos 17:24: Dios no habita en templos hechos por manos humanas.

b. 1 Timoteo 2:5: Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

c. 2 Corintios 9:7: Dios ama al dador alegre, no al que da por necesidad o manipulación financiera.

Incluso se ha impuesto la necesidad de creer en construcciones filosóficas como la Trinidad —consolidada en el Edicto de Tesalónica del año 380 d.C. por el emperador Teodosio I— para no ser considerados herejes. Se utiliza el poder político para perseguir posturas distintas, olvidando que la Escritura declara en Deuteronomio 6:4: "Jehová nuestro Dios, Jehová uno es".

5. El Dios Eterno y el Llamado Final

El milagro que la cristiandad debe anunciar es que el Dios que se reveló a Moisés como "YO SOY", el Anciano de Días, decidió desde la eternidad hacerse semejante a nosotros como Hijo de Hombre para padecer nuestras debilidades y apiadarse de nosotros.

Parece mentira que, tras el sacrificio de Jesús frente al sistema religioso de su tiempo, hoy se siga fomentando un celo que no proviene de Dios. El celo religioso cierra el cielo porque busca preservar la reputación y el desempeño humano. Como dijo Jesús: "¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mateo 16:26).

Si usted confía en su reputación como religioso —al estilo de Nicodemo— para mantener una vida tranquila, sepa que quienes no creen en el evangelio puro mueren sin perdón. La salvación no es una transacción religiosa, es un regalo.

Efesios 2:8
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios".

La diferencia entre vivir bajo el esfuerzo del desempeño religioso y vivir bajo la gracia de Dios radica en la condición del corazón. Mientras que el celo religioso alimenta el ego, fomenta la jactancia de una supuesta "bondad" y se aferra a tradiciones e instituciones humanas —como el joven rico que no pudo soltar sus posesiones ni su reputación—, la gracia de Dios solo puede operar en aquel que, como Zaqueo, reconoce su bancarrota espiritual.

La verdadera libertad cristiana no se encuentra en el cumplimiento de edictos históricos o en la asistencia a templos de manos humanas, sino en reconocer que el Dios eterno se hizo hombre para buscarnos. La religión nos pide escalar hacia Dios mediante méritos y dogmas; el Evangelio nos revela que Dios ya descendió hacia nosotros por puro amor. Solo aquel que está dispuesto a "perder su vida" religiosa y sus seguridades terrenales podrá hallar la vida eterna que es un don gratuito, y no un salario por nuestro desempeño.

Que vuestra fe no descanse en instituciones de hombres, sino en el poder de Dios que nos rescata de nuestra propia religiosidad. 

Gracia y paz.

Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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