22 de septiembre de 2026
#315
Cómo la cristiandad ha cambiado el gozo de la salvación por un sentido de seguridad religiosa y la autosuperación, según el consejo de los hombres
➡ Publicado en Facebook la pagina de grupo: Esto No Te Lo Enseñaron Los Evangélicos (las letras en azul o grises te llevarán a la pagina)
No cabe duda de que la humanidad se encuentra viviendo en tiempos decisivos, y no me refiero exclusivamente al fracaso político que está afrontando el actual gobierno de los Estados Unidos.
Además de los desastres naturales que están ocurriendo a nivel mundial, destacan las guerras absurdas iniciadas por líderes políticos para saciar sus ansias de poder, la trata humana y la desigualdad social en la que a muchos les fascina vivir, con tal de sentirse por encima de los demás.
Sin embargo, la peor tragedia que afronta esta última generación es el amor por la mentira y por toda la desinformación que se propaga en las redes sociales como los tentáculos de un pulpo.
En este entorno, las personas que carecen de capacidad para desarrollar un pensamiento crítico escogen las falsedades en las que deciden creer, para terminar refugiándose en el negacionismo, un verdadero acto de irresponsabilidad social.
He tenido la experiencia de encontrar la mentira aun en los hábitos del cristianismo pseudoespiritual, un culto que aparenta ser el más espiritual. Esto me ha llevado a reflexionar sobre la serpiente antigua, a la cual la cristiandad por costumbre asemeja con un reptil, cuando en realidad debió ser un ser de luz, según lo describe 2 Corintios 11:14.
Recuerdo que hace muchos años nos invitaron a un culto de oración en una pequeña cabaña con suelo de tierra. Allí asistían los miembros más devotos de esa congregación, la mayoría de personas de avanzada edad. Aun sin conocernos, nos ungieron para el ministerio al cual el SEÑOR nos envió.
Pero noté el hecho de que, en el lugar donde estaba ubicada la pequeña cabaña, había dos casas de madera pertenecientes a los hijos del pastor, quienes ni siquiera forman parte de la congregación. Luego de que culminó la reunión de oración, escuché al pastor decirle a uno de los caballeros que tenían que mantener limpio el patio de todo ese lugar —incluyendo los de las casas de sus hijos—, alegando que se trataba de un lugar santo.
Mira, cuando comenzamos con el ministerio, nos encontrábamos en la misma situación que el pueblo de Israel en el tiempo del libro de los Jueces: teníamos buenas intenciones al hacer las cosas, pero las hacíamos sin conocimiento teológico.
De manera que el SEÑOR nos envió a visitar congregaciones que aparentaban ser las más espirituales. No fuimos en calidad de profetas, sino como simples visitantes, ya que en aquel momento no contábamos con el conocimiento teológico que tenemos hoy en día.
De una forma u otra, fuimos edificados en estas congregaciones a nivel emocional durante la transición de renunciar a nuestro trabajo en la Policía de Puerto Rico. Por esa razón, queríamos convencernos de que lo que se manifestaba allí era verdad, ya que al ser humano le gusta refugiarse en este tipo de culto carismático. Es precisamente por este motivo que existen las mega iglesias carismáticas.
Sin embargo, el Espíritu Santo le revelaba la mentira a mi esposa, la profetisa María Izabel Mestre, quien fue consagrada como profeta para denunciar a pastores caídos. Ella actuó valientemente, sin importar las represalias que la mafia de estos líderes tomaran en su contra.
Incluso lo siguen haciendo de forma encubierta en las redes sociales. Allí, personas que dicen ser cristianas, pero están descarriadas, buscan profetas que les ministren como si fuera un horóscopo. Se dejan influenciar por quienes alegan ser los más espirituales, pero que con sus actos de maldad y egoísmo demuestran que no tienen el fruto del Espíritu Santo.
Debemos que los académicos cristianos concluyeron y se pusieron de acuerdo en establecer que la rebelión del arcángel Lucero consistió en conspirar para usurpar el trono de Dios. Sin embargo, lo que Lucero en realidad codició fue ser semejante a Dios, tal como Dios tenía planeado crear al hombre: a su imagen y semejanza, un atributo con el que no cuentan los ángeles del cielo.
Por tal razón entendemos que Dios no está centrado en el hombre —como hacen pensar los evangélicos al decir que JESÚS lloró en la cruz para que la humanidad lo “aceptara” —, sino que Dios está centrado en su propia gloria.
Por eso permitió una disputa cósmica con el reino de las tinieblas y de las mentiras, para que toda la creación fuera testigo de la victoria del Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, quien está sentado en el trono, por medio del mensaje de la cruz.
La Biblia nos enseña en:
Hebreos 4:12 (RVR1960)
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Hermanos, tenemos que entender que mientras tengamos el compendio de libros judeocristianos que conocemos como la Biblia en nuestros hogares como si fuera un talismán protector, o como un libro que el culto al que asistimos nos exige tener por puro legalismo, la Biblia pasa a ser tratada simplemente como cualquier otra colección de libros seculares escritos sin inspiración divina.
Sin embargo, el poder de la palabra de Dios —que el autor del libro de Hebreos describe como una espada corta de dos filos utilizada por los soldados romanos en el combate cuerpo a cuerpo para causar la muerte de sus oponentes— se manifiesta únicamente cuando se predica y se enseña el mensaje de la cruz del Calvario.
Solo a través de este mensaje el pecador, e incluso los cristianos descarriados, pueden ser justificados ante Aquel que está sentado en el trono de Dios.
Les cuento que, hace años, cuando me congregaba por costumbre en una institución religiosa local del movimiento wesleyano de la santidad, vi cómo comenzaron a cambiar. Basándose en el criterio de los académicos del concilio, hicieron ver el mensaje de la cruz como si fuera legalismo, para en su lugar articular mensajes motivacionales destinados a atraer a la gente.
Antes del año 2000, se hacía un llamado a la santidad, aunque de forma legalista. Se basaba en la idea de que la santidad consistía en cumplir normas eclesiásticas impuestas por los pastores, argumentando que sin ellas nadie podía ser salvo. Esto refleja una mala interpretación de Hebreos 12:14, pasaje que nos exhorta a vivir en santidad y que pretendo explicar a continuación:
Si bien es cierto que dicho pasaje afirma que sin santidad nadie verá al SEÑOR, esto se refiere a que la ley expresa la voluntad de Dios, la cual es santa, perfecta, buena y agradable (Romanos 12:2).
Sin embargo, nosotros no somos buenos, sino que estamos vendidos al pecado, como declaró el apóstol Pablo en Romanos 7:14.
Como Dios mismo declaró en Génesis 8:21, la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud. Por tal razón, en su sabiduría, Dios preservó una simiente de la cual vendría Aquel que era el único capaz de vencer al reino de las tinieblas.
Su propósito fue establecer la luz en un mundo oscurecido y santificar a los elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo, para que fuéramos testigos fieles de quien nos resucitó de entre los muertos para vida eterna.
La santidad bíblica es el poder del Espíritu Santo que nos capacita para actuar según la fe apostólica —la misma que llevó a Pedro a confesar que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16)—. Por lo tanto, la santidad no consiste en el cumplimiento de normas eclesiásticas humanas, las cuales carecen de poder para perfeccionar a nadie (Gálatas 4:9) y solo sirven para fomentar un celo denominacional que mantiene en pie a las instituciones religiosas.
De manera que las personas convencidas de participar activamente en un culto voluntario entran a un sistema donde esperan que el evangelio les arregle la vida. Exigen una fe fácil y exenta de problemas, por lo que la mayoría de la cristiandad ve el evangelio simplemente como un recurso que, según la capacidad del prosélito, sirve para alcanzar metas personales.
Sin embargo, para quienes realmente llegan a comprender el evangelio por revelación del Espíritu Santo, la realidad es muy distinta. Aunque es la proclamación de la llegada del Rey de reyes y de la vida eterna en el paraíso de Cristo, en lo terrenal el evangelio representa para el creyente un "mal augurio". Y es que al participar del bautismo por inmersión, este acto de fe se convierte en una abierta declaración de guerra contra el reino de las tinieblas, tal como lo advirtió Jesús:
Juan 15:18-19 (RVR1960)
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
Usted tiene que entender que la humanidad aborrece lo que verdaderamente implica creer en Cristo: abandonar el «yo», el egocentrismo y la satisfacción de los deseos de la carne, los cuales forman parte del instinto de la naturaleza caída del hombre.
Vemos esto cuando un cantante de música urbana declara en medio de un concierto que “aceptó” a Jesucristo; de inmediato la multitud aplaude y se torna eufórica en apoyo a la declaración del ídolo de la farándula.
Sin embargo, esos mismos fanáticos afirman que su ídolo tomó la mejor decisión de su vida y que hay que ser muy valiente para renunciar a millones por Cristo. Expresan semejantes disparates sin conocimiento teológico, movidos por el sentir tradicional de Puerto Rico según el cual el 95% de la población cree en la existencia de Dios. No obstante, los hábitos terrenales de los inconversos y el celo denominacional de los religiosos demuestran que, en realidad, aborrecen a Cristo.
Cuando el mundo y sus instituciones aprueban las cosas de la iglesia, debemos entender que algo está profundamente mal.
De manera que la cristiandad moderna se ve atraída por personajes convertidos en celebridades. Ellos han pasado a ser modelos de la autorrealización del hombre occidental, pretendiendo tener la potestad de manejar ciertas potencias espirituales a su favor y en beneficio del pueblo laico.
A esto se suma la costumbre occidental de medir la presencia de Dios en la vida de un ministro a través de sus logros personales, la acumulación de bienes materiales o la capacidad de levantar una congregación. Mientras tanto, la mayoría de la población cristiana desconoce el tema central de la Biblia: la urgente necesidad de la justificación.
No cabe duda de que el pueblo cristiano, en lugar de expresar el gozo de la salvación, está practicando un culto voluntario basado en los deseos de su propio corazón. Ponen todos sus esfuerzos en crear una falsa expectativa de seguridad, fomentando sobre todo un individualismo guiado por la idea de que le sirven a Dios por el mero hecho de asistir a un culto, al cual ven como la clave para obtener bendiciones, cuando ni siquiera invitan a nadie a participar en sus actividades locales.
El pueblo cristiano puertorriqueño no puede reflejar el verdadero gozo de la salvación en la cultura popular porque desconoce esa experiencia real.
Una salvación genuina nace al ser confrontados por la terrible realidad del pecado en nuestras vidas, una realidad tan grave que Dios, por pura misericordia, desvió la maldición del pecado —que conllevaba la muerte inmediata de Adán y Eva— hacia la tierra, según Génesis 3:17.
No cabe duda de que el pueblo cristiano, en lugar de expresar el gozo de la salvación, está practicando un culto voluntario basado en la lascivia de sus corazones. Ponen todos sus esfuerzos en crear una falsa expectativa de seguridad, fomentando sobre todo un individualismo guiado por la idea de que le sirven a Dios por el mero hecho de asistir a un culto, al cual ven como la clave para obtener la bendición de Dios en sus vidas, cuando ni siquiera invitan a nadie a participar en sus actividades locales.
El pueblo cristiano puertorriqueño no puede reflejar el verdadero gozo de la salvación en la cultura popular porque desconoce esa experiencia real. Una salvación genuina nace al ser confrontados por la terrible realidad del pecado en nuestras vidas, una realidad tan grave que Dios, por pura misericordia, desvió la maldición del pecado —que conllevaba la muerte inmediata de Adán y Eva— hacia la tierra, según Génesis 3:17.
El tormento del infierno no se trata de Satanás y sus demonios torturando a las almas —siendo este el concepto del infierno católico influenciado por La Divina Comedia del escritor italiano Dante Alighieri (1265-1321)—, el cual pasó a formar parte de la superstición católica y continuó arraigado en la tradición evangélica protestante.
Sin embargo, la verdadera realidad del infierno es estar expuesto eternamente a la santidad de Aquel que está sentado en el trono, quien es fuego consumidor y ante cuya presencia el pecado queda totalmente al descubierto, separando al hombre de Dios.
Apocalipsis 1:17 (RVR1960)
Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
Alguien que no ha sido expuesto a los tormentos del infierno al ser confrontado con la santidad de Cristo, definitivamente no puede experimentar el gozo de la salvación.
Saulo de Tarso fue expuesto ante la santidad de Aquel que está sentado en el trono de Dios. Experimentó la verdadera realidad del infierno cuando el SEÑOR le reveló su propia conciencia de pecado, una impresión tan profunda que incluso lo dejó ciego temporalmente. Luego, mediante la intercesión del siervo fiel Ananías, no solo recobró la vista, sino que experimentó el gozo de la salvación por la gracia de Dios.
Esta experiencia transformó la vida de Saulo para siempre. Al ser confrontado con la santidad divina, sintió el horror del infierno —que no es más que la propia conciencia acusándolo constantemente— y luego recibió el pronto auxilio de la gracia. El cambio fue tan radical que no quedó rastro de su antigua vida, al punto de comenzar a utilizar su nombre romano, Pablo, cuando fue enviado a predicar a los gentiles.
Saulo de Tarso era candidato para ser el principal rabino de Israel. Sin embargo, una vez que experimentó el gozo de la salvación, perdió todo su estatus social y pasó a ser perseguido por sus propios hermanos por causa del testimonio de Jesucristo.
El gozo de la salvación no se basa en el concepto humano de que el evangelio viene a arreglarnos la vida con la excusa de que «antes hacías cosas malas y ahora no».
El verdadero evangelio viene a borrar todo rastro de tu antigua vida. Por causa de ese testimonio que el mundo aborrece, el creyente experimenta una muerte social e incluso llega a ser perseguido por el mismo sistema eclesiástico que se opone a la predicación de la cruz —esa predicación que exige la renuncia al yo, al egocentrismo y a la vanagloria de los hombres—.
Por medio del gozo de la salvación, el verdadero cristiano llega a ser uno en Cristo JESÚS. Y si por el mensaje de la cruz somos uno con Él, también nos toca participar de sus padecimientos, caminando por los mismos desiertos por los que anduvo nuestro SEÑOR.
Santiago 1:2-4 (RVR1960)
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
A pesar de los padecimientos que pueda experimentar un verdadero creyente —quien, al igual que Pablo, ha recibido la palabra fiel del nuevo pacto—, nuestra vida se fundamenta en la revelación del reino de los cielos que nos trajo nuestro SEÑOR Jesucristo.
Como ministros competentes de este nuevo pacto, debemos entender que JESÚS ha provisto los medios de la gracia, no solo para el tiempo presente, sino para la eternidad. A esa eternidad nos está preparando precisamente a través de las diversas pruebas, las cuales nos llevan a anhelar estar para siempre en la presencia de Cristo. Solo debemos tener paciencia, sin la cual es imposible sostener la fe.
Apocalipsis 22:20 (RVR1960)
El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
El verdadero gozo de la salvación no nace de una vida terrenal exenta de conflictos, ni de la aprobación de una sociedad que aborrece la cruz, ni del cumplimiento de ritos religiosos diseñados para calmar la conciencia.
El verdadero gozo florece en el corazón de aquel que, habiendo sido confrontado con la abrumadora santidad de Dios y sabiéndose merecedor de la condenación, ha sido alcanzado por la gracia inmerecida del Redentor.
Quien ha experimentado esta transformación no busca un evangelio a la medida de sus ambiciones personales, ni teme la persecución o el rechazo del sistema religioso. Sabe que su ciudadanía está en los cielos y que cada prueba en el desierto presente solo perfecciona su fe y acelera su anhelo por la eternidad.
Que la iglesia de hoy despierte del engaño de la autorrealización, abrace nuevamente el mensaje de la cruz y mantenga la mirada fija en Aquel que prometió regresar: «Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús».
Autoría:
Apóstol Juan Calo
Yom Teruah Ministries®
Carolina, Puerto Rico
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

No hay comentarios:
Publicar un comentario